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No cabe duda que detrás de una profesión se encierra un círculo tan estrecho que en ocasiones nos aprieta demasiado hasta sofocar... y, sin embargo, existen otros aristas donde el descanso y el amor prevalecen y fortalecen todo cuanto se puede hacer en pro de.
Dichos aristas comulgan de una manera especial, tal, que termina por sorprenderme y por amar aún más esta que es la que me compete: La música.
Y es que muy lejos de las pendejadas que dicen ciertas personas acerca del que es sólo un pasatiempo o una buena forma de aprovechar el rato de ocio, quienes estamos en esto sabemos que ni siquiera es sencillo; que, si bien traemos la música en el alma y se nos otorgó dicho don al nacer, nos topa y colma hasta casi perder el piso en ocasiones.
Nos da para comer, sí, pero nos aleja de quienes amamos por muchas horas; nos acerca a muchas personas y nos aleja de las más importantes; nos otorga un poco de fama y luego ella misma tiende a pisotear cada peldaño escalado... los reveses son drásticos... las horas de estudio no bastan y siempre terminamos siendo un tanto mediocres para algunos.
Los aristas, insisto, varían mucho, tienden a agrandarse, a modificarnos de raíz, a apreciar mejor, a amar más profundamente y a desear un mejor porvenir para toda la humanidad... Es pues la sensibilidad nuestro motor que muchas veces libra su batalla con el todo, con lo mundano, con lo existencial y hasta con la misma música o las letras.
En fin... el arista que quiero denostar aquí es en base a la celebración del día del músico donde, simplemente, aquel quien lo vive lo entiende y fue sólo uno quien, personalmente, acudió hasta mi lugar de trabajo para abrazarme y hacerme ver en él como alguien sumamente importante cuando, para mí, él es mucho más que grande, mucho más que maestro y, hoy día, la muestra palpable de que al menos alguien me quiere fuera del matrimonio o la familia consanguínea.
Gracias, Memo... tu abrazo fue más que una muestra ferviente de cariño y respeto que valoraré siempre y atesoraré como a esta profesión que me sustenta y da vida... No necesité más que eso para entender cuánto amo el ser músico y contar con personas cercanas, nobles y sinceras como tú.
A: Guillermo Pacheco Aceves.
domingo, 22 de noviembre de 2015
lunes, 9 de noviembre de 2015
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Definitivamente nadie lo sabe, nadie conoce ese momento en que todo se troca, en que todo cambiará debido a nuestra edad y a la cantidad de demencias o daños que le habremos causado a nuestro cuerpo para entonces.
A todos nos gusta permanecer o parecer jóvenes y sólo nos es conveniente parecer viejos cuando se trata de dar algún consejo o cuando resulta sumamente necesario para no "revolvernos" entre tanto estúpido que vaga por la vida sin fundamento o con la poca sapiencia que presumimos tener debido a la edad.
Alguien me dijo por ejemplo uno de estos días que qué tipo de tinte utilizaba en mi cabello para teñir mis canas... "No uso tintes", respondí, y me llevé una frase y ademán de incredulidad que jamás esperé. Vaya, no necesito cubrir mi edad con pinturas en mi cabeza y, las pocas canas que poseo ahora, se irán multiplicando severamente en cualquier momento... cosa, que no me preocupa.
En otra ocasión me comentó un conocido que "los músicos de reproducen más que los establecimientos idóneos para tocar", refiriéndose a mi inestabilidad laboral y a la falta de... Qué razón! Mas, cuán decepcionante resulta el conocer a esos "nuevos valores musicales" que se atrincheran fuera de un establecimiento y buscan la labor por mucho menos que "lo establecido" por quienes sí tenemos necesidad y sólo nos dedicamos a la música.
Si ideología juvenil y osadía les cobrará su mismo precio con el paso de los años... mas no lo sabrán sino hasta que se miren en la propia necesidad.
Personas cercanas a mí se muestran con el deseo de parecer jóvenes asistiendo a lugares propios de adolescentes, al antro o terminando en un aula escolar debido a su deseo por continuar lo truncado años atrás... qué difícil se torna el todo después de tanto y, es justo ahí, en que algunos caen en fuerte decepción o en el deseo de regresar a ese pasado añorado.
Qué adulto no prefiere (me han dicho otros) una pareja de menor, mucho menor edad que la suya?
Es acaso una moda? Una inevitable situación con el paso de los años? Es sólo el deseo por tener una piel lozana entre las manos y que se torne besable para nuestra boca?
