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No creo que deba conservar esa melodía conmigo para vida de recordarte...
No necesito del apoyo incondicional de la música para saberte en mi amor, en mi recuerdo o en algún centímetro de mi piel donde tu boca ha hecho más las veces de llaga amorosa que nadie más en lo profundo de mi corazón.
No creo que deba seguir diciendo a los cuatro vientos quién eres...
Ellos ya te conocen. Te han escuchado llorar, sollozar, conversar e incluso, sé, le has pedido a alguno de ellos que lleven consigo cierto mensaje que debe brincar fronteras y otros más que te encantaría jamás callaran en ese vaivén del norte al sur y/o viceversa.
No creo que deba abrir mis ojos para vida de verte...
No los necesito, incluso, si los tuyos tampoco se abren para vida de mirarme. Ese siempre ha sido mi deseo y puedo sostener lo que digo pues, así, sin abrirlos, sé con certeza dónde se encuentra esa curva en tu rostro, en tu cadera, en tus piernas y en tus pies.
No creo que deba poner a prueba nada para vida de reafirmar...
Cada decisión resulta ser de lo más personal y, si la tuya no es el reafirmarte en mí, yo me sé decidido, me he visto de rodillas tanto en sueños como mientras tú duermes y, si prefieres verme así que imaginarme, sólo es cuestión que lo pidas.
No creo que deba creer lo que "debiera" para vida de seguir...
Ni considero que ese sería el mejor de los momentos para volver a fundirnos; que, si bien no apeteces del juego ese del ir y venir, del romper y rasgar para luego surcir y rearmar, quiero creer que es porque prefieres sólo demostrar amor.
El mismo que se derrama en mí y para ti con sólo posar tu mirada en mis ojos...
miércoles, 13 de junio de 2012
viernes, 8 de junio de 2012
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Qué hermoso es el todo cuando todo es hermoso...
Qué difícil es el todo cuando todo es difícil...
Y mucho más difícil cuando nosotros mismos lo hacemos difícil; y es justo en este juego de palabras que no terminamos por entender, que caemos en la propia confusión, que seguimos arrastrando ese lastre y culpando al otro; que creemos estar en lo correcto cuando lo "correcto" es tan ambiguo...
Qué triste es el llorar el todo cuando todo se torna triste...
Y llevar a cuestas la incertidumbre del momento, de ese pasado que concluyó con su dejo de amargura y perdemos el tiempo en contar cada lágrima que rueda por nuestras mejillas cuando, quiero suponer, lo más sencillo habría sido no padecerlo... no por "causa del otro" o de "aquel".
Qué efímero es el todo cuando todo se torna breve...
E intentamos alargarlo lo más posible para, de manera lamentable, darnos cuenta que lo efímero es así y lo será siempre, que de ninguna forma merece la pena "estirarlo" hasta saciar lo insaciable y volver al inicio de una forma abrupta, sin sentido... y efímera al fin.
Qué doloroso es el todo cuando todo duele...
Y volvemos a hacernos a la idea que concluirá, que no existe pena que dure cien años o que no terminaremos por soportar ni siquiera una semana por corto que sea el padecer...
Qué amoroso es el todo cuando todo es amor...
Qué lástima cuando nos sabemos más que bizarros ante la vida y sus adversidades y nadie lo premia, nadie más lo entiende así o nadie mira y valora nuestra lucha...
Qué pensar del todo cuando todo "razona en contra nuestra"...
Qué hermoso es el todo cuando todo es hermoso...
Qué difícil es el todo cuando todo es difícil...
Y mucho más difícil cuando nosotros mismos lo hacemos difícil; y es justo en este juego de palabras que no terminamos por entender, que caemos en la propia confusión, que seguimos arrastrando ese lastre y culpando al otro; que creemos estar en lo correcto cuando lo "correcto" es tan ambiguo...
Qué triste es el llorar el todo cuando todo se torna triste...
Y llevar a cuestas la incertidumbre del momento, de ese pasado que concluyó con su dejo de amargura y perdemos el tiempo en contar cada lágrima que rueda por nuestras mejillas cuando, quiero suponer, lo más sencillo habría sido no padecerlo... no por "causa del otro" o de "aquel".
Qué efímero es el todo cuando todo se torna breve...
E intentamos alargarlo lo más posible para, de manera lamentable, darnos cuenta que lo efímero es así y lo será siempre, que de ninguna forma merece la pena "estirarlo" hasta saciar lo insaciable y volver al inicio de una forma abrupta, sin sentido... y efímera al fin.
Qué doloroso es el todo cuando todo duele...
