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Me recuerdo hace años escribiendo en este espacio acompañado de un tema en específico, un tema musical que dejaba repetirse en el reproductor y que fuera llevando mis letras con el color que en ese momento requería... y hace meses que dejé de hacerlo.
Junio, como tal y entero, fue difícil.
Mitad de año (y quisiera decir mitad de mi vida, pero eso quedó justo en el formar de mi familia), mitad complejidad y otros etcéteras. Y, creo recordar, por allá por marzo quizá, volví a colocar un tema en el reproductor hasta dar fin con mi texto "respectivo del mes" de este dos mil diecinueve que corre mas, junio, como tal fue enteramente difícil.
Mi canción "Viento" en dicho mes cobró nueva vida, nuevo auge en mí y sólo quedó como símbolo de este sexto mes que termina pues él se sumó a los detalles que quedaron impresos en mi historia con la muerte de Alberto Escobar y, de lo cual, sólo dejé breve vestigio en mi espacio dentro de Facebook.
Dentro del dédalo vivencial, más muerte cegó mis letras al saber de la absurda y estúpida razón que trajo consigo la muerte de Franky, aquel quien tenía entonces poco más de treinta años y quien era compañero de vida de Andrea, mi sobrina política y quien un día previo festejó su cumpleaños en total desconocimiento de lo que sucedería sólo un día después.
Más muertes se sumaron con aquella pareja de recién casados que, de igual manera, un día posterior a su hermosa boda fueran embestidos por el auto de un futbolista que, todos sabemos, abusó del alcohol y de la potencia de su vehículo para sumar la desgracia que removió sentimientos, dudas, caprichos e incertidumbres que trae consigo este vivir.
En sus inicios, una larga conversación con uno de mis hijos que reafirmó nuestros vínculos de vida y con la vida; que se sostuvo de cierta ira, desdén, impotencia, lágrimas y ese intentar por no terminar temblando de impaciencia, enojo o desborde de amor que se sentía reprimido en el ambiente... donde no existió "maestro y alumno" sino sólo un recordatorio sentimental que es espejo humano y que demuestra lo férreo del vínculo familiar entre sus integrantes imposible de romper con la separación de las cabezas que forman un matrimonio.
Quizá un poco antes de iniciar el mes (finales de mayo) la visita de mi esposa en casa donde, a base de reclamos y exigencias, sostenía su teoría de nuestro andar marital por el mundo subrayando desde su perspectiva el que resulté ser para ella un pendejo más dada mi actitud y apatía por continuar formar parte de nuestro vínculo social... algo que sencillamente "no sumó" a nuestra causa y que derrumbó en cierta medida aún más parte del muro construído hace años.
Todo junio, pues, otorgó a mi andar por el mundo una razón más para escribir, para desglosar con detalle cada acontecer simbólico y que merecía estar en este espacio a manera de recordatorio fiel de vida... pero me deja entender que, si bien había dicho alguna vez que me encontraba fuera del dédalo "observando desde arriba", la verdad fehaciente es que nunca se deja de estar inmerso en el laberinto... por más alto que se pueda colocar la mirada o por más profundo que se pueda escudriñar en la vida.
domingo, 30 de junio de 2019
domingo, 26 de mayo de 2019
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Finales de los años ochentas y principios de los noventas marcaron para siempre toda mi vida.
Había sufrido y padecido ya un par de decepciones amorosas importantes pero fue en esos años en que la vorágine vivencial arrasó en mi experiencia.
Aún tenía fuerzas para decidir y optar por el mejor de los viros en el dédalo. La estudiantina del departamento de Bellas Artes Jalisco, la propia escuela de música de la Universidad de Guadalajara, el pisar el Teatro Degollado mostrando mis inicios como compositor apoyado del grupo "Xel Ha" y el conocer a tres mujeres que dieron el vuelco total a mi sentimiento y existir mundano.
De ahí, se desprendieron aventuras. Aquella suscitada en Cabo San Lucas por ejemplo y que concluyó en la formación de mi único matrimonio a principios de los noventas ya de regreso en Guadalajara.
De dichas aventuras y encuentros, se supone, uno rescata aprendizaje, acumula experiencia, aquilata valores y se sigue en el andar profesional y sentimental.
Ahora, tres décadas después, dígame usted que todo eso fue tiempo perdido, que mi poca perspectiva de lo aprendido me mantiene en una postura aislada y exclusiva, que no fueron sino errores tras errores los que acumulé en lugar de "experiencia", que nada de lo "aprendido" lo he llevado a la práctica para beneficio del entorno social y/o familiar; que termino siendo un vil farsante, un mentiroso, un pedazo de humano mal nacido, mal formado e hipócrita o que utilizo "lo vivido" sólo para crear más problemas, caos y tristeza en los demás.
Cómo es pues que usted llega a esta conclusión y yo llegué a ser "esto" que hoy "estorba" en sus planes, en sus lineamientos, en su filosofía y perspectiva y que hace constar que toda generación nueva rechaza destructiblemente a la anterior.
Cómo es que termino siendo un pendejo para algunos y un farisaico para mis propios hijos...
Cómo es que no estamos conformes con nada a nuestro derredor y, ante la diversidad, la tolerancia y/o aceptación se torna nula en gran medida.
Cómo es que usted termina por atacarme porque no "hago lo que usted quiere", porque no "sigo sus lineamientos", porque no "coincido con su ideología", porque no "canto las canciones que usted desea oír"...
Cansado de decir "búscate una vida", "no mires la paja en el ojo de aquel", "lo que das recibirás"... en fin.
Sostengo que Dios no me juzgará jamás... sólo los hombres lo hacen y convertimos este convivir mundano en un círculo vicioso del cual nadie escapa.
Finales de los años ochentas y principios de los noventas marcaron para siempre toda mi vida.
Había sufrido y padecido ya un par de decepciones amorosas importantes pero fue en esos años en que la vorágine vivencial arrasó en mi experiencia.
Aún tenía fuerzas para decidir y optar por el mejor de los viros en el dédalo. La estudiantina del departamento de Bellas Artes Jalisco, la propia escuela de música de la Universidad de Guadalajara, el pisar el Teatro Degollado mostrando mis inicios como compositor apoyado del grupo "Xel Ha" y el conocer a tres mujeres que dieron el vuelco total a mi sentimiento y existir mundano.
