lunes, 3 de mayo de 2021

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A dónde es que se fue esa sensibilidad por un atardecer?
Dónde es que está esa sensación amorosa persistente de no querer que terminen en el cielo esos tintes rojizos, naranjas, bermejos y violáceos... será acaso que se han quedado sólo en el recuerdo de mi ser enamorado?

A dónde es que se fue esa sensibilidad por la llegada del otoño?
Y es que me percataba de ello en el simple manejar del auto y en un viro apreciar al sol fulguroso aún y directamente sobre mis ojos sin que éste colmara de calor el derredor... será acaso que se ha quedado sólo en el recuerdo de mi ser enamorado?

A dónde es que se fue esa sensibilidad por andar por algún paseo arbolado?
Dónde está ese cerrar de mis ojos estando ahí, el sentir del viento fresco y escuchando el murmullo que emiten las hojas en sus copas... será acaso que se ha quedado ya sólo en el recuerdo de mi ser enamorado?

A dónde es que se fue esa sensibilidad por mirar algún amanecer?
Y es que me percataba de ello desde mi lecho incluso en total desnudez o desde la silla donde acompañado charlaba toda la madrugada... será acaso que se ha quedado ya en el simple recuerdo dada mi estabilidad sentimental del momento?


A dónde es que se fue el recuerdo del café aromático matinal, el aroma a rosas en el hogar, el sentir del piso limpio en horas nocturnales, el olor de piel, el silencio exterior, el caer del agua en mi cuerpo en horas de madrugada, el aroma del petricor exterior...
Será acaso que sólo quedará ya en el recuerdo de mi ser enamorado y entender que, en definitiva, ya lo he vivido y "no lo quiero con alguien más"?

martes, 6 de abril de 2021

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...y es que en mí aún perdura cada escena vivida.
Aquella frente al estero en horas de madrugada pudiendo observarte desde algunos metros...
O ese sentir de la arena aún cálida en mis pies frente al mar también pasada la medianoche después de haber llorado bastante, de haber peleado con mi celo, con mi impotencia al no poder demostrarte que mi amor era pleno y genuino. Real.

Aquel atardecer donde no había más nadie a mi lado y tú estabas en el interior de casa aún en las sábanas esperando alguna reacción mía que, seguramente, fuera más acorde a tu deseo y convicción que a la decisión personal que pudiera tener.
O esa espera... aquella sorpresa de verte tras la puerta al abrir. Aquella otra de buscarte en el centro de la ciudad sin éxito o tu imagen viendo alguna de mis presentaciones.
Ese nunca saber dónde fue que realmente se posó tu mirada.

Lo físico de aquel restaurante, el acomodo de los muebles en el hotel... la soledad del entorno mientras ocurría el eclipse total en 1991 y el "extraño amanecer" en todo horizonte en dicho momento.
Cada salida de la luna sobre el mar, cada lágrima que pude ver rodando alguna de tus mejillas y muchas intimidades más que no debo ni deseo describir aquí.

El mirarte ebria sonriendo, cantando, feliz de la vida, del amor, del momento...
Lo maravilloso de un amanecer al pie del faro escuchando sin escuchar a mi interlocutor, llorando una vez más.
Cada una de las veces que asomé por aquella ventana no con el afán de verte llegar, sino sólo por desear grabar en mi memoria esa perspectiva que, sabía, no duraría para siempre.
La llama de aquella fogata y su luz reflejada en tu mirada o las luces de la alberca haciendo brillos en tus ojos.

El entorno en lento movimiento acompañado sólo por el sonido de los pasos y, mejor aún, tu andar desde lejos... tu cadencia, tus piernas, tu cabello ...y una vez más tu sonrisa embelleciendo tu rostro al saberte observada.
Ese recuerdo de tu voz tras el teléfono y mi mirada perdida dejando jugar a la imaginación para poder mirarte a la distancia.