Y volvemos a hacernos a la idea que concluirá, que no existe pena que dure cien años o que no terminaremos por soportar ni siquiera una semana por corto que sea el padecer...
Qué amoroso es el todo cuando todo es amor...
Qué lástima cuando nos sabemos más que bizarros ante la vida y sus adversidades y nadie lo premia, nadie más lo entiende así o nadie mira y valora nuestra lucha...
Qué pensar del todo cuando todo "razona en contra nuestra"...
viernes, 1 de junio de 2012
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Fuera del dédalo las citas toman un nuevo rumbo, los recuerdos se enlazan más fácilmente, el sentimiento aflora a la menor provocación y los detalles negativos siguen mermando en el entorno cual si fueran llagas que no paran de sangrar.
El amor cobra nuevo rumbo también; se torna más franco, se siente más sincero (o, al menos, es lo que aparenta). El sexo retoma su fuerza avasalladora la cual he necesitado enormemente en todo este tiempo desde que ella me "sacó del laberinto" e hizo los "cambios" que demandó en su momento.
Los pormenores que se añaden tienden a complementar el marco... un marco más prometedor, más llevadero, más colmado de unión y sinceridad.
Por cierto, entorno a esto último, mal o bien hemos hecho en confiar al extremo el uno del otro para fin de hacernos partícipes hasta de ese recóndito sueño que podría en determinado momento distorsionar un tanto los esfuerzos... el punto en sí es que ya "no sabemos" cómo subsanar eso o intentar "corregirlo" pues así nos hemos manejado por más de veinte años.
Aquellos quienes se han visto afectados por este menester o quienes nunca han llevado así su vida, podrán creer que estamos en un grave error y, podría en este caso, resultar por demás el que ofrezca una disculpa pues, muy en el fondo, hemos descubierto que quizá este sea la mejor manera de llevar nuestra vida personal.
Aquellos otros quienes han intentado adentrarse a nuestra dupla y lo han conseguido, podrán advertir de inmediato (o de manera superflua) que sí resulta ser lo mejor e, insisto, si han intentado modificar nuestro actuar, espero en verdad que no puedan hacerlo pues, he descubierto con suma tristeza, que lo han considerado como tal para quizá un beneficio inmediato o a largo plazo con sabrá Dios qué intención de trasfondo.
A pesar de todo esto, nuestro deseo de convertirnos en un férreo muro impenetrable parece dar sus primeros frutos en estos días y, eso, llena de energía, vitalidad, fe y confianza todo nuestro entorno.
No puedo sino sólo terminar agradecido con quien (quizá con un excelente fin) me ha sacado del dédalo...
Resulta obvio decir que no veré resultados inmediatos en totalidad sino hasta algunas semanas más y en base a lo que continúe predominando en este seno.
Mas, si aún así vuelvo a quejarme, supongo que forma parte de este nuevo engranar pues, es casi un hecho, que dejaré en mí muy presente el que nadie más (desde mi exterior) pueda modificar lo que deseo enormemente atar con quien vive conmigo.
Fuera del dédalo las citas toman un nuevo rumbo, los recuerdos se enlazan más fácilmente, el sentimiento aflora a la menor provocación y los detalles negativos siguen mermando en el entorno cual si fueran llagas que no paran de sangrar.
El amor cobra nuevo rumbo también; se torna más franco, se siente más sincero (o, al menos, es lo que aparenta). El sexo retoma su fuerza avasalladora la cual he necesitado enormemente en todo este tiempo desde que ella me "sacó del laberinto" e hizo los "cambios" que demandó en su momento.
Los pormenores que se añaden tienden a complementar el marco... un marco más prometedor, más llevadero, más colmado de unión y sinceridad.
Por cierto, entorno a esto último, mal o bien hemos hecho en confiar al extremo el uno del otro para fin de hacernos partícipes hasta de ese recóndito sueño que podría en determinado momento distorsionar un tanto los esfuerzos... el punto en sí es que ya "no sabemos" cómo subsanar eso o intentar "corregirlo" pues así nos hemos manejado por más de veinte años.
Aquellos quienes se han visto afectados por este menester o quienes nunca han llevado así su vida, podrán creer que estamos en un grave error y, podría en este caso, resultar por demás el que ofrezca una disculpa pues, muy en el fondo, hemos descubierto que quizá este sea la mejor manera de llevar nuestra vida personal.
Aquellos otros quienes han intentado adentrarse a nuestra dupla y lo han conseguido, podrán advertir de inmediato (o de manera superflua) que sí resulta ser lo mejor e, insisto, si han intentado modificar nuestro actuar, espero en verdad que no puedan hacerlo pues, he descubierto con suma tristeza, que lo han considerado como tal para quizá un beneficio inmediato o a largo plazo con sabrá Dios qué intención de trasfondo.