De ahí, se desprendieron aventuras. Aquella suscitada en Cabo San Lucas por ejemplo y que concluyó en la formación de mi único matrimonio a principios de los noventas ya de regreso en Guadalajara.
De dichas aventuras y encuentros, se supone, uno rescata aprendizaje, acumula experiencia, aquilata valores y se sigue en el andar profesional y sentimental.
Ahora, tres décadas después, dígame usted que todo eso fue tiempo perdido, que mi poca perspectiva de lo aprendido me mantiene en una postura aislada y exclusiva, que no fueron sino errores tras errores los que acumulé en lugar de "experiencia", que nada de lo "aprendido" lo he llevado a la práctica para beneficio del entorno social y/o familiar; que termino siendo un vil farsante, un mentiroso, un pedazo de humano mal nacido, mal formado e hipócrita o que utilizo "lo vivido" sólo para crear más problemas, caos y tristeza en los demás.
Cómo es pues que usted llega a esta conclusión y yo llegué a ser "esto" que hoy "estorba" en sus planes, en sus lineamientos, en su filosofía y perspectiva y que hace constar que toda generación nueva rechaza destructiblemente a la anterior.
Cómo es que termino siendo un pendejo para algunos y un farisaico para mis propios hijos...
Cómo es que no estamos conformes con nada a nuestro derredor y, ante la diversidad, la tolerancia y/o aceptación se torna nula en gran medida.
Cómo es que usted termina por atacarme porque no "hago lo que usted quiere", porque no "sigo sus lineamientos", porque no "coincido con su ideología", porque no "canto las canciones que usted desea oír"...
Cansado de decir "búscate una vida", "no mires la paja en el ojo de aquel", "lo que das recibirás"... en fin.
Sostengo que Dios no me juzgará jamás... sólo los hombres lo hacen y convertimos este convivir mundano en un círculo vicioso del cual nadie escapa.
sábado, 27 de abril de 2019
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Supongo que, de haber sido más joven, no me hubiera interesado en ello... y, lo que es peor, hoy, estando viejo, tampoco me interesa.
Y es que ya son decenas de cosas y/o situaciones que, en verdad, ya no son de mi interés; ya no tienen el "peso" que antes ni la relevancia que probablemente le hubiera dado a alguna de esas tantas.
Y, la que más pretendo resaltar en esta ocasión, es el uso descomunal que tienen las féminas por alguna fragancia.
En mi estancia en preparatoria, lo admito, hubo uno o dos aromas que marcaron mis recuerdos de una forma tan perenne que ni yo mismo lo creí... y, obvio, no era sino hasta años después en que regresaba dicho aroma a mi nariz que revolvía notablemente mi memoria hasta llegar al llanto mismo o al "apretón de ojos y labios".
Mas, con el paso de los años y la suma de mis decepciones sentimentales, todo ello vino a volcar en desinterés al grado que ya, ni siquiera los recuerdos aquellos, tenían ese "peso" que llegara a preocupar a mi psique.
Hoy en día, no sé qué le pasó a aquellos creadores de fragancias que (pareciera ser) se han esmerado por dejar en el mercado las más burdas y horribles que sólo dañan, perjudican y torturan a aquellas narices que osan oler... (voy un poco más allá al, quizá, asegurar que son las más longevas quienes los portan). No se me malinterprete por favor.
Ya bastantes veces he dicho que admiro y amo a la mujer en esencia por su grandeza y entereza pero, el portar una fragancia desagradable, NO es parte de ella... es justo aquí donde deseo se enfoque mi comentario.
...no voy lejos... hace un par de semanas llevé tu aroma íntimo entre mis dedos y en mi boca. No he conocido algo más hermoso que eso... muy independientemente de lo desagradable que para alguno@s pudiera ser, ese es el más franco, el más difícil de obtener, el más sincero, el que mella en el alma y atesoran los sueños.
Qué decir del aroma de tu piel... La creación misma depositó en ti dichos aromas y no creo que ninguna fragancia artificial los pueda superar.
Cuán sencillo puede resultar entonces el sólo usar un anti transpirante y "dejar el resto" para el transcurso del día, la actividad y las horas mundanas.
Créeme, tampoco es de poder superar lo sensual y hermoso de tu aroma después de tantas horas de oficina... esas son imposibles de envasar!
Supongo que, de haber sido más joven, no me hubiera interesado en ello... y, lo que es peor, hoy, estando viejo, tampoco me interesa.
Y es que ya son decenas de cosas y/o situaciones que, en verdad, ya no son de mi interés; ya no tienen el "peso" que antes ni la relevancia que probablemente le hubiera dado a alguna de esas tantas.
Y, la que más pretendo resaltar en esta ocasión, es el uso descomunal que tienen las féminas por alguna fragancia.
En mi estancia en preparatoria, lo admito, hubo uno o dos aromas que marcaron mis recuerdos de una forma tan perenne que ni yo mismo lo creí... y, obvio, no era sino hasta años después en que regresaba dicho aroma a mi nariz que revolvía notablemente mi memoria hasta llegar al llanto mismo o al "apretón de ojos y labios".
Mas, con el paso de los años y la suma de mis decepciones sentimentales, todo ello vino a volcar en desinterés al grado que ya, ni siquiera los recuerdos aquellos, tenían ese "peso" que llegara a preocupar a mi psique.
Hoy en día, no sé qué le pasó a aquellos creadores de fragancias que (pareciera ser) se han esmerado por dejar en el mercado las más burdas y horribles que sólo dañan, perjudican y torturan a aquellas narices que osan oler... (voy un poco más allá al, quizá, asegurar que son las más longevas quienes los portan). No se me malinterprete por favor.
Ya bastantes veces he dicho que admiro y amo a la mujer en esencia por su grandeza y entereza pero, el portar una fragancia desagradable, NO es parte de ella... es justo aquí donde deseo se enfoque mi comentario.
...no voy lejos... hace un par de semanas llevé tu aroma íntimo entre mis dedos y en mi boca. No he conocido algo más hermoso que eso... muy independientemente de lo desagradable que para alguno@s pudiera ser, ese es el más franco, el más difícil de obtener, el más sincero, el que mella en el alma y atesoran los sueños.
Qué decir del aroma de tu piel... La creación misma depositó en ti dichos aromas y no creo que ninguna fragancia artificial los pueda superar.
Cuán sencillo puede resultar entonces el sólo usar un anti transpirante y "dejar el resto" para el transcurso del día, la actividad y las horas mundanas.