El sol y la luna acompañándome una tarde a solas frente al mar ... y sí, el mar una vez más! Poseedor de lo más hermoso de mis días, de las imágenes más crudas, las más queridas o las menos deseadas a su vez.
Lo ardiente del interior del auto mientras me sabía pronto a llegar ante ti... a pesar de estar a cientos de kilómetros...  lo vano que siempre fue querer permanecer...


Y es que en mí aún perdura cada escena vivida... y es una pena que no sea lo mismo en ti.

martes, 2 de marzo de 2021

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No, no puedo pedir más que no te esmeres.
Eres libre de hacerlo hasta el cansancio, hasta lograr cometido, hasta saciar tu placer o tu deseo de sentirte un tanto especial o superior a "los mismos de tu raza", de tu clan, de tu logia o de tu familia.

Tampoco puedo pedirte que dejes de... lo que sea que fuere!
No soy nadie en el mundo como para impedirlo, para achicarlo, para pasarlo por alto o para suponer que te hará daño, te volverá más estrecho o te impedirá razonar con cordura.

Existen y existirán siempre en ti (y en los demás) esos destellos de soltura, de gran gama, de lucidez o de inmenso vacío que darán fe y fuente a tu vida... no por nada es que estás aquí al lado de quienes te rodeamos.

Sabes los límites y su lejanía con tu entorno o tu presente; conoces las consecuencias (y si no, deberías!), llevas contigo los colores, las intenciones, el desenlace mismo de cada uno de los pasos que sueles dar sobre la duela, sobre el césped, sobre las sábanas incluso a la hora de recostarte.

Los sueños son para ti los descansos, los recesos de tu realidad.  La manera como proyectas con tu silencio matinal las imágenes acudidas en dichas citas con Morfeo no son más que un fiel reflejo de la pequeña pausa en el día para luego cobrar impulso y hacer el todo!


Qué mejor manera de saberte viv@?
Qué mejor obsequio a la vida que tu quehacer o tu porvenir...
Qué mejor melodía que la que ya ejecutas sin instrumento alguno...
Qué mejor vida te esperará?

Es necesario que atisbes hacia mí entonces?

sábado, 27 de febrero de 2021

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En Facebook recibo cotidianamente imágenes de los paradisíacos San José del Cabo, Cabo San Lucas o La paz y regiones hermosas de la Baja California.
Y no puedo menos que extrañar profundamente.

Si bien mi estancia ahí me hizo conocer muchas facetas de la vida... y la vida misma como tal.
La hipocresía en todo su esplendor, la amistad franca, lo maravilloso del vivir al pie del mar, el gozar de la juventud y la libertad, el amor, el desamor, la mentira y otro costal de experiencias que forjaron gran parte de lo que hoy soy.

Dichas imágenes se "atoran" por momentos en mis ojos y repercuten de inmediato en mi sentimiento, se convierte el momento en silencio y sólo dejo que la pronta imaginación remembre.
Mas, no permanezco "mucho tiempo ahí" pues, como ya lo dije, hubo situaciones que me lastimaron e hirieron profundamente, tanto, que aún hoy quizá no las he podido superar o cicatrizar.

Andanzas a solas al pie del mar en mi día franco alimentaron gran parte de mi sentir; me dieron la satisfacción del saberme vivo y gocé hasta quizá el hartazgo cada día allá.
Desfalqué mis bolsillos, lloré como jamás lo había hecho... quise pero jamás pude formar parte esencial del entorno pues, tanta belleza y despilfarro, predominan dicho lugar que todos, sin excepción, llegamos a ser nada y nadie en comparación con lo prescindible del sitio.

El aroma de sus calles, las tardes soleadas o, en el cielo nocturno sentir el cobijo de la hermosa Vía Láctea.  La salida de la luna sobre el mar, los callejones en San José, el bullicio nocturno en bares y/o antros... el murmullo del mar en "El Medano"o "El Farito" y ese recordar de la cálida arena en mis pies descalzos aún en madrugada.

