sábado, 25 de julio de 2026

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En verdad no creo que puedan ellos entenderlo siendo jóvenes.

La edad misma los orilla a tener experiencias gratas, momentos que pretenden hacer para ellos inolvidables y, sí, supongo los consiguen en cierta medida...  El transcurrir de los meses y los años les otorgará más ese remembrar y añorar como aún no tienen idea.

Me recuerdo pues en mis años mozos.  Ese andar por la vida con amor en mis manos para poder entregarlo a quien osara saludar siquiera... y sí, cometí infinidad de erros que, si bien algunos fructificaron, otros muchos quedaron en el limbo mas no por ello desgasté mi esencia.  Siempre "hubo para más".

Me refería al inicio a los jóvenes y al no poder entender ellos el peso de las emociones impresas en los demás con sus acciones y con otros detalles que despiden vida desde su semblante, desde su simple andar o desde algunas palabras que han sabido dejar en mis oídos para gozo pleno mío... reitero, sin ellos percatarse.

Sabré entender que seguirán "pintando aquí y allá" con su paleta, que seguirán haciendo sonar sus notas con cada canción susurrada (a pesar de saber que no son cantantes) y dejarán en el aire ese humor que sencillamente huele a recuerdo... para "bien o para mal".

No sé qué tantas otras emociones me harán vivir a sabiendas que "ya voy de salida" o que ya sólo estoy expectante de su actividad y no formo parte esencial sino sólo en su sentir, en su propio remembrar y añorar... y dije bien "añorar" pues, a pesar de su edad actual, ya alguno de ellos me ha agradecido el haberlos traído al mundo para vivir con el peso de esas cinco letras.


...brindándome con ello más y más emociones.

miércoles, 24 de junio de 2026

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Decenas de frases podrían caber aquí refiriéndonos al "éste sabe más que aquel" o viceversa.
Y es que no se puede resumir una vida con sólo un amorío; no se puede saber a qué sabe una victoria cuando sólo sumas fracasos y no se debe jactar nadie acerca de nada porque la vida misma se encarga de colocarnos en el justo lugar que merecemos cuando "creemos tener todo resuelto".

Decenas de frases podrían caber aquí refiriéndonos al "yo sé más que tú" o viceversa.
Y esto me recuerda al señor "cucaracho de templo" quien le escuché decir en varias ocasiones que le dará gusto vernos en el infierno "chamuscándonos" y todo por no creer en lo mismo que él (sabiéndose salvo!  Sabiéndose y creyendo que él tiene ganada la gloria sólo por creer en el creador y orar por él).

Decenas de frases podrían caber aquí refiriéndonos al "cómo te atreves a juzgarme sin verte a ti mismo" o viceversa.
Y es que nadie "obra perfecto", nadie puede hacer valer su jerarquía ante nadie sólo por tener un trozo más de camino recorrido... pues sabemos todos que siempre habrá alguien más que nos supere en todo, en todo aspecto. (La famosa frase del "siempre hay uno más cabrón que el más cabrón!").

Y entonces: cómo decirle a tu prójimo que "la está cagando", bajo qué lineamiento ético o moral podríamos basarnos?
Cómo decirle a ese alguien que su camino "no es el correcto" cuando nosotros mismos desconocemos lo "correcto del camino"?
Cómo hacerle entender a aquel que sólo posee algunos lustros de vida cuando en nuestros hombros ya pesan décadas?
Cómo recetarle cada frase que podría caber en "respuesta" a cada uno de su actuar si el meollo principal es que nadie puede jactarse de "saber más" o de "entender mejor las cosas o andar por el camino más correcto"?


Ya lo escribí anteriormente al referirme acerca de la vida... esa que te colocará sin lugar a dudas en el más intrincado y "dedalesco" porvenir, sólo para "callarte el hocico", para hacerte ver "tu suerte" y rematar con tirarte al piso envuelto en llanto y arrepentimiento demostrando así que se es un perfecto iluso o idiota... y no, no tiene nada qué ver con lo religioso.