Muchas otras situaciones no las entiendo y, justo en estos días que mamá ha caído muy enferma, veo lo irremediable e inevitable del resultado que es el vivir en este mundo, el desgaste plasmado en nuestros males y, pocos, muy pocos, se detienen a pensar en la madurez adquirida, en que se es poseedor del mejor de los consejos, en que se tiene un mejor sazón y que, cada silencio y sonrisa, encierra mucho más que toda una vida.
Definitivamente nadie lo sabe, nadie conoce ese momento en que todo se troca, en que todo cambiará debido a nuestra edad y a la cantidad de demencias o daños que le habremos causado a nuestro cuerpo para entonces.
A todos nos gusta permanecer o parecer jóvenes y sólo nos es conveniente parecer viejos cuando se trata de dar algún consejo o cuando resulta sumamente necesario para no "revolvernos" entre tanto estúpido que vaga por la vida sin fundamento o con la poca sapiencia que presumimos tener debido a la edad.
Alguien me dijo por ejemplo uno de estos días que qué tipo de tinte utilizaba en mi cabello para teñir mis canas... "No uso tintes", respondí, y me llevé una frase y ademán de incredulidad que jamás esperé. Vaya, no necesito cubrir mi edad con pinturas en mi cabeza y, las pocas canas que poseo ahora, se irán multiplicando severamente en cualquier momento... cosa, que no me preocupa.
En otra ocasión me comentó un conocido que "los músicos de reproducen más que los establecimientos idóneos para tocar", refiriéndose a mi inestabilidad laboral y a la falta de... Qué razón! Mas, cuán decepcionante resulta el conocer a esos "nuevos valores musicales" que se atrincheran fuera de un establecimiento y buscan la labor por mucho menos que "lo establecido" por quienes sí tenemos necesidad y sólo nos dedicamos a la música.
Si ideología juvenil y osadía les cobrará su mismo precio con el paso de los años... mas no lo sabrán sino hasta que se miren en la propia necesidad.
Personas cercanas a mí se muestran con el deseo de parecer jóvenes asistiendo a lugares propios de adolescentes, al antro o terminando en un aula escolar debido a su deseo por continuar lo truncado años atrás... qué difícil se torna el todo después de tanto y, es justo ahí, en que algunos caen en fuerte decepción o en el deseo de regresar a ese pasado añorado.
Qué adulto no prefiere (me han dicho otros) una pareja de menor, mucho menor edad que la suya?
Es acaso una moda? Una inevitable situación con el paso de los años? Es sólo el deseo por tener una piel lozana entre las manos y que se torne besable para nuestra boca?
Muchas otras situaciones no las entiendo y, justo en estos días que mamá ha caído muy enferma, veo lo irremediable e inevitable del resultado que es el vivir en este mundo, el desgaste plasmado en nuestros males y, pocos, muy pocos, se detienen a pensar en la madurez adquirida, en que se es poseedor del mejor de los consejos, en que se tiene un mejor sazón y que, cada silencio y sonrisa, encierra mucho más que toda una vida.
miércoles, 28 de octubre de 2015
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En un abrir y cerrar de ojos es que se tiene todo un mundo al lado de Morfeo. Ese mundo donde lo irreal se siente tan cierto como nunca, donde lo imposible se torna posible o donde los detalles pequeños se engrandecen tanto que no caben en el entender.
Ahí, surge el pro y el contra, el por qué de muchos cuestionamientos, la manera exacta de cierta verdad y la enorme duda ante lo que pudiera ser o pareciera ser... en fin. La gama puede ir desde lo más insignificante hasta lo más relevante y enorme.
Es entonces que, hoy me pregunto, cómo es que se puede "retomar" en ese mismo inconsciente un tópico ya tomado con antelación, repetir un sueño mismo o continuar uno que creíamos olvidado pero que, al reparar en ciertos detalles, la continuidad nos es otorgada para sencillamente no querer despertar.
Mi agradecimiento está hoy en él, Morfeo, al darme con su mundo esa parte del pie de nota que demandaba hace meses y que, gracias a su prodigio, pudo y quiso continuar y, aunque no me dejó plenamente satisfecho por "el final", sí me dejó una hermosa sensación que me acompañó todo el día e hizo que trabajara mi mente en otros sentimientos que creí olvidados.
Mi agradecimiento también a todos aquellos quienes formaron parte de esa cita y que me han compensado con su amistad pues, entorno a ello, es que el entorno se desenvolvió de una manera tan agradable como pocas.