Y podría seguir escribiendo todo el día, llorar todo el día y sentir que viví en verdad todos los días estando ahí, acompañado, por personas que en su momento y como yo fuimos a parar a ese hermoso lugar donde nos conocimos, donde hicimos las veces de la música, del relajo, de cierta complicidad pero por sobre todo de hospitalidad compartida, personal y profunda y verdadera amistad.


Es pues que, a ti: Manuelito, dedico mi texto esta noche... noche en que una lágrima asoma furtiva y acecha con quedarse en pro de tu recuerdo, en aras de convertirse en flor y cada pétalo roce tus mejillas, las plantas de tus pies y vuelvan a postrarse ante ti con humilde reverencia ante tu persona, tu cordialidad y tu entera entrega, profunda entrega, que me hiciste sentir con cada encuentro o visita que tuvimos...

Perdona si fui un absurdo, un verdadero pendejo y no lo pude ver en su momento pues, hoy que ya no estás, hasta hoy que ya no estás, es que puedo dilucidarlo y valorarlo.


Por siempre en mi recuerdo (y en quienes, sé, te amaron).
IN MEMORIAM
Manuel Ruiz Miranda.
Q.D.E.P.

martes, 2 de febrero de 2021

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Nunca terminaré por entender a esas personas que se enfrascan en concebir una sola razón o "verdad" y morir con ello siempre presente o utilizado como "estandarte de vida".
Ni siquiera el día tiene por unanimidad ser igual uno de otro.

Mas tampoco terminaré por entender a esas personas que se enfrascan en dudar todo cuanto se le es mostrado, cuando es más que evidente un hecho o cuando se les demuestra a todas luces lo erróneo de su postura.
Sí, aún a sabiendas que, la percepción humana, no es la real, la totalitaria, la certera.

En sí, nunca podré entenderte si tu hablar no dicta tus hechos, si tus acciones demuestran lo abstracto que puede ser o convertirse el proceder cuando, tus frases, expresan sencillamente lo llano, lo concreto, lo veraz.
No sabré nunca el cómo es que te has forjado en tu vida, de dónde es que has mamado tu aprendizaje o el cómo es que terminaste copulando con otro ser a pesar de saberte así.

Las incertidumbres juegan su papel primordial doquiera que asomo.
Las personas ya no suelen "leer" como antes... pues, antes, se leía "entre labios", se sugerían las miradas, se percibían las señas en el rostro y se podía "jugar" con lo subliminal en los textos... dónde fue entonces que te forjaste? De dónde cogiste esa seriedad que no encierra sino lo absurdo? Cómo te han dado un nombre cuando, tú, lo has trocado por otro que no suele ser "de pila"?

Las barbaridades juegan un papel casi primordial en estos días.
Las historias cada vez son más extremas, el sexo más posesivo, la rabia más marcada, la estupidez más recurrente, la canción menos escuchada y el talento menos apreciado...


Cómo podremos entonces "jugar" a ser humanos? Cómo sacaremos a luz lo que debe ser prioridad?
Cómo entender al prójimo cuando, éste, sólo quiere entenderse a sí mismo?
Cómo no atentar contra nuestra vida cuando la vida misma atenta contra nuestra?
Cómo "corregir" la última pregunta hecha, formulada "al viento"?

Cómo ser más que sol, día, amor, cordura, comprensión y vida si ni siquiera podemos ser humanos?

domingo, 3 de enero de 2021

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Y se sucede todos los días...
El detalle que da pie a entender que, mientras se está con vida, hay oportunidad de poder decir lo que uno siente y/o piensa de esta o aquella persona.

Los actuales medios de comunicación nos mantienen tan cerca que, con sólo teclear un poco o consultar nuestro teléfono inteligente, ya tenemos a la otra persona en el auricular... con gran parte de su atención y, para uno, la conocida voz de aquel o aquella.