A pesar de todo esto, nuestro deseo de convertirnos en un férreo muro impenetrable parece dar sus primeros frutos en estos días y, eso, llena de energía, vitalidad, fe y confianza todo nuestro entorno.
No puedo sino sólo terminar agradecido con quien (quizá con un excelente fin) me ha sacado del dédalo...
Resulta obvio decir que no veré resultados inmediatos en totalidad sino hasta algunas semanas más y en base a lo que continúe predominando en este seno.
Mas, si aún así vuelvo a quejarme, supongo que forma parte de este nuevo engranar pues, es casi un hecho, que dejaré en mí muy presente el que nadie más (desde mi exterior) pueda modificar lo que deseo enormemente atar con quien vive conmigo.
sábado, 26 de mayo de 2012
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Me había acercado al corazón de quien acompaña mis días sin aparente éxito.
Conforme transcurrieron los días supe que la limitante o traba provenía directamente desde el mío y, eso, lamentablemente no pude verlo en más de dos años trayendo severas consecuencias a cualquier intento.
Estando fuera del dédalo, dicho corazón endureció más, pasó por alto los llamados del amor, sugirió estrategias para rescatarse a sí mismo y casi estuvo al punto de perder el mío... Conforme recuerdo una situación u otra, todo mi ser se vuelve a infectar de tristeza, a colmar de desamor y a conocer de nueva cuenta la desgracia en vida.
Ha sido en verdad muy difícil el "estar del otro lado" en esta ocasión, el poder conocer del dolor justo como mi compañera de vida lo conoció en aquellos momentos en que estuve "ciego" por un sentimiento que me susurró cual demonio al oído e intentó de alguna manera truncar lo ya establecido.
La lucha se encarnizó, se tornó mucho más feróz hasta el punto de la ruptura, ruptura que hoy sencillamente tiende a enlazarnos de otra forma, desde otro arista y que, gracias a su temperamento, ternura, tesón y madurez, ha podido ser más que aquel lazo que en inicio me ataba.
El apoyo desinteresado de aquellos quienes se acercaron a nosotros ya ha sido agradecido o refutado por nuestra parte en su momento (incluso aquellos quienes debieron alejarse en nuestra cúspide problemática y que hicieron caso omiso del llamado... Todos y cada uno de ellos ya han recibido lo suyo).
Mas, el "sin embargo" permanece... la duda sigue matando en ocasiones, la incertidumbre trastoca la tristeza y la inseguridad mueve más pronto al desamor que "de costumbre"; las lágrimas aparecen con suma facilidad y suman esa melancolía que va más allá de las fronteras y sensibiliza a cuanto ente se entera de nuestro entorno...
Me había acercado al corazón de quien acompaña mis días sin aparente éxito... y mi deseo hoy está más aferrado y decidido a convertir dicho corazón en uno sólo con el mío.
Me había acercado al corazón de quien acompaña mis días sin aparente éxito.
Conforme transcurrieron los días supe que la limitante o traba provenía directamente desde el mío y, eso, lamentablemente no pude verlo en más de dos años trayendo severas consecuencias a cualquier intento.
Estando fuera del dédalo, dicho corazón endureció más, pasó por alto los llamados del amor, sugirió estrategias para rescatarse a sí mismo y casi estuvo al punto de perder el mío... Conforme recuerdo una situación u otra, todo mi ser se vuelve a infectar de tristeza, a colmar de desamor y a conocer de nueva cuenta la desgracia en vida.
Ha sido en verdad muy difícil el "estar del otro lado" en esta ocasión, el poder conocer del dolor justo como mi compañera de vida lo conoció en aquellos momentos en que estuve "ciego" por un sentimiento que me susurró cual demonio al oído e intentó de alguna manera truncar lo ya establecido.
La lucha se encarnizó, se tornó mucho más feróz hasta el punto de la ruptura, ruptura que hoy sencillamente tiende a enlazarnos de otra forma, desde otro arista y que, gracias a su temperamento, ternura, tesón y madurez, ha podido ser más que aquel lazo que en inicio me ataba.
El apoyo desinteresado de aquellos quienes se acercaron a nosotros ya ha sido agradecido o refutado por nuestra parte en su momento (incluso aquellos quienes debieron alejarse en nuestra cúspide problemática y que hicieron caso omiso del llamado... Todos y cada uno de ellos ya han recibido lo suyo).