Ciertamente la moral manejará muy diferente cada día que transcurra en nuestra vida, la experiencia seguirá sumando de manera constante y "las respuestas" las tendremos diferentes unos y otros dando como resultado más que un laberinto de frases que podrían caber aquí refiriéndonos al todo y a la nada... o viceversa.

sábado, 23 de mayo de 2026

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Definitivamente se resume todo a dolor o sufrimiento... o a algún sentimiento profundo y fuerte que predomina y puede dar inicio a lo que llamamos experiencia o vida.

Cada aroma, textura, lectura, visión, paraje, un simple sueño o el aula de clases nos va formando como personas y el sentir humano lo es todo en su momento; se troca en aprendizaje.  Todo el amor recibido o el desdeño.

Aquel regaño, la llamada de atención en voz altisonante o el silencio imperante antes de poder dormir por las noches.  El mirar de las estrellas, el sonido del mar, cada color del atardecer y el día a día... todo brinda y marca el entender, el razonar, el concebir al mundo como lo que es y así coincidir con tantos que aseguran que "la vida es bella".

Pero, retomo el dolor y el sufrimiento al asegurar que nos acompañará por siempre así lo experimentemos en temprana edad o con ya un buen "uso de razón".
Es justo aquí que mi redactar se detiene y vuelvo a recapacitar en que es difícil seguir haciéndolo para intentar describir lo que la sangre hirvió, lo que movió en el dialecto o lo que se plasmó como perenne en nuestro recuerdo.

Cada viaje asomando por la ventanilla del vehículo (el que sea que hayamos tomado), aquella parvada de aves cruzando nuestro punto de observación, el recorrido a pie o el detenernos sencillamente para observar en derredor...  La música, las voces, los animales, el sonido de la lluvia o el susurrar del viento.

Las alturas, la oscuridad, el repiqueteo del teléfono, el observar una película, el crujir de las paredes o el chirriar de unos neumáticos cercano a nosotros... las imágenes religiosas que te observan cual jueces y son testigos de nuestra mentira y/o falsedad.
Cada espectro acusatorio desde lo que llamamos "moral" y que nos azora con cada erro de integridad, con cada robo, con cada falsedad o crimen.


La soledad como recurso o el aislamiento definitivamente sólo acentúan el padecer... y el llanto vuelve a hacerse presente para delatarnos como culpables, como equivocados, como falsos, como lo ruin que hemos sido y que, a pesar de sabernos pecadores, lo tomamos como propio aprendizaje y lo trocamos en experiencia de vida... bien sea sufrido, gozado, dolido o disfrutado.

viernes, 24 de abril de 2026

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Dejaré en todo caso que todo se suceda.
Que si bien "todo está escrito y estipulado" desde antes de arribar cada uno de nosotros a este mundo, será por demás intentar trocar ese destino.  Aunque se diga que lo peor es estar "echado" y sólo esperar.

Saltaré de cualquier forma la incertidumbre.
La certeza será quien dicte la pauta a tomar u optar. Habrá qué aferrarse en cierta manera a que dicha verdad esclarezca todo cuanto esté al derredor y no será opción tomar un arma e intentar "modificar" con ello al destino... (aunque me apoye un tanto a aquellas frases de Carlos Mariscal Colima quien intentaba hacer comprender por enésima vez al mundo de "que no hay destino"... o tal vez el mundo tenía la razón otra vez cuando decía que "era nuestro destino").

Hurgaré en las rendijas hasta encontrar la luz.
Todo a sabiendas que el simple asomar descubrirá nuevos tonos negruzcos y grisáceos mas, quiero asegurar, que será el propio devenir quien haga trocar todo ello a lo más colorido posible y, a sabiendas, que la suma de todo color terminará en blanco, en lucidez, en el albo resplandor deseado.

Mi mirada seguirá puesta en lo cotidiano, en el entorno.
Y sabré de la parquedad de las personas, de los tumultos sin sentido ni dirección, del poco ansia de razonar en los demás... para terminar sólo sonriendo ante su idiotez e ignorancia (aunque otros pocos piensen igual que yo y terminen mirándome sonriendo).