Trabajando en el taller de guitarras, es notoria la presencia física de quienes ahí laboran; desde el barrendero en las afueras hasta cada compañero en el interior del recinto. Es sumamente notorio cuando, por alguna causa u otra, alguien se ausenta.
En definitiva, el lugar que ocupan, se mira extrañamente vacío y no hay quién pueda cubrir ese espacio.

Me permití, con este recapacitar, el elogiar ampliamente a uno de nuestros compañeros hace algunos días a manera de que sepa directamente desde mí y propia voz, el cómo lo tengo catalogado. En ese instante lo tenía a escaso un metro de distancia y él agradecía humilde mi opinión acerca de su persona.
Mas, quedó en "pendiente" el comunicárselo directamente a mi patrón.

Éste último que menciono se ausentó por un día en el taller por motivo de un corto viaje de negocios y, a pesar de que lo pude tener tras el auricular en dos ocasiones que le requerí, el saberle lejos me llenó de intenso sentimiento nostálgico.
Aquí, el punto es que no sé cuándo me atreva a expresarle mi profunda estima teniéndole de frente.

Ya en el pasado mes de mayo y parte de junio de 2020, Carlos Topete Félix se ausentó del taller por una enfermedad que lo tuvo en terapia intensiva por más de una semana... y, es obvio, que la tristeza invadió el recinto de trabajo por días esperando un desenlace fatal.
El cariño que ha sabido sembrar él en cada uno de nosotros sólo se convirtió en algunas lágrimas en aquellos sus días de ausencia... mas, él, jamás supo de esto. Nunca nos atrevimos a decírselo.

Pero, deseo retomar este punto pues, de manera muy lamentable, la única ocasión que en un pasado exterioricé mi profunda estima por alguien, fue justo cuando la relación ya estaba lastimada y, mi receptor, me juzgó a más no poder... me tildó de falso, de hipócrita y de "convenenciero" pues, él creyó, que le decía todo eso para evitar que me corriera de cierto empleo que tuve estando a su lado en Cabo San Lucas B.C.S.
Ahí fue donde mi sentir, prefirió quizá y para siempre, seguir apagado en mi opinión hacia cualquiera (aún mereciéndolo y estando en vida).

Y no, no necesito ir a un psicólogo para erradicar esto de mi mente y recuerdo y mostrarme con mayor plenitud ante los demás.
Puedo sostener aquí que, ante mi esposa (por ejemplo), siempre fui sincero y pude decirle en su momento cuán enorme era mi amor por ella.


Descubro pues, siempre un freno, un detalle que nos limita, un miedo, una pena o vergüenza quizá que nos detiene a exteriorizar cuánto es que estimamos o queremos a aquella persona que nos acompaña en vida.

Dos carrozas fúnebres en estos días han pasado por mi lado al ir manejando y, vuelvo a recordar, todos los "te quiero" que dejé de decir a quien los merecía y que se convirtieron en lágrimas al saberles muertos.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

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Qué hermoso soñarte así!
Dejando derramadas estelas de sencillez, de lugares remotos y nuevos en mi estar, de ternura, sonrisas y buen augurio de vida que nunca conocimos ni vivimos.

Qué hermoso soñarte así!
Enamorada; con la certeza de que cada día puede bien ser un nuevo comienzo y no el continuar de la rutina o la bajeza. Sin pereza, sin dolor que te lastime y con la mirada entera sobre mí haciéndome creer que significo más que sólo un ente a tu lado.

Qué hermoso soñarte así!
Ligera, desenfadada, con tranquilidad amorosa, seguridad sentimental y con ese resquicio asomando siempre de tu sensualidad matinal para, sin mediar palabra, hacerme perder entre tus líneas y curvas.

Qué hermoso soñarte así!
Descalza; demostrando a la vez que cualquier camino que hubiera por recorrer podrá hacerse sin contratiempo, sin prisa o sintiendo el piso y suelo para literal seguir con los pies en la tierra... así, justo como te conocí en inicio y como llegué a amarte.