Mas, el "sin embargo" permanece... la duda sigue matando en ocasiones, la incertidumbre trastoca la tristeza y la inseguridad mueve más pronto al desamor que "de costumbre"; las lágrimas aparecen con suma facilidad y suman esa melancolía que va más allá de las fronteras y sensibiliza a cuanto ente se entera de nuestro entorno...
Me había acercado al corazón de quien acompaña mis días sin aparente éxito... y mi deseo hoy está más aferrado y decidido a convertir dicho corazón en uno sólo con el mío.
sábado, 19 de mayo de 2012
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Fuera del dédalo, los caminos se miran más claramente separados, los aconteceres ya no denostan similitudes o características similares, algunos sentimientos parecieran ser fieles pero las acciones y actitudes vuelven a mostrarse disipadas o con rumbos totalmente aparte.
Fuera del dédalo comparto con mi paladar y sólo conmigo esa bebida que solíamos compartir y, tú, degustas aquella que muestra diferencia de ánimo, de estancia mientras que, el resto, sólo observa un tanto atónito lo que acontece y se vuelve y me vuelve a preguntar lo que sencillamente no logro contestar o entender del todo.
Fuera del dédalo quedan a la vez esos pequeños seres que algún día me echarán en cara el que pase tantas horas fuera de casa en plan de trabajo y, espero, no acudan a ti con esa mala cara en el futuro y que te griten al rostro la falta que les has hecho, las ausencias que han vivido y esa sensación que quedó posterior a tus horas de diversión.
Fuera del dédalo nos sigues "echando" (en cierta manera) a todos cuantos estamos cercanos a ti y, si bien he tratado de convencer a esos chiquitos que cada quien tiene una vida y merece de sus horas y sus ratos, no termino por entender el por qué "debe ser" por separado... la palabra "importante" me da vueltas en la cabeza sin encontrar su sentido propio o su peso en este lado del laberinto.
Ese "querer ser importante" para alguien ya no tiene peso, no se mira (de momento) ni se siente con sostén o fundamento y, poco a poco, se colma el recipiente de nueva sensación que terminará por llevarme al desatino, a la soledad, a lo incierto, al nuevo error o a algo más severo que quizá después me lo vuelvas a echar en cara ahora tú.
Fuera del dédalo es que los caminos se miran y palpan más claramente separados, los atributos tienden a perder sentido y la compañía deja de resultar importante... (así pues, la esposa se covierte en "conocida" o simple cliente, la madre en una trivial visita, el desconocido "más que conocido", el conocido de antaño tu mejor amigo, y el más desconocido el que muestra más afán por conocerte...)
Así pues, difuso y poco a poco, todo pierde sentido, ruta, camino y razón de ser.
Fuera del dédalo, los caminos se miran más claramente separados, los aconteceres ya no denostan similitudes o características similares, algunos sentimientos parecieran ser fieles pero las acciones y actitudes vuelven a mostrarse disipadas o con rumbos totalmente aparte.
Fuera del dédalo comparto con mi paladar y sólo conmigo esa bebida que solíamos compartir y, tú, degustas aquella que muestra diferencia de ánimo, de estancia mientras que, el resto, sólo observa un tanto atónito lo que acontece y se vuelve y me vuelve a preguntar lo que sencillamente no logro contestar o entender del todo.
Fuera del dédalo quedan a la vez esos pequeños seres que algún día me echarán en cara el que pase tantas horas fuera de casa en plan de trabajo y, espero, no acudan a ti con esa mala cara en el futuro y que te griten al rostro la falta que les has hecho, las ausencias que han vivido y esa sensación que quedó posterior a tus horas de diversión.
Fuera del dédalo nos sigues "echando" (en cierta manera) a todos cuantos estamos cercanos a ti y, si bien he tratado de convencer a esos chiquitos que cada quien tiene una vida y merece de sus horas y sus ratos, no termino por entender el por qué "debe ser" por separado... la palabra "importante" me da vueltas en la cabeza sin encontrar su sentido propio o su peso en este lado del laberinto.
Ese "querer ser importante" para alguien ya no tiene peso, no se mira (de momento) ni se siente con sostén o fundamento y, poco a poco, se colma el recipiente de nueva sensación que terminará por llevarme al desatino, a la soledad, a lo incierto, al nuevo error o a algo más severo que quizá después me lo vuelvas a echar en cara ahora tú.
Fuera del dédalo es que los caminos se miran y palpan más claramente separados, los atributos tienden a perder sentido y la compañía deja de resultar importante... (así pues, la esposa se covierte en "conocida" o simple cliente, la madre en una trivial visita, el desconocido "más que conocido", el conocido de antaño tu mejor amigo, y el más desconocido el que muestra más afán por conocerte...)