Repasaré detenidamente cada suceso trágico.
Entenderé nuevamente que no se puede tener una vida perfecta con sólo cosas positivas, que siempre ocurrirá algún deceso, enfermedad, guerra, epidemia y demás pues, al no existir "negatividad" la propia positividad dejaría de ser y/o existir... (y es tan difícil entender y aceptar esto!)


Dejaré de luchar, de andar, de hablar, de cantar, de escribir o de musicalizar la vida...
Dejaré en todo caso que todo se suceda... que si bien todo está escrito y estipulado desde antes de nosotros arribar a este plano terrenal, será por demás intentar trocar ese destino...  Y no, no estaré "echado" sólo esperando (aunque así lo parezca).

viernes, 27 de marzo de 2026

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Recuerdo que, en aquel tiempo, mi afán por tener, poseer y amar a una mujer era profundamente intenso.
Desde mi niñez, ya pensaba y convivía con una de ellas aunque no supiera ni siquiera limpiarme correctamente la boca después de comer.

Tendría alrededor de diez años cuando ya soñaba con aquella niña rubia que pasaba en las afueras de la escuela y que me invitaba a idear cosas lindas, sensaciones agradables y un mundo pleno... y todo resultaba más que estúpidamente absurdo e irrealizable debido a mi edad... pues jamás pude siquiera besarla debido a la timidez propia de mis años.

Después de que la inseguridad se apoderara de mí y de mi integridad en mi adolescencia, asomaron algunas otras féminas que despertaban al romántico que desde siempre anida en mi interior convirtiendo cada tarde en un posible encuentro meloso que "prometía durar" por siempre... cosa que, de manera obvia, jamás sucedió pues ninguna de ellas siquiera se fijaba en este humilde escriba.

No fue sino hasta mi época de estudios en preparatoria que padecí realmente ese deseo por tener, poseer y amar a una mujer.  Quiero creer que la testosterona cooperó bastante para que se sustentara y fijara aquel deseo y trocara a casi una obsesión.  Y no, tampoco fue ahí que pude lograrlo pues, casi sostengo, todo se debió a mi inseguridad y a mi manera de proceder más romántica y soñadora que activa sentimental y/o sexualmente.

Más que entrados mis veinte años de edad, los sueños y los deseos pudieron consumarse un tanto y desde ahí pude débilmente trazar líneas amorosas, sexuales, posesivas y demás rumbo al sueño latente y perenne respecto a la mujer que deseaba a pesar de mi inestabilidad, inseguridad, dolor sentimental y desgana incipiente para formalizar algo.
Era entonces que el deseo de "formalizar" ya en sí predecía fracaso o debilidad de lazos y permaneció así por casi una década.


Probablemente, reitero, me hizo falta ser más entregado (así como observo que lo hacen los jóvenes desde sus años en secundaria) más arriesgado (aunque terminara sumergido en algún vicio a muy temprana mi edad... sí, así como lo están tantos escolares) o más arrebatado y despojar así de golpe el corazón de cualquiera de aquellas féminas a costa de lo que fuera...
Así, así como lo observo hoy en aquellos tantos desde mi perspectiva de padre, de viejo, de abuelo o desde el ser quien "asesinó" más de dos corazones sin haber sido consciente a pesar de jactarse tímido e inseguro desde mucho tiempo atrás.

sábado, 21 de febrero de 2026

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 No he comprendido (y creo que jamás comprenderé) el por qué es que existen personas que se dedican al fraude, que quizá hasta disfrutan engañando a otros y, de paso, beneficiándose con algún objeto valioso o con dinero en efectivo.
Será por la adrenalina y dopamina que ello genera?  Les vale siete chingadas cualquier principio moral?  Les gusta "la vida fácil" y aprovecharse de los demás? ...y es que he sido víctima de ello ya en dos ocasiones.

No he comprendido (y creo que jamás comprenderé) el por qué de tanto fetiche en el ámbito social, personal, sexual o incluso laboral...  o aquel deseo (o cábala) muy arraigado de "contar los pasos al andar", los escalones al subir en algún andén; el entrar con el pie derecho a algún casino.
El ser supersticioso y creer que el destino o el azar favorable estará de nuestro lado siempre.
Será también culpa de la adrenalina y dopamina que se genera?  El respetar o malograr la moral personal o social?
...el punto radica aquí que también he sido así en ocasiones.