Créeme, tampoco es de poder superar lo sensual y hermoso de tu aroma después de tantas horas de oficina... esas son imposibles de envasar!
martes, 2 de abril de 2019
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No suelo hacer este tipo de posts, pero este me ha parecido más que relevante ante estos tiempos y el espacio que ocupa la música actual en nuestros días...
Palabras de Steve Lukhater, compositor, cantante y guitarrista de Toto.
"Solo quiero saber algo. Toda esa perorata sobre que Spotify es la respuesta y cómo se paga a los los artistas, etc. ¿Cuánto? ¿De veras? ¿Quién lleva la contabilidad?
Quizás yo no lo sepa. No veo nada de dinero y tengo un montón de material ahí en 35 años de hacer discos. ¿Alguno hizo el desglose de cuánto gana un artista en iTunes? Penoso.
Ahora, si estás en un sello es aún peor porque se quedan con una gran parte de eso. Del desglose, después de todo, quedan centavos. Demasiada gente puede hacer discos. Punto. No hay artistas de catálogo en estos días. Abundan las estrellas de un sólo éxito. Triste, realmente.
Ahora las discográficas no tienen presupuestos como en los viejos tiempos cuando se hacían grandes discos; porque hacerlos cuesta dinero. Ellos quieren hacer dinero de la nada y se adueñan de por vida de todo lo que el artista hace. Puedes vender un millón y aún así deberles. Mi hijo de 25 años tiene amigos con discos de platino que viven en su estudio en un apartamento de un ambiente… en bancarrota.
Por supuesto, en aquel entonces las compañías se interesaban en la música y desarrollar artistas para una carrera a largo plazo y dinero a largo plazo. Seguro que tenían la parte del león, pero entonces invertían, creían y promovían, así que había una justificación. Ahora se trata de Beats y cuántos hits en Facebook o Youtube conseguís. Todo eso no hace dinero o solo migajas a corto plazo sin forma real de contabilizarlo y que apesta en su mayor parte. ¡Que mierda!
La gente quiere ser famosa, no buena. Es demasiado fácil jugar a la estrellita pop ahora. Con toda la falsificación, la corrección con el auto-tune, copiar y pegar, etc. La mayoría de los jóvenes no saben como tocar una canción de principio a fin en un estudio, afinados, a tiempo y con sentimiento. Raro.
Estoy en los estudios todo el tiempo y escucho las historias de productores e ingenieros, y aun así a nadie le importa que el que vende un montón de discos (¿cuánto es eso en estos días?) no pueda cantar ni tocar.
Hacen “McDiscos” para gente que ni siquiera escucha realmente. Es música de fondo para gente que se junta con amigos o sacude la cabeza mientras escribe mensajes de texto o está en Skype o haciendo otra cosa. Ruido de ambiente para el que hace varias tareas.
Ya pasaron los días de amar, diseccionar, discutir el trabajo interno de “un álbum”, sentado en silencio mientras sonaba, mirando la ficha técnica y las fotos en el estudio, imaginando qué lugar mágico habrá sido para lograr esa música. Se fue. Necesitas vista de joyero para leer los créditos, si es que a alguien le interesa. A la mayoría, no.
Así que si siguen echándole la culpa a los “artistas anticuados”, que son los únicos reales que quedan, los que pueden hacer un buen disco de vez en cuando, pero son ignorados porque los medios eligen ocuparse más por quién se pega carne al cuerpo y otras ridiculeces para generar atención en lugar de escuchar la música que se hace, estaríamos en un lugar diferente.
Cuando éramos chicos (si, voy a cumplir 108 este año) había solo un puñado de artistas y ellos eran buenos porque tenían que serlo. Alguno podía no gustarte, pero más allá de eso la mayoría merecía el éxito y ninguno se parecía al otro! Ninguno!
Vivimos en un “McMundo” que se mueve demasiado rápido y ahora hasta las drogas apestan. Digo, cuando yo era joven me colocaba y nunca me salió espuma por la boca ni traté de comerle la cara a alguien.
Es momento de poner “El Lado Oscuro de la Luna” y estremecerse. Que tengan un buen día y quizás la música real regrese y llene sus oídos (hay algún buen material, pero uds. saben lo que quiero decir). Música real tocada por músicos reales. Ellos están ahí afuera. Sólo que ya no consiguen mucha prensa, o ninguna."
No suelo hacer este tipo de posts, pero este me ha parecido más que relevante ante estos tiempos y el espacio que ocupa la música actual en nuestros días...
Palabras de Steve Lukhater, compositor, cantante y guitarrista de Toto.
"Solo quiero saber algo. Toda esa perorata sobre que Spotify es la respuesta y cómo se paga a los los artistas, etc. ¿Cuánto? ¿De veras? ¿Quién lleva la contabilidad?
Quizás yo no lo sepa. No veo nada de dinero y tengo un montón de material ahí en 35 años de hacer discos. ¿Alguno hizo el desglose de cuánto gana un artista en iTunes? Penoso.
Ahora, si estás en un sello es aún peor porque se quedan con una gran parte de eso. Del desglose, después de todo, quedan centavos. Demasiada gente puede hacer discos. Punto. No hay artistas de catálogo en estos días. Abundan las estrellas de un sólo éxito. Triste, realmente.
Ahora las discográficas no tienen presupuestos como en los viejos tiempos cuando se hacían grandes discos; porque hacerlos cuesta dinero. Ellos quieren hacer dinero de la nada y se adueñan de por vida de todo lo que el artista hace. Puedes vender un millón y aún así deberles. Mi hijo de 25 años tiene amigos con discos de platino que viven en su estudio en un apartamento de un ambiente… en bancarrota.
Por supuesto, en aquel entonces las compañías se interesaban en la música y desarrollar artistas para una carrera a largo plazo y dinero a largo plazo. Seguro que tenían la parte del león, pero entonces invertían, creían y promovían, así que había una justificación. Ahora se trata de Beats y cuántos hits en Facebook o Youtube conseguís. Todo eso no hace dinero o solo migajas a corto plazo sin forma real de contabilizarlo y que apesta en su mayor parte. ¡Que mierda!
La gente quiere ser famosa, no buena. Es demasiado fácil jugar a la estrellita pop ahora. Con toda la falsificación, la corrección con el auto-tune, copiar y pegar, etc. La mayoría de los jóvenes no saben como tocar una canción de principio a fin en un estudio, afinados, a tiempo y con sentimiento. Raro.