Es obvio que no daré aquí la larga lista de nombres de quienes participaron pero, créanme, supongo que el propio Morfeo los colocó ahí a manera de recordatorio de que "no estoy ni he estado solo" en los momentos relevantes de mi vida.
...y es que no es la primera vez que un sueño continúa en mi subconsciente luego de algunas semanas o meses... por ello quise dejar vestigio aquí de tan sensible y humano acontecer.
En un abrir y cerrar de ojos es que se tiene todo un mundo al lado de Morfeo. Ese mundo donde lo irreal se siente tan cierto como nunca, donde lo imposible se torna posible o donde los detalles pequeños se engrandecen tanto que no caben en el entender.
Ahí, surge el pro y el contra, el por qué de muchos cuestionamientos, la manera exacta de cierta verdad y la enorme duda ante lo que pudiera ser o pareciera ser... en fin. La gama puede ir desde lo más insignificante hasta lo más relevante y enorme.
Es entonces que, hoy me pregunto, cómo es que se puede "retomar" en ese mismo inconsciente un tópico ya tomado con antelación, repetir un sueño mismo o continuar uno que creíamos olvidado pero que, al reparar en ciertos detalles, la continuidad nos es otorgada para sencillamente no querer despertar.
Mi agradecimiento está hoy en él, Morfeo, al darme con su mundo esa parte del pie de nota que demandaba hace meses y que, gracias a su prodigio, pudo y quiso continuar y, aunque no me dejó plenamente satisfecho por "el final", sí me dejó una hermosa sensación que me acompañó todo el día e hizo que trabajara mi mente en otros sentimientos que creí olvidados.
Mi agradecimiento también a todos aquellos quienes formaron parte de esa cita y que me han compensado con su amistad pues, entorno a ello, es que el entorno se desenvolvió de una manera tan agradable como pocas.
Es obvio que no daré aquí la larga lista de nombres de quienes participaron pero, créanme, supongo que el propio Morfeo los colocó ahí a manera de recordatorio de que "no estoy ni he estado solo" en los momentos relevantes de mi vida.
...y es que no es la primera vez que un sueño continúa en mi subconsciente luego de algunas semanas o meses... por ello quise dejar vestigio aquí de tan sensible y humano acontecer.
martes, 20 de octubre de 2015
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Fuera del dédalo, aprendo hoy que existen tres palabras que parecen ajenas a nosotros y en ciertos personajes que desarrollan su labor derredor mío: Tolerancia, flexibilidad y amistad.
Difícil, sumamente difícil se tornó cierto viernes para todos mientras intentábamos desempeñar nuestro trabajo cada quien por su lado y con "la camiseta bien puesta" pues, el temor a "perder puntos" o el empleo mismo, hace que olvidemos o pasemos por alto cierto "sentido común" que, se supone, debe imperar en toda nuestra actividad.
Aquí, la tolerancia lleva un punto importante pues no se puede dejar todo al arrebato, al desenfreno o al actuar por impulso sólo teniendo en cuenta nuestros propios intereses y qué lamentable es el que jamás se considera del todo y se procede sin tacto... peor aún, sin profesionalismo como me lo hizo ver el buen Marco Madrigal.
Él fue quien me hizo abrir mis ojos ante lo pendejamente que procedí aquel citado viernes que concluyó en una vorágine de ineptitudes por parte de todos y donde, insisto, la tolerancia no estuvo jamás presente.
La flexibilidad es dar ese márgen de error, de comprensión y de igual forma el no tomar decisiones precipitadas ante tal o cual situación y, tristemente, no imperó en ningún momento por parte de quienes veían caer una noche laboral sobre sus hombros, noche, en que hasta el teléfono se puso en contra mía y derivó en que se perdiera tanto la tolerancia como la propia flexibilidad que hoy, conversando con el arriba mencionado, demandé en vano.
Insisto, el poco profesional fui yo... el nada profesional. El pendejo que toma decisiones valiéndole madre el resto del mundo, todo, por unas monedas más (demandadas por todos sin excepción y donde, la búsqueda de ellas, nos suelen orillar a tomar dichas decisiones equívocas).
Gracias por abrirme los ojos, Marco. Por hacerme ver mi error gracias a tu experiencia. Siempre te admiré por tu entereza, por tus sabias decisiones y visión ecuánime a pesar de tu edad... soy muy poco profesional. Lo acepto.