Qué hermoso soñarte así!
Y qué tranquilidad sembraste con ello todo mi día sabiendo que te tuve conmigo, al menos, por un tiempo... el suficiente para valorar todo lo logrado, lo vivido, nuestro entorno, todo nuestro pasado y, con ello, volver a entender que no todo es eterno, que todo posee un fin y tuvo un objetivo claro: el que tuvieras desde mí todo mi amor... mi poco o mucho amor.

sábado, 28 de noviembre de 2020

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No podría definir en dónde es que "cabe en mí" la estima y admiración.
Si bien son diferentes, el sentimiento que provocan es sumamente sensible y merece de mi cuidado y atención al estar al lado de quien realmente me lo merece.

Y es que son realmente pocos los compañeros de profesión que se lo han ganado por su sencillez, por su desinteresada amistad o porque sencillamente se muestran sin tapujos, abiertos y sinceros y no requieren de "avisar" que vienen a mi lar o que te desdeñarán una visita.

Uno de ellos al cual admiro enormemente, me provoca una sensación de amor indescriptible y me inunda una gana de estar a su lado en todo momento escuchándole, queriendo formar parte esencial en su vida o, al menos, que mi presencia no le resulte incómoda en ningún momento aún, que no forme parte de su charla o conversación si estamos con más elementos en alguna tertulia.
Hemos compartido momentos maravillosos musicalmente hablando y, obvio, desde ahí se desprende gran parte de mi admiración hacia él.

Sin embargo, es su persona y manera de pensar que me conmueve y colma de estima... y no por "siempre estar de acuerdo conmigo", sino porque se muestra como quien es y, si algo "no le parece", lo hace constar sin necesidad de ofender a nadie o a mí mismo. Se muestra humilde a sabiendas de que, como en todo, siempre habrá un "mejor partido" en todo sentido.
Supongo que debería aprenderle algunas de sus maneras.

Mas, en sí, el motivo de mi escrito es justo en el no poder expresar con grafías lo que siento pero sí reconocer que existen seres en este mundo que realmente admiro... y no se trata de algún famoso, sino de personas que, por lo general, pasan desapercibidas ante otros tantos mortales que ni siquiera entienden lo que es o lo que es vivir contando con este tipo de entes y su amistad.


A ti, pues, que te he dicho que te admiro y aprecio, perdona mi vana intención de desgranar su por qué... supongo que debo vivir aún más para vida de poder expresarlo aunque, sólo con estar cercano a ti, el corazón me da un vuelco, la reverencia asoma a cada momento y la humildad que supuestamente poseo se hace menos que un grano de arena estando tú cercano.

Gracias por hacerme saber que realmente existen personas aún así en este pedazo de mundo que ha sido increíblemente destruído por una pandemia que sigue dejando secuelas de pobreza y mortandad... pues, pareciera, que ni eso cambiará tu manera hermosa de ser; y, eso, es envidiable.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

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Jamás podré decir que no significaste nada en mí.
Sabes perfectamente qué tanto llevaste mío cuando partías, qué tanto aroma quedaba tuyo, en qué parte dolías más o hacia dónde dirigía mi mirada en otras mujeres mientras estabas lejos.
Conociste a detalle cuanto soy y sabrás de cierto incluso lo que pienso aún sin tú estar a mi lado... no podrás negarlo.

Jamás podré decir que no quedaste marcada en mí.
Pues aún es fecha en que, ante cualquier resquicio de vida y amor, tu nombre y ente entero fluye por mis ideas, solidifica mis frases o al menos me hacen esbozar una sonrisa que denota complicidad.
Todo nuestro pasado puede habitar en mí con sólo mirar algún reflejo vano tuyo en cualquier otra mujer e incluso llevarme a mostrar una lágrima.

