viernes, 14 de agosto de 2026

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Hace ya tiempo atrás en que mi decepción ante muchas cosas, situaciones o lo social, me ha orillado a desistir de soñar, de perseverar en este plano o de otras cualidades que, según, la vida ofrece.

He analizado en muchas ocasiones esas situaciones que dieron origen a mi ruptura marital, he buscado respuesta científica o sicológica a comportamientos más que inusuales de las personas y que triunfan en mi desgana para proseguir, para gestar, para trascender como ente o como simple humano... qué decir de gráficas, estudios, investigaciones y demás.
Y, ante esto, vuelvo a terminar en deducir que sigo más que perdido en un dédalo sin salida.

La propia rutina me ha enfrentado a entender que "nunca es tan rutinario" cada día a pesar de parecerlo.
La propia doctrina se ha mostrado con diversas caras aún estando plasmada en un único libro...
Personalmente me miro en el reflejo y deduzco que no soy el mismo ayer u hoy;  que todo cambia, que todo troca en lo inimaginable y la incertidumbre prevalece ante el todo y por sobre todo.

Aparecen situaciones imposibles de comprender "a la primera"... y no, no tiene nada qué ver con el romance (aunque se sabe que éste es tan voluble como volátil). No es hoy el caso.
Las conversaciones en mi lugar de trabajo jamás son las mismas y, aunque hay palabras o frases repetitivas, ni siquiera ellas se pronuncian con la misma intensidad o tono cuando son dichas... y, vuelvo, todo se torna diferente.

Mas, el destacar aquí, radica principalmente en uno que otro personaje que se acerca, que se atraviesa o que cruza por el mismo sendero de mi laberinto y que a mi parecer está mucho más perdido dentro de él que yo.
Aquel que supone que sólo su ley manda, que no hay vía para refutarle nada o que su aparente amor hacia el bello arte musical debe ser "a su manera"... que, si bien sigo analizando mi obra cada día, considero que sigue siendo digna de ser escuchada y encontrar dentro de ella gran parte de lo que soy en esencia; sin exageraciones o presunción. Mas nunca he dicho que es obligación el entrar a algún oído.


Luego, llego hasta este punto en mi redactar y no encuentro la manera de "rematar" mi escrito pues, estas entes "nuevas" que cometen injusticias y que atraviesan por mi laberinto, piden discreción para no dañar su imagen cuando (a mi parecer y erróneo juicio) son ellos quienes viven en lo inverosímil e intentan dominar su entorno a su manera, a su absurda manera, a su estúpida, intransigente, fulera, incongruente, errónea y pendeja manera... así se "lleven entre las patas" a cuanto ser atraviese o cruce (yo, entre esos).

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