Estoy en los estudios todo el tiempo y escucho las historias de productores e ingenieros, y aun así a nadie le importa que el que vende un montón de discos (¿cuánto es eso en estos días?) no pueda cantar ni tocar.
Hacen “McDiscos” para gente que ni siquiera escucha realmente. Es música de fondo para gente que se junta con amigos o sacude la cabeza mientras escribe mensajes de texto o está en Skype o haciendo otra cosa. Ruido de ambiente para el que hace varias tareas.
Ya pasaron los días de amar, diseccionar, discutir el trabajo interno de “un álbum”, sentado en silencio mientras sonaba, mirando la ficha técnica y las fotos en el estudio, imaginando qué lugar mágico habrá sido para lograr esa música. Se fue. Necesitas vista de joyero para leer los créditos, si es que a alguien le interesa. A la mayoría, no.
Así que si siguen echándole la culpa a los “artistas anticuados”, que son los únicos reales que quedan, los que pueden hacer un buen disco de vez en cuando, pero son ignorados porque los medios eligen ocuparse más por quién se pega carne al cuerpo y otras ridiculeces para generar atención en lugar de escuchar la música que se hace, estaríamos en un lugar diferente.
Cuando éramos chicos (si, voy a cumplir 108 este año) había solo un puñado de artistas y ellos eran buenos porque tenían que serlo. Alguno podía no gustarte, pero más allá de eso la mayoría merecía el éxito y ninguno se parecía al otro! Ninguno!
Vivimos en un “McMundo” que se mueve demasiado rápido y ahora hasta las drogas apestan. Digo, cuando yo era joven me colocaba y nunca me salió espuma por la boca ni traté de comerle la cara a alguien.
Es momento de poner “El Lado Oscuro de la Luna” y estremecerse. Que tengan un buen día y quizás la música real regrese y llene sus oídos (hay algún buen material, pero uds. saben lo que quiero decir). Música real tocada por músicos reales. Ellos están ahí afuera. Sólo que ya no consiguen mucha prensa, o ninguna."
martes, 19 de marzo de 2019
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Seguirá siendo quizá una gran incógnita el por qué es que la gente se muestra tan indiferente cuando uno interpreta con el corazón impreso en la voz acompañado de la guitarra.
Pocos ya son los elogios y, aunque uno no los busque en específico cada noche con cada presentación, se agradecería bastante el que pensaran un poco más allá... y que no sólo vean a un tarado con una guitarra y echando al aire su voz cascada.
La mayoría de nosotros, quienes hicimos canciones alguna vez, tuvimos un motivo o vivencia más que única... y ya resulta una fortuna el que pueda reflejarse en cualquier mortal mientras la escuche...
Sí, dije: "escuche"... algo verdaderamente difícil en nuestros días.
Atrás quedó aquel tiempo en que acudíamos a una peña o a una casa con foro para exponer ideas convertidas en canción, para "sumarnos" a una lucha social o para sencillamente ser portadores y/o voceros de otros grandes de la canción... Hoy día, ni siquiera pueden ver por Facebook un tema que dure más de un minuto...
Como si se pudiera hacer el amor en ese tiempo... Imposible!
Cansado de mirar fotos donde, todos los fotografiados, están inmersos en sus absurdos teléfonos inteligentes cuando la vida ocurre a su derredor... o aquel concierto donde, lo primordial, es grabarlo en vídeo en lugar de disfrutarlo, cerrar los ojos por instantes y sentir el calor y ambiente que provocan los decibeles saturados y el cúmulo de personas que acudieron a dicho evento.
Seguirá, pues, siendo una incógnita para mí el por qué la gente se muestra tan indiferente cuando uno interpreta una canción con el corazón más que impreso en la voz acompañado de la guitarra...
No tengo la menor idea de "a dónde vamos a llegar" con esta moda que torna crucial y en gran peligro de extinción a la música en vivo... más, sobre todo, a aquella que lleva un trozo de alma cuando es interpretada.
Seguirá siendo quizá una gran incógnita el por qué es que la gente se muestra tan indiferente cuando uno interpreta con el corazón impreso en la voz acompañado de la guitarra.
Pocos ya son los elogios y, aunque uno no los busque en específico cada noche con cada presentación, se agradecería bastante el que pensaran un poco más allá... y que no sólo vean a un tarado con una guitarra y echando al aire su voz cascada.
La mayoría de nosotros, quienes hicimos canciones alguna vez, tuvimos un motivo o vivencia más que única... y ya resulta una fortuna el que pueda reflejarse en cualquier mortal mientras la escuche...
Sí, dije: "escuche"... algo verdaderamente difícil en nuestros días.
Atrás quedó aquel tiempo en que acudíamos a una peña o a una casa con foro para exponer ideas convertidas en canción, para "sumarnos" a una lucha social o para sencillamente ser portadores y/o voceros de otros grandes de la canción... Hoy día, ni siquiera pueden ver por Facebook un tema que dure más de un minuto...
Como si se pudiera hacer el amor en ese tiempo... Imposible!
Cansado de mirar fotos donde, todos los fotografiados, están inmersos en sus absurdos teléfonos inteligentes cuando la vida ocurre a su derredor... o aquel concierto donde, lo primordial, es grabarlo en vídeo en lugar de disfrutarlo, cerrar los ojos por instantes y sentir el calor y ambiente que provocan los decibeles saturados y el cúmulo de personas que acudieron a dicho evento.
Seguirá, pues, siendo una incógnita para mí el por qué la gente se muestra tan indiferente cuando uno interpreta una canción con el corazón más que impreso en la voz acompañado de la guitarra...
No tengo la menor idea de "a dónde vamos a llegar" con esta moda que torna crucial y en gran peligro de extinción a la música en vivo... más, sobre todo, a aquella que lleva un trozo de alma cuando es interpretada.
viernes, 8 de febrero de 2019
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Tal vez haya aún dentro de mí ese pequeño resquicio por donde se cuela un minúsculo atisbo de lo esencial del amor y/o de la vida para que yo termine llorando después de ver aquellas desgarradoras imágenes de una madre suicidándose con su hijo de diez años de edad ocurrido hace unos días en Colombia.