Jamás podré decir que no fui tatuado a tu manera.
Pues desde el silencio mismo hasta lo más indeseado tuyo me remonta y acalla otras posibilidades, frena desenfrenos, soslaya miradas que terminan en no ser de nadie y/o para nadie.
Tus pasos, tu risa, tu cabello, tu acento... las decenas de fotografías que aún viven en mi recuerdo al sólo cerrar mis ojos o los pocos sitios donde dimos rienda suelta a la vida y al compañerismo.

Jamás podré decir que fuiste nadie o que vales nada.
Inhumano sería. Esquivo de la verdad y del asombro con que muchas veces te vestiste y te regodeaste frente a mí hasta llevarme al desespero del deseo o a la cúspide sexual.
Y es que tu valor jamás podría ser monetario... ese problemático papel moneda que sólo denota ambición es más que absurdo ante tu validez humana, mundana, matriarcal o amistosa.


Jamás podré decir que no fui feliz a tu lado...
Tú más que nadie lo supo desde mis acciones, desde mis palabras, desde mis hechos, mis canciones, mis textos y, aunque no lo parezca, sigo vivo gracias a ti, a todo ese recuerdo, a todo ese peso que cargo en mi espalda, en cada esquina que viro, aún fuera del dédalo o durmiendo solo...  con mi mañana incierto, con la frescura de la mañana bañada de ti, lo mismo un atardecer que alguna visita al mar...

En el campo, la lluvia, el comedor, la cama, el teléfono o cada calle donde tus sagrados pies cruzaron.
Jamás podré decir que nunca te amé...

martes, 6 de octubre de 2020

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Hoy no habría motivo alguno para simplemente escribir...
Debería existir una razón poderosa para hacerlo y, así, poder llegar hasta tus ojos con la vehemencia suficiente y la certeza necesaria para ser en tus días, para hacer de tus días y no con ello trocar tus noches... las mismas que hoy no dejan llegar el día.

Hoy, no habría motivo alguno para simplemente estar...
Y entender con ello que ocupas ese lugar en el espacio-tiempo donde se haría claramente tu voluntad, donde ejercería la fiereza de tu cariño o donde predominara más que la simple presencia... la misma que hace tanta falta.

Hoy, no habría motivo alguno para simplemente cantar...
El encontrar la nota idónea que, reflexiva, acuda hasta tu entender y hagas con ella la cadencia adecuada que nos enseñe a todos del canto mismo del viento mientras alzas tu vuelo... ese mismo que hoy se niega.

Hoy, no habría motivo alguno para simplemente meditar...
Buscar en el entredicho lo que alguna vez sugeriste y que nos orilló a todos y cada uno de quienes te supimos a caminar con tu enseñanza y tu pregón... ése mismo que hoy calla.

Hoy, no habría motivo alguno para simplemente "sentarse" en el laberinto...
No lo habría pues, aunque estuviese fuera de él, seguiríamos sintiendo que seguimos inmersos y, con ello, lamentar nuestra situación actual al sabernos aún mortales.


Hoy, no hubiese escrito, hablado, cantado, meditado o alzado el vuelo hacia tu encuentro pues, sé con certeza, que no estarás aquí hurgando tratando de encontrar una fecha representativa, un momento álgido, una frase que te evoque o cualquier nota que se asemeje un tanto a lo que tú elegiste alguna vez para, desde ahí, partir hacia el rumbo de vida que siempre te trazaste.

Hoy, es por demás el intentar "buscar la luz"... pues carecerá de su presencia conmigo o en mis grafías.
Sé, pues, el lugar donde estás y estarás siempre. Aquel donde elegiste "al final", ese que ninguno de nosotros conoce y que pudiera resultarnos "familiar"... mas, aunque queramos, sólo es tuyo y lo será a partir del momento justo de tu partida.

Hoy, y siempre, para ti... aún sin fecha, aún sin nombre, sin nota, sin texto siquiera.

Q.D.E.P.
Luzanna Andreani Ruiz.