Ahora bien... dónde dejamos la última palabra de las tres que comenté en inicio?
Supongo que, cuando fallan las primeras dos, la tercera sencillamente deja de existir...
Qué tristeza...!
Perdóname por haberte decepcionado.
Fuera del dédalo, aprendo hoy que existen tres palabras que parecen ajenas a nosotros y en ciertos personajes que desarrollan su labor derredor mío: Tolerancia, flexibilidad y amistad.
Difícil, sumamente difícil se tornó cierto viernes para todos mientras intentábamos desempeñar nuestro trabajo cada quien por su lado y con "la camiseta bien puesta" pues, el temor a "perder puntos" o el empleo mismo, hace que olvidemos o pasemos por alto cierto "sentido común" que, se supone, debe imperar en toda nuestra actividad.
Aquí, la tolerancia lleva un punto importante pues no se puede dejar todo al arrebato, al desenfreno o al actuar por impulso sólo teniendo en cuenta nuestros propios intereses y qué lamentable es el que jamás se considera del todo y se procede sin tacto... peor aún, sin profesionalismo como me lo hizo ver el buen Marco Madrigal.
Él fue quien me hizo abrir mis ojos ante lo pendejamente que procedí aquel citado viernes que concluyó en una vorágine de ineptitudes por parte de todos y donde, insisto, la tolerancia no estuvo jamás presente.
La flexibilidad es dar ese márgen de error, de comprensión y de igual forma el no tomar decisiones precipitadas ante tal o cual situación y, tristemente, no imperó en ningún momento por parte de quienes veían caer una noche laboral sobre sus hombros, noche, en que hasta el teléfono se puso en contra mía y derivó en que se perdiera tanto la tolerancia como la propia flexibilidad que hoy, conversando con el arriba mencionado, demandé en vano.
Insisto, el poco profesional fui yo... el nada profesional. El pendejo que toma decisiones valiéndole madre el resto del mundo, todo, por unas monedas más (demandadas por todos sin excepción y donde, la búsqueda de ellas, nos suelen orillar a tomar dichas decisiones equívocas).
Gracias por abrirme los ojos, Marco. Por hacerme ver mi error gracias a tu experiencia. Siempre te admiré por tu entereza, por tus sabias decisiones y visión ecuánime a pesar de tu edad... soy muy poco profesional. Lo acepto.
Ahora bien... dónde dejamos la última palabra de las tres que comenté en inicio?
Supongo que, cuando fallan las primeras dos, la tercera sencillamente deja de existir...
Qué tristeza...!
Perdóname por haberte decepcionado.
martes, 6 de octubre de 2015
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Fuera del dédalo, maldiciones, reproches, frases que parecieran absurdas, momentos inocuos, variaciones inaceptadas, dormitorios fríos, viajes sin sentido, letras por demás, música inope, enfermedades, directrices erradas...
Fuera del dédalo, rumbo incierto, desfalcos, cansancio, sueños mal logrados, ambiciones sin ansia, luces titilantes, palabras mutilantes, decenas de días echados al olvido, tres guitarras, detonadores de paciencia volcados en llana impaciencia...
Fuera del dédalo, visitas insensibles, bebidas ácidas, lágrimas ausentes, sonidos galopantes, miradas irrecíprocas, sustento incierto, relatos sin fondo, vastedad fría, cálida soledad, llamadas desde la soledad, lluvia taladrante, noticias serenas...
Fuera del dédalo, distancias corrompidas, enigmas plagados de baches, calles grisáceas, noches de sombras, más frases que aturden, dibujos o fotografías que revelan, sentencias que sentencian, oraciones que desnudan, canciones que lamentan...
Fuera del dédalo, continuidad al camino errado, opción que sugiere más que azar, mirada al pasado y "un paso más al frente".
Agua, fuego, humo, viento...
Sueños, andanzas, planes... todo fuera, muy fuera del dédalo.
Fuera del dédalo, maldiciones, reproches, frases que parecieran absurdas, momentos inocuos, variaciones inaceptadas, dormitorios fríos, viajes sin sentido, letras por demás, música inope, enfermedades, directrices erradas...
Fuera del dédalo, rumbo incierto, desfalcos, cansancio, sueños mal logrados, ambiciones sin ansia, luces titilantes, palabras mutilantes, decenas de días echados al olvido, tres guitarras, detonadores de paciencia volcados en llana impaciencia...