No he comprendido (y creo que jamás comprenderé) el por qué siempre deseamos ser como alguien más; ese parecer siempre inconformes con lo que tenemos, con lo que poseemos o con nuestra característica humana tal y cual se ha formado con el paso de los años.
Cómo es que deseamos tanto lo ajeno?  Es acaso que puede valernos siete chingadas cuanto ocurra?  Es por el simple hecho de generar adrenalina y dopamina y someternos a la emoción?
...y es que, de manera lamentable, aquí también me he visto inmerso en ciertas ocasiones.

Y digo "lamentable" porque soy una persona sumamente sensible y, cada que se trunca un principio moral, cada que abusan de mí, cada que no estoy conforme con mi vida o cada que recurro a ese refugio sexual plagado de fetiches y demás (todo esto sin contar el uso del cigarrillo o el alcohol) es que mi sueño y vida se "desacomoda" en exceso...  e, insisto, será por necesidad de adrenalina y/o dopamina?  Porque ya me vale enteramente una chingada todo?   ...o porque soy humano y tropezaré siempre aún sin yo desearlo en el fondo o desde un inicio.


No pude ni he podido encontrar (y creo que jamás encontraré) consuelo u orientación de todo esto en la religión. (Y probablemente aquí es donde he "miado muy fuera de la olla")
* Consuelo al aferrarme a algo que me tranquilice o me detenga (no que me controle, sino que me haga entender y dejar de caer o al menos amainar un tanto lo sentido).
* Orientación para aceptar la dicotomía divina como ley fundamental de este existir en nuestra tercera dimensión donde, el disfrutar de dosis masivas de adrenalina y dopamina, muchas veces resulta de lo mejor y, el "valemadrismo" sostiene gran parte de algunos avances mundanos social, tecnológica, moral y hasta sexualmente hablando.

Será que la adrenalina y la dopamina tienen todas las respuestas a los estímulos humanos?

jueves, 22 de enero de 2026

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Si hay algo de lo que estoy más que convencido es que detesto y aborrezco lo bélico.

No sé si sea justo por ello que no adquirí en mi época videojuegos que tuvieran esa característica de balear a otros o intentar no ser liquidado... no daré nombres de los tantos que salieron en mi tiempo 'gamer' ni los tantos otros que se sumaron con el paso de los años.

Otro detalle que no soporto escuchar en programas televisivos (que son o provienen propiamente desde los Estados Unidos de América) es aquella de "gracias por tu servicio", refiriéndose a aquel individuo que asistió o fue enviado a alguna de las tantas y tantas guerras e intervenciones que el mencionado país ha consumado... todo, gracias a su propio beneficio.

No quisiera decir aquí que el país con mayor poder en el mundo sólo se aferra a dicho potencial para poder subsistir o sobrevivir al no contar con recursos suficientes para su desarrollo y propio bienestar... es entonces que "siempre será el más fuerte el que impone su verdad y el más débil el que tiene qué acatar y callar".
No, no lo diré.

Y es que, si hay algo que en verdad detesto y aborrezco, es justo lo bélico.

Lo he catado desde el temperamento agresivo de mi aborrecible vecino y esposa, hasta uno que otro infeliz con su vida que termina por molestar a otros, por sentirse superior e incluso al poder provocar daño psicológico, físico o social dado su proceder.
Y que en cada recorrido en auto se puede catar, más, en horas "pico".

 

Qué maravilla sería el mundo sin esas muestras de imponer poder sobre otros... qué maravilla de mundo si se entendiera que todos necesitamos de otros y podremos requerirlos alguna vez en la vida (incluyendo naciones enteras, razas o simples vecinos).
Qué perfecta la dicotomía divina a este respecto que sostiene que siempre habrá una contra en todo!
Por ende, deberá existir lo contrario a la paz... y no hay manera de evitarlo.