Así pues, difuso y poco a poco, todo pierde sentido, ruta, camino y razón de ser.
martes, 15 de mayo de 2012
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Paralelo al laberinto, aún vivo con la incertidumbre, con ese temor de caer en el rumbo perdido que, casi sostengo, tú podrías llevarme a la brevedad y que, por desgracia y para mi desventura, supones fervientemente que podría ser más probable desde mis propias acciones.
Así, cada día que transcurre, dicha incertidumbre crece, se siembra en mí, no ha sido posible desterrarla y aquella apatía que descubro en ti por mitigar el sentimiento no cede ante mis palabras, mis acciones, mi tristeza misma o mi deseo porque me vuelvas a demostrar que estarás conmigo en cuerpo y alma.
Han transcurrido meses ya de aquellos primeros días fatales en que creí morir gracias a que mi convicción por tenerte para siempre conmigo había estado fuertemente aferrada y la sorpresa tuya de saberte volátil e inasible destruyó prontamente todas mis expectativas de atadura amorosa...
Han sido meses ya de descansos efímeros, de luchas con sabor infructuoso, de momentos aislados donde tu silencio me orilla a creer que estás en otra parte donde yo no y cada muestra de amargura, de vacío, de desamor o desinterés, vacía un tanto más mi arca de esperanza...
No sé cuánto más es que permaneceré atado a este sentimiento, cuánto más es que seguiré anhelando retomar ese amor que había estado presente por años en mi vida y que, si bien yo he cooperado para su extravío, el que tú hayas puesto una parte de dicho empeño, fue suficiente para que todo esto sucumbiera como hoy ocurre, como hoy se palpa... como hoy asoma cada mañana.
No sé cuánto más se mostrarán esas palabras que, llenas de amor, seguirán intentando colocarse en tu presente desde mí mientras que, con dicho estado, haya alguien más que te ofrezca "las misma frases" que tú recuerdes con otro acento, con otro derredor, con otro corazón y que terminan por desviar esa atención que tanto amé en su momento y que tanto añoro...
No sé...
Paralelo al laberinto, aún vivo con la incertidumbre, con ese temor de caer en el rumbo perdido que, casi sostengo, tú podrías llevarme a la brevedad y que, por desgracia y para mi desventura, supones fervientemente que podría ser más probable desde mis propias acciones.
Así, cada día que transcurre, dicha incertidumbre crece, se siembra en mí, no ha sido posible desterrarla y aquella apatía que descubro en ti por mitigar el sentimiento no cede ante mis palabras, mis acciones, mi tristeza misma o mi deseo porque me vuelvas a demostrar que estarás conmigo en cuerpo y alma.
Han transcurrido meses ya de aquellos primeros días fatales en que creí morir gracias a que mi convicción por tenerte para siempre conmigo había estado fuertemente aferrada y la sorpresa tuya de saberte volátil e inasible destruyó prontamente todas mis expectativas de atadura amorosa...
Han sido meses ya de descansos efímeros, de luchas con sabor infructuoso, de momentos aislados donde tu silencio me orilla a creer que estás en otra parte donde yo no y cada muestra de amargura, de vacío, de desamor o desinterés, vacía un tanto más mi arca de esperanza...
No sé cuánto más es que permaneceré atado a este sentimiento, cuánto más es que seguiré anhelando retomar ese amor que había estado presente por años en mi vida y que, si bien yo he cooperado para su extravío, el que tú hayas puesto una parte de dicho empeño, fue suficiente para que todo esto sucumbiera como hoy ocurre, como hoy se palpa... como hoy asoma cada mañana.
No sé cuánto más se mostrarán esas palabras que, llenas de amor, seguirán intentando colocarse en tu presente desde mí mientras que, con dicho estado, haya alguien más que te ofrezca "las misma frases" que tú recuerdes con otro acento, con otro derredor, con otro corazón y que terminan por desviar esa atención que tanto amé en su momento y que tanto añoro...
No sé...
jueves, 10 de mayo de 2012
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Para esta hora en que escribo, ya cada una de ellas supo lo que vendría y/o tendría en el transcurso del día; supo de la ausencia nocturna, del nuevo amanecer quizá con ese sabor a desvelo provocado por la preocupación y otro cúmulo de situaciones tan propias de ella como sólo ella.
Para esta hora en que escribo, ya cada una de las razones por las cuales lo hago se reacomodaron una vez más en mi memoria y entender, volvieron a tener su enorme valor y/o sostienen con hechos cada mérito que, propio, sigue siendo sólo de ella.