Fuera del dédalo, visitas insensibles, bebidas ácidas, lágrimas ausentes, sonidos galopantes, miradas irrecíprocas, sustento incierto, relatos sin fondo, vastedad fría, cálida soledad, llamadas desde la soledad, lluvia taladrante, noticias serenas...
Fuera del dédalo, distancias corrompidas, enigmas plagados de baches, calles grisáceas, noches de sombras, más frases que aturden, dibujos o fotografías que revelan, sentencias que sentencian, oraciones que desnudan, canciones que lamentan...
Fuera del dédalo, continuidad al camino errado, opción que sugiere más que azar, mirada al pasado y "un paso más al frente".
Agua, fuego, humo, viento...
Sueños, andanzas, planes... todo fuera, muy fuera del dédalo.
miércoles, 30 de septiembre de 2015
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Septiembre 30. Fin de un ciclo mensual, de trabajo, de planes y proyectos quizá consumados o no, día último del mes e inicio de un tiempo de incertidumbre...
Para algunos el mejor mes del año, para otros, uno más que posee el año; y cada uno de nosotros sometido en cierta forma a lo repetitivo que se torna conforme transcurren los días... más aún: tiempo de incertidumbre.
Noveno mes que concluye dejando paso al bello octubre. Bello por sus vísperas, por su luna, por festividades culturales propias del mes e inamovible en su sitio en el calendario... almanaque de recuerdos y tiempo de incertidumbre.
Repetitivo, insisto, colmado de una y otra efemérides que sólo intenta diluír más lo que ha sido nuestra historia y que, en muchas ocasiones, confunde el fin primordial del vivir, del existir, del poder poseer y ser poseído amorosamente... tiempo de incertidumbre.
Y no es porque sea sólo en fin de septiembre o en inicio de octubre, la incertidumbre siempre nos pesca, nos alcanza y nos somete aún con más fiereza (aunque no queramos verla, padecerla o sentirla) y dichoso aquel que la omita de sus aconteceres pues, dudo, se considere terrenal o humano.
Y no es porque carezca de fe, es porque sencillamente nos carcome a todos en el planeta y nadie, nadie en absoluto, puede opinar acerca de la certeza de los sucesos próximos (aún se considere vidente, brujo o deidad)... sólo hay incertidumbre a nuestro derredor.
De no ser así, de creer tú que me equivoco, dime entonces por qué es que la siento en tus palabras, la diviso en tos ojos, la transmiten tus manos y la palpo y cato entre tus propios sueños...?
Septiembre 30. Fin de un ciclo mensual, de trabajo, de planes y proyectos quizá consumados o no, día último del mes e inicio de un tiempo de incertidumbre...
Para algunos el mejor mes del año, para otros, uno más que posee el año; y cada uno de nosotros sometido en cierta forma a lo repetitivo que se torna conforme transcurren los días... más aún: tiempo de incertidumbre.
Noveno mes que concluye dejando paso al bello octubre. Bello por sus vísperas, por su luna, por festividades culturales propias del mes e inamovible en su sitio en el calendario... almanaque de recuerdos y tiempo de incertidumbre.
Repetitivo, insisto, colmado de una y otra efemérides que sólo intenta diluír más lo que ha sido nuestra historia y que, en muchas ocasiones, confunde el fin primordial del vivir, del existir, del poder poseer y ser poseído amorosamente... tiempo de incertidumbre.
Y no es porque sea sólo en fin de septiembre o en inicio de octubre, la incertidumbre siempre nos pesca, nos alcanza y nos somete aún con más fiereza (aunque no queramos verla, padecerla o sentirla) y dichoso aquel que la omita de sus aconteceres pues, dudo, se considere terrenal o humano.
Y no es porque carezca de fe, es porque sencillamente nos carcome a todos en el planeta y nadie, nadie en absoluto, puede opinar acerca de la certeza de los sucesos próximos (aún se considere vidente, brujo o deidad)... sólo hay incertidumbre a nuestro derredor.
De no ser así, de creer tú que me equivoco, dime entonces por qué es que la siento en tus palabras, la diviso en tos ojos, la transmiten tus manos y la palpo y cato entre tus propios sueños...?
miércoles, 23 de septiembre de 2015
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Qué tristeza el saber que aún existen situaciones que no logro manejar debido a mi manera de ser y que jamás denotan interés, egoísmo o falta de entrega.
Qué tristeza el saber que, el mundo, gira gracias a tanta insensatez, despilfarro, egoísmo, soberbia, valemadrismo y otros tantos adjetivos que debo etiquetar en muchas personas o en la gente en totalidad.
