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Definitivamente se resume todo a dolor o sufrimiento... o a algún sentimiento profundo y fuerte que predomina y puede dar inicio a lo que llamamos experiencia o vida.
Cada aroma, textura, lectura, visión, paraje, un simple sueño o el aula de clases nos va formando como personas y el sentir humano lo es todo en su momento; se troca en aprendizaje. Todo el amor recibido o el desdeño.
Aquel regaño, la llamada de atención en voz altisonante o el silencio imperante antes de poder dormir por las noches. El mirar de las estrellas, el sonido del mar, cada color del atardecer y el día a día... todo brinda y marca el entender, el razonar, el concebir al mundo como lo que es y así coincidir con tantos que aseguran que "la vida es bella".
Pero, retomo el dolor y el sufrimiento al asegurar que nos acompañará por siempre así lo experimentemos en temprana edad o con ya un buen "uso de razón".
Es justo aquí que mi redactar se detiene y vuelvo a recapacitar en que es difícil seguir haciéndolo para intentar describir lo que la sangre hirvió, lo que movió en el dialecto o lo que se plasmó como perenne en nuestro recuerdo.
Cada viaje asomando por la ventanilla del vehículo (el que sea que hayamos tomado), aquella parvada de aves cruzando nuestro punto de observación, el recorrido a pie o el detenernos sencillamente para observar en derredor... La música, las voces, los animales, el sonido de la lluvia o el susurrar del viento.
Las alturas, la oscuridad, el repiqueteo del teléfono, el observar una película, el crujir de las paredes o el chirriar de unos neumáticos cercano a nosotros... las imágenes religiosas que te observan cual jueces y son testigos de nuestra mentira y/o falsedad.
Cada espectro acusatorio desde lo que llamamos "moral" y que nos azora con cada erro de integridad, con cada robo, con cada falsedad o crimen.
La soledad como recurso o el aislamiento definitivamente sólo acentúan el padecer... y el llanto vuelve a hacerse presente para delatarnos como culpables, como equivocados, como falsos, como lo ruin que hemos sido y que, a pesar de sabernos pecadores, lo tomamos como propio aprendizaje y lo trocamos en experiencia de vida... bien sea sufrido, gozado, dolido o disfrutado.
sábado, 23 de mayo de 2026
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