Y es que mi admiración jamás cede, el amor por ella crece con cada etapa de mi vida y sigo en pro y en pos de hacer resaltar ante los demás el valor inmenso que el creador ha depositado en su cuerpo que, después de haber gozado quizá un breve instante, le vino una serie de cambios propios del embarazo hasta, con enorme dolor, parir y adoptar así la dicha inmensa de ser madre.
Reconozco y valoro la parte esencial y social que ellas tienen, la labor familiar, amorosa y de soporte que profesan y comulgan por siempre y para siempre por sus hijos (incluso, mucho más que por un hombre en particular) y, aunque existen excepciones a todo esto, no deja de ser un general de su naturaleza humana que hoy, con este breve texto, deseo dejar a manera de homenaje.
A ti madre que me lees: Dios te bendiga por siempre y te brinde la fortaleza para afrontar cualquier conflicto o contingencia que pueda ocurrirles a cualquiera de tu descendencia en ese sendo camino del descubrir la vida, vida, que tú ya has realizado a la misma manera del todo poderoso al haber creado vida desde tu vientre.
Mi mayor admiración y respeto estarán siempre contigo y hacia tí: mamá. (mía, tuya y/o de mis hijos)
Para esta hora en que escribo, ya cada una de ellas supo lo que vendría y/o tendría en el transcurso del día; supo de la ausencia nocturna, del nuevo amanecer quizá con ese sabor a desvelo provocado por la preocupación y otro cúmulo de situaciones tan propias de ella como sólo ella.
Para esta hora en que escribo, ya cada una de las razones por las cuales lo hago se reacomodaron una vez más en mi memoria y entender, volvieron a tener su enorme valor y/o sostienen con hechos cada mérito que, propio, sigue siendo sólo de ella.
Y es que mi admiración jamás cede, el amor por ella crece con cada etapa de mi vida y sigo en pro y en pos de hacer resaltar ante los demás el valor inmenso que el creador ha depositado en su cuerpo que, después de haber gozado quizá un breve instante, le vino una serie de cambios propios del embarazo hasta, con enorme dolor, parir y adoptar así la dicha inmensa de ser madre.
Reconozco y valoro la parte esencial y social que ellas tienen, la labor familiar, amorosa y de soporte que profesan y comulgan por siempre y para siempre por sus hijos (incluso, mucho más que por un hombre en particular) y, aunque existen excepciones a todo esto, no deja de ser un general de su naturaleza humana que hoy, con este breve texto, deseo dejar a manera de homenaje.
A ti madre que me lees: Dios te bendiga por siempre y te brinde la fortaleza para afrontar cualquier conflicto o contingencia que pueda ocurrirles a cualquiera de tu descendencia en ese sendo camino del descubrir la vida, vida, que tú ya has realizado a la misma manera del todo poderoso al haber creado vida desde tu vientre.
Mi mayor admiración y respeto estarán siempre contigo y hacia tí: mamá. (mía, tuya y/o de mis hijos)
viernes, 4 de mayo de 2012
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Quizá deba desviar "de nueva cuenta mi mirada"...
Encontrar ese nuevo dédalo o retornar al mismo con la certeza de que ya no es el mismo, que ya todo ha cambiado y debe ser como yo lo quiero definir o redefinir pues, supongo, no debe ser como tú lo desees.
Quizá deba reencontrar el camino perdido...
Volver a recorrerlo con detenimiento y entender que es el que he elegido, el que "me ha estado esperando" desde siempre y que los astros sean quienes me guíen para toparme con el final anhelado.
Quizá deba volver a depositar mi confianza en los demás...
Entender que aquellos quienes me hicieron daño en su momento no lo volverán a hacer más pues ya están más inmersos en su propio dédalo que yo "en el mío"... y, esa, será la carga suficiente para caer en el caos.
Quizá deba ser menos prejuicioso...
Optar por sólo vivir y sonreír ante la adversidad misma, ante lo grato del estar, del trabajar, del conocer a aquellos quienes me he negado a hacerlo y sostener en mi cariño a quienes ya se lo han ganado.
Quizá deba escuchar de nueva cuenta al viento...
A ese mismo que me trajo tantas nuevas, que me apoyó a enviar amor a los amigos lejanos, que me sostuvo con su fuerza para seguir planeando en tranquilidad y estabilidad con la vida... que me ha dado tantos vuelcos también.
Quizá deba conservar este silencio propio...
No dejar que mis palabras sigan lastimando, que mis comentarios vuelvan a mellar en la confianza de alguien más o que no vayan cargadas de esa melodía que me alimenta cuando más la necesito.
Quizá debiera no llorar más...