Maravillado estoy con cierto comentario que ha llegado esta tarde a mis oídos desde uno de mis amigos que, asegura, yo no soy de esta ciudad pues, al parecer, la mayoría de la gente es como lo describí líneas atrás y pasan por alto muchos de los valores morales y éticos que deberían regirnos como humanos o empresarios.
Pero no... anteponemos siempre el dinero, el no recibir desdenes, el que subamos de rango o puesto siempre a costa de pisotear a los demás, de aprovecharnos de tal o cual situación o, en definitiva, de sencillamente importarnos un bledo el todo y llevar a cabo nuestro plan a costa de todo y todos.
Peor aún... cuando se trata de captar "la indirecta" de tu colega en pro de un beneficio común y no terminar por entenderlo sino hasta que ya ha pasado la oportunidad y la persona que demanda hacérmelo notar... es ahí justo donde vuelvo a dilucidar con tristeza que "también de este lado" debo apoyar a cierta causa "a costa de alguien"...
Y así sucesivamente.
El laberinto sigue manejando en sus viros el nuevo reto - a sabiendas que he dicho que me encuentro paralelo a él - y, después del todo, sentir que sigo inmerso diga lo que diga e intente hacer lo que intente.
Vaya desde este espacio una disculpa a quienes haya pisoteado en todo lo que esta tarde se decidió pues, termino por entender que, si no entiendes y/o no pretendes entrar al juego, ellos se encargarán de meterte a él.
Qué tristeza el saber que aún existen situaciones que no logro manejar debido a mi manera de ser y que jamás denotan interés, egoísmo o falta de entrega.
Qué tristeza el saber que, el mundo, gira gracias a tanta insensatez, despilfarro, egoísmo, soberbia, valemadrismo y otros tantos adjetivos que debo etiquetar en muchas personas o en la gente en totalidad.
Maravillado estoy con cierto comentario que ha llegado esta tarde a mis oídos desde uno de mis amigos que, asegura, yo no soy de esta ciudad pues, al parecer, la mayoría de la gente es como lo describí líneas atrás y pasan por alto muchos de los valores morales y éticos que deberían regirnos como humanos o empresarios.
Pero no... anteponemos siempre el dinero, el no recibir desdenes, el que subamos de rango o puesto siempre a costa de pisotear a los demás, de aprovecharnos de tal o cual situación o, en definitiva, de sencillamente importarnos un bledo el todo y llevar a cabo nuestro plan a costa de todo y todos.
Peor aún... cuando se trata de captar "la indirecta" de tu colega en pro de un beneficio común y no terminar por entenderlo sino hasta que ya ha pasado la oportunidad y la persona que demanda hacérmelo notar... es ahí justo donde vuelvo a dilucidar con tristeza que "también de este lado" debo apoyar a cierta causa "a costa de alguien"...
Y así sucesivamente.
El laberinto sigue manejando en sus viros el nuevo reto - a sabiendas que he dicho que me encuentro paralelo a él - y, después del todo, sentir que sigo inmerso diga lo que diga e intente hacer lo que intente.
Vaya desde este espacio una disculpa a quienes haya pisoteado en todo lo que esta tarde se decidió pues, termino por entender que, si no entiendes y/o no pretendes entrar al juego, ellos se encargarán de meterte a él.
lunes, 14 de septiembre de 2015
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Supongo que "algo interesante o importante" se gesta cuando todo al derredor mal circunda los aconteceres... Y es que no soy el único.
No pretendo culpar en este escrito a nadie. Bien sabido tengo ya que mucho de todo esto es debido a los propios actos que cobran su debida repercusión en el devenir (aunque también ocurren cosas "por error" y, a pesar de este decir, es también gracias a los errores que se paga).
Más cambios se suceden y entrelazan su maraña de incertidumbre; las conversaciones no llevan a ninguna parte y otros achaques hacen mella para mal, para dar entrada a la duda, para desterrar lo bien terrado y/o para sembrar más inconsistencias.
Tiempos difíciles, insisto... para muchos. Escasez de trabajo, desamor, frío después de la lluvia (a pesar de estar en pleno verano), cambios que no terminan por cimentar nada y declaraciones muy por fuera de lo esperado, cual si llegaran con el simple afán de deteriorar más lo ya deteriorado.
¿Qué diría la guitarra de todo esto? Hasta ella se ha mantenido al márgen, silente, con poca participación (a pesar de lucir su encordadura recién tensada y hacer sonar en ella la mejor de sus voces)... ojalá y ella pudiera hablar.