Mis ideas, todas, se confunden; todas se entrelazan, se cruzan, se apretujan y revuelven en todo lo que queda de mi entender para terminar en notorios y sonoros sollozos luego del suceso que no detallaré aquí pues, aquellos vídeos son más que gráficos y elocuentes.
Y es que aún me cuesta poder escribir sobre este respecto.
Mi labor como músico e intérprete sólo me permite sembrar ese intangible suceder de las notas en el tiempo; notas que juegan en los sentimientos y recuerdos de quien me escucha y que pueden terminar en ser satisfactorias o rechazadas. Es esa dualidad la que juega constantemente cuando me presento.
Los tiempos actuales muestran a una sociedad individualista totalmente aislada de lo esencial del vivir y suponen que el poder de la información y/o la cultura la poseen en su mano con su teléfono inteligente o su uso de las redes sociales cuando, ni siquiera, se preocupan por el buen uso de las grafías al querer expresarse y, muchos menos se dan cuenta, de que se aíslan un tanto más al abusar del dispositivo.
Nadie, absolutamente nadie entendería la situación concreta de aquella mujer y mucho menos le perdonarán el haberse llevado por los aires a su hijo para también quitarle la vida... No, no deseo entrar en polémica, es sólo que recuerdo lo que alguna vez tuve por idea realizar en mi persona y es entonces cuando concluyo que no tengo armas para juzgarla a ella ni a nadie que ha optado por ese camino e irse de este mundo.
Casi sostengo que no existe ningún psicólogo que pueda frenar la decisión de quien atenta contra su vida mientras se les ve hablando con ellos en ardua labor porque desistan pues, insisto, nadie sabe ni entendería la situación concreta de la probable víctima.
Y es que los imagino "dando cátedra cual 'couch' de superación personal" (y sonrío mientras plasmo ésto) pues sé que terminarán por sólo ser palabras sordas ante el suicida que ya tiene su decisión tomada.
No podría hacer nada como músico tampoco para evitar un suceso así... pero no es el punto en mi escrito pues, de momento, sólo estoy recapacitando en ese resquicio por donde entra quizá el atisbo de lo que es el amor y/o la vida y me hace terminar sollozando después de mirar el suicidio de una madre con su hijo de diez años de edad... (pues, hace tiempo ya, que he perdido la credibilidad a esto que todo mundo llama vida).
Es entonces cuando, tal vez, la respuesta a grandes interrogantes de este existir se muestran frente a mí y, lejos de yo entenderlas, sólo las dejo al tiempo, al escrutinio del psiqué, o a que sea el viento quien sostenga dicha respuesta para intentar rescatarla desde ahí en determinado momento que podría ser crucial en mi existir.
Tal vez haya aún dentro de mí ese pequeño resquicio por donde se cuela un minúsculo atisbo de lo esencial del amor y/o de la vida para que yo termine llorando después de ver aquellas desgarradoras imágenes de una madre suicidándose con su hijo de diez años de edad ocurrido hace unos días en Colombia.
Mis ideas, todas, se confunden; todas se entrelazan, se cruzan, se apretujan y revuelven en todo lo que queda de mi entender para terminar en notorios y sonoros sollozos luego del suceso que no detallaré aquí pues, aquellos vídeos son más que gráficos y elocuentes.
Y es que aún me cuesta poder escribir sobre este respecto.
Mi labor como músico e intérprete sólo me permite sembrar ese intangible suceder de las notas en el tiempo; notas que juegan en los sentimientos y recuerdos de quien me escucha y que pueden terminar en ser satisfactorias o rechazadas. Es esa dualidad la que juega constantemente cuando me presento.
Los tiempos actuales muestran a una sociedad individualista totalmente aislada de lo esencial del vivir y suponen que el poder de la información y/o la cultura la poseen en su mano con su teléfono inteligente o su uso de las redes sociales cuando, ni siquiera, se preocupan por el buen uso de las grafías al querer expresarse y, muchos menos se dan cuenta, de que se aíslan un tanto más al abusar del dispositivo.
Nadie, absolutamente nadie entendería la situación concreta de aquella mujer y mucho menos le perdonarán el haberse llevado por los aires a su hijo para también quitarle la vida... No, no deseo entrar en polémica, es sólo que recuerdo lo que alguna vez tuve por idea realizar en mi persona y es entonces cuando concluyo que no tengo armas para juzgarla a ella ni a nadie que ha optado por ese camino e irse de este mundo.
Casi sostengo que no existe ningún psicólogo que pueda frenar la decisión de quien atenta contra su vida mientras se les ve hablando con ellos en ardua labor porque desistan pues, insisto, nadie sabe ni entendería la situación concreta de la probable víctima.
Y es que los imagino "dando cátedra cual 'couch' de superación personal" (y sonrío mientras plasmo ésto) pues sé que terminarán por sólo ser palabras sordas ante el suicida que ya tiene su decisión tomada.
No podría hacer nada como músico tampoco para evitar un suceso así... pero no es el punto en mi escrito pues, de momento, sólo estoy recapacitando en ese resquicio por donde entra quizá el atisbo de lo que es el amor y/o la vida y me hace terminar sollozando después de mirar el suicidio de una madre con su hijo de diez años de edad... (pues, hace tiempo ya, que he perdido la credibilidad a esto que todo mundo llama vida).
Es entonces cuando, tal vez, la respuesta a grandes interrogantes de este existir se muestran frente a mí y, lejos de yo entenderlas, sólo las dejo al tiempo, al escrutinio del psiqué, o a que sea el viento quien sostenga dicha respuesta para intentar rescatarla desde ahí en determinado momento que podría ser crucial en mi existir.
viernes, 11 de enero de 2019
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Dos mil diecinueve trae más, mucho más que tendencias en Internet, nuevos drones baratos, manejables y portátiles para toma de "selfies" y decenas de novedades desde lo social hasta lo particular donde, "si te duermes, tu sueño te saldrá caro".
Pero no es de adelantos tecnológicos que vengo a plasmar mis grafías aquí, sino de todos aquellos que día con día "descargan" las suyas en todas esas redes sociales y/o plataformas de comunicación o entretenimiento y no reparan en su ortografía.
La palabra escrita es la madre de todo buen entendimiento, es sólida cuando a tratos personales o internacionales refiere, es determinante para concretar ideas... ideas propias o ajenas y no termino por entender el por qué no se concentran un poco al menos en mejorar eso.