Secar la última de estas lágrimas y decidir que es mi límite, que no volverán a mostrarse más para quien no las merece... ser un poco más rígido y no permitir que me dañes más!
Mas... qué difícil me resultaría llevarlo a cabo.
Quizá deba desviar "de nueva cuenta mi mirada"...
Encontrar ese nuevo dédalo o retornar al mismo con la certeza de que ya no es el mismo, que ya todo ha cambiado y debe ser como yo lo quiero definir o redefinir pues, supongo, no debe ser como tú lo desees.
Quizá deba reencontrar el camino perdido...
Volver a recorrerlo con detenimiento y entender que es el que he elegido, el que "me ha estado esperando" desde siempre y que los astros sean quienes me guíen para toparme con el final anhelado.
Quizá deba volver a depositar mi confianza en los demás...
Entender que aquellos quienes me hicieron daño en su momento no lo volverán a hacer más pues ya están más inmersos en su propio dédalo que yo "en el mío"... y, esa, será la carga suficiente para caer en el caos.
Quizá deba ser menos prejuicioso...
Optar por sólo vivir y sonreír ante la adversidad misma, ante lo grato del estar, del trabajar, del conocer a aquellos quienes me he negado a hacerlo y sostener en mi cariño a quienes ya se lo han ganado.
Quizá deba escuchar de nueva cuenta al viento...
A ese mismo que me trajo tantas nuevas, que me apoyó a enviar amor a los amigos lejanos, que me sostuvo con su fuerza para seguir planeando en tranquilidad y estabilidad con la vida... que me ha dado tantos vuelcos también.
Quizá deba conservar este silencio propio...
No dejar que mis palabras sigan lastimando, que mis comentarios vuelvan a mellar en la confianza de alguien más o que no vayan cargadas de esa melodía que me alimenta cuando más la necesito.
Quizá debiera no llorar más...
Secar la última de estas lágrimas y decidir que es mi límite, que no volverán a mostrarse más para quien no las merece... ser un poco más rígido y no permitir que me dañes más!
Mas... qué difícil me resultaría llevarlo a cabo.
domingo, 29 de abril de 2012
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Decidí esperar hasta el final del día para cotejar, analizar y continuar asimilando cada uno de los detalles de la noche previa y/o cada emoción y nuevo detalle que se sumó conforme transcurrieron las horas hasta que el alba lograra esta fecha.
Aquel rostro ensimismado en su quehacer, el otro que no atinaba a determinar el lugar propicio para depositar su profundidad visual; uno más que se llenaba de asombro y el que más... ese que tengo por bien amar desde que le conozco y que estuvo sólo unos instantes en el día previo para mí, para mi actividad, para mi música y presencia.
Aquel pequeño pastel que me devolvió una sonrisa que sentía perdida, la misma velita roja usada en dos ocasiones y el tenedor con que había ingerido mis alimentos... Todo, en el marco propicio para poder terminar con ciertas lágrimas en los ojos y que, para mi fortuna, no estuvieron ahí pues no pudiera haber disfrutado del todo el momento.
Aquel mensaje que data de 1989; fecha en que ella estuvo muy cerca y donde "supo" (según su apreciación) de que soy "un hombre que actualmente lo tiene todo" y no existiría por ende un obsequio más para añadir a la felicidad que hoy disfruto... Hermoso mensaje que, hasta cierto punto, me "hizo el día".
Y es que realmente quienes me hicieron este día (y que me hacen la vida) fueron justamente quienes viven conmigo y quienes, a pesar de su corta edad, aprecian enormemente cada festejo sabiendo que habrá viandas, regalos, comida en sí dulce o salada o juguetes que podrán ser compartidos con ellos... qué decir de su saludo y felicitación a muy temprana hora del día.
Aquellos más quienes me recordaron y que intentaron en vano verme debido a mi trabajo, gracias, gracias en verdad por su esfuerzo. A ti que me escribiste apenas entrado el día; a ti quien aún no encuentras las palabras idóneas para hacérmelas llegar... A ti que decidiste no gastar ni siquiera en un mensaje o invertir tiempo en el mail para felicitarme: gracias, en verdad gracias.
Es justamente por ello, por ellos y por ustedes, que permanezco aún en este lugar y donde, aún paralelo al laberinto, puedo apreciar lo que hacen por y para mí y determinar así cuán valiosos son cada uno.
P.D.
Mas, me sigo preguntando, el por qué a él sí le enviaste un mensaje de felicitación cargado de atención y buenos deseos y no tuviste uno para mí...