Mantendríamos así una larga conversación y, sumada a sus sonidos armoniosos, quizá y hasta tuviera el valor de llorar a su lado (cosa que no he podido hacer en estos días y que denotan en mí una severa parquedad emocional mientras, en casa, las situaciones tienden a colmar el desespero... mas ya porto conmigo el que me concierne (a pesar de no mostrarlo y hacerlo evidente).
Debe haber, en resumen, ese "algo" importante y trascendente que marque el cambio esperado...
Sabré esperar pues, dudo, que sea para sumar más decadencia, impaciencia o intolerancia.
Supongo que "algo interesante o importante" se gesta cuando todo al derredor mal circunda los aconteceres... Y es que no soy el único.
No pretendo culpar en este escrito a nadie. Bien sabido tengo ya que mucho de todo esto es debido a los propios actos que cobran su debida repercusión en el devenir (aunque también ocurren cosas "por error" y, a pesar de este decir, es también gracias a los errores que se paga).
Más cambios se suceden y entrelazan su maraña de incertidumbre; las conversaciones no llevan a ninguna parte y otros achaques hacen mella para mal, para dar entrada a la duda, para desterrar lo bien terrado y/o para sembrar más inconsistencias.
Tiempos difíciles, insisto... para muchos. Escasez de trabajo, desamor, frío después de la lluvia (a pesar de estar en pleno verano), cambios que no terminan por cimentar nada y declaraciones muy por fuera de lo esperado, cual si llegaran con el simple afán de deteriorar más lo ya deteriorado.
¿Qué diría la guitarra de todo esto? Hasta ella se ha mantenido al márgen, silente, con poca participación (a pesar de lucir su encordadura recién tensada y hacer sonar en ella la mejor de sus voces)... ojalá y ella pudiera hablar.
Mantendríamos así una larga conversación y, sumada a sus sonidos armoniosos, quizá y hasta tuviera el valor de llorar a su lado (cosa que no he podido hacer en estos días y que denotan en mí una severa parquedad emocional mientras, en casa, las situaciones tienden a colmar el desespero... mas ya porto conmigo el que me concierne (a pesar de no mostrarlo y hacerlo evidente).
Debe haber, en resumen, ese "algo" importante y trascendente que marque el cambio esperado...
Sabré esperar pues, dudo, que sea para sumar más decadencia, impaciencia o intolerancia.
sábado, 5 de septiembre de 2015
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Quién te viera desnuda posando para nadie... dejar que sólo sea el sol, la luna o la luz de alguna lámpara la que te posea, la que se vuelque en caricias inasibles en ti y que te recuerde con la tersura que envidian muchas más que a muy temprana edad ya la han perdido.
Quién te viera posando frente al espejo tu último vestido que conforma el acrecentar de tu vestuario; que ese trozo de cristal sea quien abra su enorme boca e intente tragarte al igual que lo hice yo en su momento a pesar de poseer mil imágenes tuyas impresas en papel fotografía o en este formato extraño que es el digital.
Quién pudiera tener tus pies esta noche que se troca agradable en su clima y que sostiene desde su lecho la negrura que oculta el bello color de tu piel... quién fuera el mar que los ha besado, el piso que te ha cargado entera o el calzado delicado que has lucido agregando un hermoso detalle al entorno.
Quién te escuchara como yo aquella ocasión, susurrante a mis oídos, con clamor y tremor sexual chasqueando tus dientes y catando a detalle cada paso, cada cinta, cada respiro, incluso tu silencio...
Quién pudiera hoy saberte feliz y satisfecha de lo logrado, de la dicha de vivir, de poseer femeneidad total.
Quién te tuviera dormida por fin al final del día con tu cansancio en señal de duelo sexual, con la crujía lista para entrar en ella y gozar de la ataduras de Morfeo cargando a cuestas al implacable reloj que sólo quedará como mudo testigo en dichas horas...
Quién fuera yo que te conoce... Quién más que tú para mostrarse...
Quién te viera desnuda posando para nadie... dejar que sólo sea el sol, la luna o la luz de alguna lámpara la que te posea, la que se vuelque en caricias inasibles en ti y que te recuerde con la tersura que envidian muchas más que a muy temprana edad ya la han perdido.
Quién te viera posando frente al espejo tu último vestido que conforma el acrecentar de tu vestuario; que ese trozo de cristal sea quien abra su enorme boca e intente tragarte al igual que lo hice yo en su momento a pesar de poseer mil imágenes tuyas impresas en papel fotografía o en este formato extraño que es el digital.