Ya he tenido oportunidad de "corregir" a más de una persona cuando graba vídeos con su celular a que lo haga con el dispositivo en posición horizontal y no vertical como lo vienen haciendo "desde siempre".
Comprendo que, la mayoría de dichos vídeos, también son reproducidos en dispositivos similares y logran así tener la imagen casi fiel al de la fuente original... pero, yo en lo personal, observo ese montón de vídeos en mi ordenador (PC) y, por consecuencia, nunca los puedo ver en "pantalla completa".
Lo mismo ocurre cuando el noticiero local toma desde las redes algunas imágenes de cierto suceso con la misma "desgracia" de no poder observarlos en toda la pantalla.
Les he dicho... "no grabes con el celular 'parado'... no puedo poner mi monitor de la computadora de lado...!".
Pero, volviendo al tema raíz, cómo poder hacerles entender que, el tener una buena escritura y redacción, no es cosa "del otro mundo" y no es lo más complejo por aprender...
Debo suponer entonces que no han leído lo suficiente? ...que no les interesa? Que en verdad les resulta taaan complejo que prefieren "dejarlo así"? ...o sencillamente es por culpa del idioma castellano que hablamos de este lado del mundo que da pie justo a tanto y tanto error ortográfico al querer plasmarlo en texto?
No quiero ahora tocar el tema de los emoticons... otro motivo más para un nuevo texto pues, considero, los utilizan más para "no escribir" que para realmente comunicar.
Luego, me orillan a usarlos... de lo contrario "estás out".
...vaya... en fin.
Tú que me lees... seguramente has podido tener desde este espacio un poco de lo que realmente me sucede, me preocupa o me pulula en mente. Has tenido quizá que entrelazar algunas frases que, por motivo de una mala redacción mía, debes "acomodar" en su sitio correcto para un mejor entendimiento de cada idea que pretendo extender.
Pero, de esto sí puedo presumir... mi ortografía... y no suelo utilizar corrector alguno.
No, no tengo libros y libros leídos en mi haber... sólo tuve, y desde un inicio, la preocupación por poder plasmar con grafías alguna idea sin que esta tuviera un mal interpretar debido a la falta de un simple acento.
Podré tener "errores de dedo" frente al teclado (pues sólo escribo con una tercia de ellos) pero, supongo, te puedes dar cuenta si observas el tuyo al leerme y dar con un error...
Mi duda, preocupación e inquietud está en todos aquellos que escriben cualquier texto breve en Twitter, Facebook o YouTube y no terminan por hacerlo correctamente...
Así se trate de una simple ofensa, un comentario trivial o algo más profundo...
Dos mil diecinueve trae más, mucho más que tendencias en Internet, nuevos drones baratos, manejables y portátiles para toma de "selfies" y decenas de novedades desde lo social hasta lo particular donde, "si te duermes, tu sueño te saldrá caro".
Pero no es de adelantos tecnológicos que vengo a plasmar mis grafías aquí, sino de todos aquellos que día con día "descargan" las suyas en todas esas redes sociales y/o plataformas de comunicación o entretenimiento y no reparan en su ortografía.
La palabra escrita es la madre de todo buen entendimiento, es sólida cuando a tratos personales o internacionales refiere, es determinante para concretar ideas... ideas propias o ajenas y no termino por entender el por qué no se concentran un poco al menos en mejorar eso.
Ya he tenido oportunidad de "corregir" a más de una persona cuando graba vídeos con su celular a que lo haga con el dispositivo en posición horizontal y no vertical como lo vienen haciendo "desde siempre".
Comprendo que, la mayoría de dichos vídeos, también son reproducidos en dispositivos similares y logran así tener la imagen casi fiel al de la fuente original... pero, yo en lo personal, observo ese montón de vídeos en mi ordenador (PC) y, por consecuencia, nunca los puedo ver en "pantalla completa".
Lo mismo ocurre cuando el noticiero local toma desde las redes algunas imágenes de cierto suceso con la misma "desgracia" de no poder observarlos en toda la pantalla.
Les he dicho... "no grabes con el celular 'parado'... no puedo poner mi monitor de la computadora de lado...!".
Pero, volviendo al tema raíz, cómo poder hacerles entender que, el tener una buena escritura y redacción, no es cosa "del otro mundo" y no es lo más complejo por aprender...
Debo suponer entonces que no han leído lo suficiente? ...que no les interesa? Que en verdad les resulta taaan complejo que prefieren "dejarlo así"? ...o sencillamente es por culpa del idioma castellano que hablamos de este lado del mundo que da pie justo a tanto y tanto error ortográfico al querer plasmarlo en texto?
No quiero ahora tocar el tema de los emoticons... otro motivo más para un nuevo texto pues, considero, los utilizan más para "no escribir" que para realmente comunicar.
Luego, me orillan a usarlos... de lo contrario "estás out".
...vaya... en fin.
Tú que me lees... seguramente has podido tener desde este espacio un poco de lo que realmente me sucede, me preocupa o me pulula en mente. Has tenido quizá que entrelazar algunas frases que, por motivo de una mala redacción mía, debes "acomodar" en su sitio correcto para un mejor entendimiento de cada idea que pretendo extender.
Pero, de esto sí puedo presumir... mi ortografía... y no suelo utilizar corrector alguno.
No, no tengo libros y libros leídos en mi haber... sólo tuve, y desde un inicio, la preocupación por poder plasmar con grafías alguna idea sin que esta tuviera un mal interpretar debido a la falta de un simple acento.
Podré tener "errores de dedo" frente al teclado (pues sólo escribo con una tercia de ellos) pero, supongo, te puedes dar cuenta si observas el tuyo al leerme y dar con un error...
Mi duda, preocupación e inquietud está en todos aquellos que escriben cualquier texto breve en Twitter, Facebook o YouTube y no terminan por hacerlo correctamente...
Así se trate de una simple ofensa, un comentario trivial o algo más profundo...
sábado, 29 de diciembre de 2018
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Sí, ya sé que dije que en ocasiones sólo callaba y dejaba que transcurriera el tiempo para que éste trajera consigo la cordura y razón... sólo que en contadas ocasiones resulta imposible, lamentablemente imposible.
No ha sido una vez o dos que me han dicho que soy terco u obstinado, que no entiendo de razones y otras frases alusivas a la necedad... pero resulta más reprochable recibirlas de quien se jacta de no serlo y brilla siéndolo.