Quién pudiera tener tus pies esta noche que se troca agradable en su clima y que sostiene desde su lecho la negrura que oculta el bello color de tu piel... quién fuera el mar que los ha besado, el piso que te ha cargado entera o el calzado delicado que has lucido agregando un hermoso detalle al entorno.
Quién te escuchara como yo aquella ocasión, susurrante a mis oídos, con clamor y tremor sexual chasqueando tus dientes y catando a detalle cada paso, cada cinta, cada respiro, incluso tu silencio...
Quién pudiera hoy saberte feliz y satisfecha de lo logrado, de la dicha de vivir, de poseer femeneidad total.
Quién te tuviera dormida por fin al final del día con tu cansancio en señal de duelo sexual, con la crujía lista para entrar en ella y gozar de la ataduras de Morfeo cargando a cuestas al implacable reloj que sólo quedará como mudo testigo en dichas horas...
Quién fuera yo que te conoce... Quién más que tú para mostrarse...
miércoles, 26 de agosto de 2015
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Nunca me había sentido tan fuera del dédalo como en estos días...
Tan vacío, tan escaso de oportunidades, tan a deshora, reclamando al tiempo la parte proporcional que me daría ciertas respuestas que aún no termino de divisar entre los minutos.
Los sueños han servido para recordarme sobre otros aconteceres que me han llevado al punto de perder por algunas horas la cordura y terminar al amanecer con más dudas aún y con la certeza de que requiero de muchas más noches y menos estrés para vida de descansar.
La lentitud de los momentos mellan en mi canto, en mi búsqueda por algo que de pronto parece sin algo nuevo qué descubrir y lo ya descubierto sólo se ensaña más para recordarme que no existirá algo nuevo tras el entorno.
Las palabras no terminan de cobrar sentido aparente y se ocultan entre imágenes, entre otras voces o en el silencio mismo dando pie a un diálogo sin mesura, sin vestigio, sin consuelo y sin dicha... sí, a pesar de tanta y tanta frase que se mira sencillamente absurda entre las babosadas que publican todos en las redes sociales y que ni ellos terminan por entender o por poner en práctica.
Basta una sola luna para sentir la presión a mi derredor, para temblar un tanto ante la situación y para volver a entender que no habrá más tregua para la ya adquirida... tregua sobre tregua? Color descolorido? Sonidos atonales? Sabor con sinsabor? ...supongo que todo habita en el todo.
Nunca me había sentido tan fuera del dédalo como en estos días...
Tan vacío, tan escaso de oportunidades, tan a deshora, tan falto de perspectiva o movimiento ...y donde, en apariencia, el entrar a un nuevo laberinto se mira ineludible.
Nunca me había sentido tan fuera del dédalo como en estos días...
Tan vacío, tan escaso de oportunidades, tan a deshora, reclamando al tiempo la parte proporcional que me daría ciertas respuestas que aún no termino de divisar entre los minutos.
Los sueños han servido para recordarme sobre otros aconteceres que me han llevado al punto de perder por algunas horas la cordura y terminar al amanecer con más dudas aún y con la certeza de que requiero de muchas más noches y menos estrés para vida de descansar.
La lentitud de los momentos mellan en mi canto, en mi búsqueda por algo que de pronto parece sin algo nuevo qué descubrir y lo ya descubierto sólo se ensaña más para recordarme que no existirá algo nuevo tras el entorno.
Las palabras no terminan de cobrar sentido aparente y se ocultan entre imágenes, entre otras voces o en el silencio mismo dando pie a un diálogo sin mesura, sin vestigio, sin consuelo y sin dicha... sí, a pesar de tanta y tanta frase que se mira sencillamente absurda entre las babosadas que publican todos en las redes sociales y que ni ellos terminan por entender o por poner en práctica.
Basta una sola luna para sentir la presión a mi derredor, para temblar un tanto ante la situación y para volver a entender que no habrá más tregua para la ya adquirida... tregua sobre tregua? Color descolorido? Sonidos atonales? Sabor con sinsabor? ...supongo que todo habita en el todo.
Nunca me había sentido tan fuera del dédalo como en estos días...
Tan vacío, tan escaso de oportunidades, tan a deshora, tan falto de perspectiva o movimiento ...y donde, en apariencia, el entrar a un nuevo laberinto se mira ineludible.
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