Lo peor radica justamente en no querer reconocerlo.
Sé que no soy ni acercadamente un modelo a seguir por o para la sociedad, pero considero que existen algún par de razones para sí poder imitar o aplicar para la vida de todos dicho par de puntos positivos (obvio, haciendo a un lado mi necedad) y sólo entonces: Bingo! la vida puede resultar ser más placentera para todos.
Hace más de trece años perdí a una de mis hermanas por una postura necia... y, si bien tampoco pertenezco a una "familia modelo", es muy lamentable vislumbrar que, probablemente, pierda a un elemento más por la "misma causa" (o, al menos, por poseer una "postura" que asemeja a necedad, negligencia o falta de gana por reconocer "estar en un error").
Mucho más triste es volver la vista y toparte con compañeros de trabajo que también se aferran a posturas que sólo benefician en lo particular y "desechan" casi en totalidad el "hacer la labor en pro de todos los implicados".
El llamado "valemadrismo", como cómplice, sólo trae desgana y frustración.
Me recordé esta tarde-noche con esos sentimientos de antaño... de hace tres años o poco más donde, la decepción, desgana y frustración, le ganaron a todo lo que se había fincado en mi "castillo"...
Hoy, lloro ciertamente, mi estómago está peor que revuelto y no encuentro ninguna vía al menos para ser escuchado pues, la necedad y/o postura de "no querer escuchar o reconocer" de la contraparte, daña más la situación y la coloca en un delgado hilo que, quizá, se rompa y quede así, roto, hasta la muerte.
"Es triste la tristeza", decía un amigo... qué difícil es escuchar la verdad cuando duele, aseguro.
Sí, ya sé que dije que en ocasiones sólo callaba y dejaba que transcurriera el tiempo para que éste trajera consigo la cordura y razón... sólo que en contadas ocasiones resulta imposible, lamentablemente imposible.
No ha sido una vez o dos que me han dicho que soy terco u obstinado, que no entiendo de razones y otras frases alusivas a la necedad... pero resulta más reprochable recibirlas de quien se jacta de no serlo y brilla siéndolo.
Lo peor radica justamente en no querer reconocerlo.
Sé que no soy ni acercadamente un modelo a seguir por o para la sociedad, pero considero que existen algún par de razones para sí poder imitar o aplicar para la vida de todos dicho par de puntos positivos (obvio, haciendo a un lado mi necedad) y sólo entonces: Bingo! la vida puede resultar ser más placentera para todos.
Hace más de trece años perdí a una de mis hermanas por una postura necia... y, si bien tampoco pertenezco a una "familia modelo", es muy lamentable vislumbrar que, probablemente, pierda a un elemento más por la "misma causa" (o, al menos, por poseer una "postura" que asemeja a necedad, negligencia o falta de gana por reconocer "estar en un error").
Mucho más triste es volver la vista y toparte con compañeros de trabajo que también se aferran a posturas que sólo benefician en lo particular y "desechan" casi en totalidad el "hacer la labor en pro de todos los implicados".
El llamado "valemadrismo", como cómplice, sólo trae desgana y frustración.
Me recordé esta tarde-noche con esos sentimientos de antaño... de hace tres años o poco más donde, la decepción, desgana y frustración, le ganaron a todo lo que se había fincado en mi "castillo"...
Hoy, lloro ciertamente, mi estómago está peor que revuelto y no encuentro ninguna vía al menos para ser escuchado pues, la necedad y/o postura de "no querer escuchar o reconocer" de la contraparte, daña más la situación y la coloca en un delgado hilo que, quizá, se rompa y quede así, roto, hasta la muerte.
"Es triste la tristeza", decía un amigo... qué difícil es escuchar la verdad cuando duele, aseguro.
martes, 11 de diciembre de 2018
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En muchas ocasiones prefiero callar... dejar que sea sólo el exterior quien hable.
Ese quien me ha encontrado vagando (y no precisamente en tu nombre, en busca de tu nombre o por "culpa" de tu nombre); el mismo quien me ha arropado cuando más lo he requerido.
Un exterior que ruge con firmeza desde tempranas horas y que, en contraste, también suele callar a media madrugada...
Y es ahí, justo ahí, cuando pierdo el sueño y prefiero vagar entre las sábanas, entre las baldosas de mi habitación o en busca de las notas que, paralelas al silente exterior, sugieren compañía o denotan insomnio.
Un exterior cambiante que extrañaré el día de mi muerte, que sugiere recorrido, nueva foto, más atención o rescate del detalle en conjunción con el cielo.
Exterior, que soslaya atardeceres, renace en amaneceres y cohabita con el frío de la temporada sin queja alguna.
Este exterior conversa con voz altisonante a media tarde y distrae mi atención, me recuerda que todo sigue en movimiento a pesar de tanta y tanta muerte que "detiene" el tiempo en quien la padece o en quien la mira de reojo en el cuerpo de su familiar o conocido.
Este exterior que nos acoge a todos, que nos arropa, que nos hace sentir uno solo en complicidad con el planeta y que sigue charlando con quien deseé saberle aún sin mediar palabra... sólo con dejarse observar en detalle, minuciosamente, entre un punto focal u otro.
Exterior que observo desde el interior del auto, desde el transporte público o desde la vitrina cuando, en ocasiones, llora...
Exterior que seca sus lágrimas en sus ríos y que, a pesar de anegarse en llanto, genera más vida que tristeza, más esperanza para la biodiversidad y ecosistema... más.
En muchas ocasiones sólo prefiero callar y dejar que el exterior sea quien hable aunque, él sin palabras, me siga gritando tu nombre con cada detalle que le descubro, que le observo...
Y vuelvo a saberme vivo, arropado por dicho exterior y con todo el peso de tu nombre... así haya sol, noche, frío o lluvia.
En muchas ocasiones prefiero callar... dejar que sea sólo el exterior quien hable.
Ese quien me ha encontrado vagando (y no precisamente en tu nombre, en busca de tu nombre o por "culpa" de tu nombre); el mismo quien me ha arropado cuando más lo he requerido.
Un exterior que ruge con firmeza desde tempranas horas y que, en contraste, también suele callar a media madrugada...
Y es ahí, justo ahí, cuando pierdo el sueño y prefiero vagar entre las sábanas, entre las baldosas de mi habitación o en busca de las notas que, paralelas al silente exterior, sugieren compañía o denotan insomnio.
Un exterior cambiante que extrañaré el día de mi muerte, que sugiere recorrido, nueva foto, más atención o rescate del detalle en conjunción con el cielo.
Exterior, que soslaya atardeceres, renace en amaneceres y cohabita con el frío de la temporada sin queja alguna.
Este exterior conversa con voz altisonante a media tarde y distrae mi atención, me recuerda que todo sigue en movimiento a pesar de tanta y tanta muerte que "detiene" el tiempo en quien la padece o en quien la mira de reojo en el cuerpo de su familiar o conocido.
Este exterior que nos acoge a todos, que nos arropa, que nos hace sentir uno solo en complicidad con el planeta y que sigue charlando con quien deseé saberle aún sin mediar palabra... sólo con dejarse observar en detalle, minuciosamente, entre un punto focal u otro.
Exterior que observo desde el interior del auto, desde el transporte público o desde la vitrina cuando, en ocasiones, llora...
Exterior que seca sus lágrimas en sus ríos y que, a pesar de anegarse en llanto, genera más vida que tristeza, más esperanza para la biodiversidad y ecosistema... más.
En muchas ocasiones sólo prefiero callar y dejar que el exterior sea quien hable aunque, él sin palabras, me siga gritando tu nombre con cada detalle que le descubro, que le observo...
Y vuelvo a saberme vivo, arropado por dicho exterior y con todo el peso de tu nombre... así haya sol, noche, frío o lluvia.
jueves, 15 de noviembre de 2018
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Ahora, no me importa hacer una entrada cada mes... alguna vez me propuse hacerlo todos los días en el transcurso de un año completo y lo conseguí.
Y no, no era un reto ni nada parecido. En ese entonces había tanto por decir y por desear quedara plasmado de alguna forma en el ciber-espacio y que cualquiera pudiera consultarlo con el paso de los años.
Hoy, apareces tú...
Más aislada que nunca; con la mirada casi extraviada aunque la imagen demuestre lo contrario... y, aunque te conocí poco, siempre deseé estar tan cercana a ti en todo momento en aquel ayer.
Me recuerdo enviándote cartas y cartas... probablemente llegué a gastar una fortuna en tarjetas y, quizá, hasta aburrido te resultó en su momento pues "no había nada nuevo" al arribo del cartero... sólo una tarjeta más.
Apareces tú...
Luego de años de esperar, de búsquedas infructuosas en Facebook, de comentarios en vano desde los amigos y de no saber absolutamente nada de ti.
Apareces tú y sigo igual... sin saber más nada; sin una sola palabra escrita desde tu teclado o tu smartphone... aunque ya no importe.
Apareces tú...
Y percibo tu edad y cada arruga en tu rostro. Sospecho tu actividad, imagino tus probables recorridos... casi acierto en tu color de voz a pesar del paso de tantos años... y tú, tú sí pudiste saberme de inmediato; también observaste mi rostro arrugado, acertaste a mi edad y conoces exactamente dónde es que me encuentro por las noches laborando.
Apareces tú...
Y descifro tu cuerpo que alguna vez quizá formó parte de mis sueños (y qué gana de volver a mirarte al filo de la playa como aquella tarde...!).
Apareces y me escuchas... así, como sé que nunca te agradó (aunque, supe de inmediato, que volví a estar presente en tu oído...)
Qué mundos tan distantes los nuestros! Qué cerca y lejos a la vez de un reencuentro... de una charla.
Qué gana perenne de volver a anidar una sola noche en tu cita con Morfeo... Una, no pido más.
(Aunque sea con melodía ajena)
Apareces tú... y sonrío, recuerdo, revivo; no parpadeé siquiera mientras recorría cada línea tuya sin tú percatarte, sin que estuvieras presente... Sólo fuimos mi recuerdo y yo y una habitación colmada de incertidumbres y silencio que nunca llegaron a desbastar mi integridad o mi tranquilidad.
Sólo apareciste tú, y los años de ausencia continúan.
Ahora, no me importa hacer una entrada cada mes... alguna vez me propuse hacerlo todos los días en el transcurso de un año completo y lo conseguí.
Y no, no era un reto ni nada parecido. En ese entonces había tanto por decir y por desear quedara plasmado de alguna forma en el ciber-espacio y que cualquiera pudiera consultarlo con el paso de los años.
Hoy, apareces tú...
Más aislada que nunca; con la mirada casi extraviada aunque la imagen demuestre lo contrario... y, aunque te conocí poco, siempre deseé estar tan cercana a ti en todo momento en aquel ayer.
Me recuerdo enviándote cartas y cartas... probablemente llegué a gastar una fortuna en tarjetas y, quizá, hasta aburrido te resultó en su momento pues "no había nada nuevo" al arribo del cartero... sólo una tarjeta más.
Apareces tú...
Luego de años de esperar, de búsquedas infructuosas en Facebook, de comentarios en vano desde los amigos y de no saber absolutamente nada de ti.
Apareces tú y sigo igual... sin saber más nada; sin una sola palabra escrita desde tu teclado o tu smartphone... aunque ya no importe.
Apareces tú...
Y percibo tu edad y cada arruga en tu rostro. Sospecho tu actividad, imagino tus probables recorridos... casi acierto en tu color de voz a pesar del paso de tantos años... y tú, tú sí pudiste saberme de inmediato; también observaste mi rostro arrugado, acertaste a mi edad y conoces exactamente dónde es que me encuentro por las noches laborando.
Apareces tú...
Y descifro tu cuerpo que alguna vez quizá formó parte de mis sueños (y qué gana de volver a mirarte al filo de la playa como aquella tarde...!).
Apareces y me escuchas... así, como sé que nunca te agradó (aunque, supe de inmediato, que volví a estar presente en tu oído...)
Qué mundos tan distantes los nuestros! Qué cerca y lejos a la vez de un reencuentro... de una charla.
Qué gana perenne de volver a anidar una sola noche en tu cita con Morfeo... Una, no pido más.
(Aunque sea con melodía ajena)
Apareces tú... y sonrío, recuerdo, revivo; no parpadeé siquiera mientras recorría cada línea tuya sin tú percatarte, sin que estuvieras presente... Sólo fuimos mi recuerdo y yo y una habitación colmada de incertidumbres y silencio que nunca llegaron a desbastar mi integridad o mi tranquilidad.
Sólo apareciste tú, y los años de ausencia continúan.
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