Decidí esperar hasta el final del día para cotejar, analizar y continuar asimilando cada uno de los detalles de la noche previa y/o cada emoción y nuevo detalle que se sumó conforme transcurrieron las horas hasta que el alba lograra esta fecha.
Aquel rostro ensimismado en su quehacer, el otro que no atinaba a determinar el lugar propicio para depositar su profundidad visual; uno más que se llenaba de asombro y el que más... ese que tengo por bien amar desde que le conozco y que estuvo sólo unos instantes en el día previo para mí, para mi actividad, para mi música y presencia.
Aquel pequeño pastel que me devolvió una sonrisa que sentía perdida, la misma velita roja usada en dos ocasiones y el tenedor con que había ingerido mis alimentos... Todo, en el marco propicio para poder terminar con ciertas lágrimas en los ojos y que, para mi fortuna, no estuvieron ahí pues no pudiera haber disfrutado del todo el momento.
Aquel mensaje que data de 1989; fecha en que ella estuvo muy cerca y donde "supo" (según su apreciación) de que soy "un hombre que actualmente lo tiene todo" y no existiría por ende un obsequio más para añadir a la felicidad que hoy disfruto... Hermoso mensaje que, hasta cierto punto, me "hizo el día".
Y es que realmente quienes me hicieron este día (y que me hacen la vida) fueron justamente quienes viven conmigo y quienes, a pesar de su corta edad, aprecian enormemente cada festejo sabiendo que habrá viandas, regalos, comida en sí dulce o salada o juguetes que podrán ser compartidos con ellos... qué decir de su saludo y felicitación a muy temprana hora del día.
Aquellos más quienes me recordaron y que intentaron en vano verme debido a mi trabajo, gracias, gracias en verdad por su esfuerzo. A ti que me escribiste apenas entrado el día; a ti quien aún no encuentras las palabras idóneas para hacérmelas llegar... A ti que decidiste no gastar ni siquiera en un mensaje o invertir tiempo en el mail para felicitarme: gracias, en verdad gracias.
Es justamente por ello, por ellos y por ustedes, que permanezco aún en este lugar y donde, aún paralelo al laberinto, puedo apreciar lo que hacen por y para mí y determinar así cuán valiosos son cada uno.
P.D.
Mas, me sigo preguntando, el por qué a él sí le enviaste un mensaje de felicitación cargado de atención y buenos deseos y no tuviste uno para mí...
martes, 24 de abril de 2012
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Habrá qué entender que, aquello del desear o querer ser "todo" en y para alguien, es lo más utópico e irrealizable que puede existir y, no entiendo por qué, el hombre se aferra a esa idea como base de su romanticismo o como propósito firme en su decisión de quedarse al lado de su amante.
Habrá qué entender que, el estar fuera del laberinto, me sigue otorgando la gama de sucesos y sentimientos que jamás pude ver mientras estuve dentro; que no podrá entender nadie en esencia lo que se padece o aprende y cada cual dirá lo que mejor le acomode en sus ideas y percepciones.
Habrá qué entender también que todos somos diferentes, que no se podrá comparar el dolor ajeno con el propio, que la soledad la vivimos "a nuestra única manera" y el amor con sus respectivas aristas.
Habrá qué entender que aquellos quienes nos escuchan no tienen la "autoridad" para hacer o deshacer en nuestra decisión final respecto a nada; que sólo son una compañía y apoyo pequeño para discernir nuestras ideas en totalidad... aunque cueste trabajo entenderlo.
Habrá qué entender otra vastedad de situaciones y aconteceres mundanos, sentimentales y personales; situaciones de cada día, aconteceres violentos e inhumanos y cada sentimiento que aflore en nosotros tanto de manera extraña como inusitada.
A ti, que me lees y optas por querer ayudar, supongo que ya tienes por "bien entendido" un espectro más amplio de vida y es por ello que te ofreces para hacerlo.
Mas, de no ser así, te pido e imploro que te mantengas al margen pues, si bien tu comentario sólo destruirá más algunos fundamentos, el resto de tu "bla bla bla" será más que inútil para conseguir nada.
A ti, que optaste por alejarte, gracias! Gracias en verdad por apoyar en esencia a mis sentidos y a cada fibra de añoranza que pudiera tener y que requiero para vivir con más cariño que otros.
A ti, que no comulgas, que no empatas, que deseas lo peor para mí y mi seno o que sencillamente jamás participarás en mi acontecer, gracias también por hacerlo así...
Todo y todos somos necesarios en este dédalo.
Habrá qué entender que, aquello del desear o querer ser "todo" en y para alguien, es lo más utópico e irrealizable que puede existir y, no entiendo por qué, el hombre se aferra a esa idea como base de su romanticismo o como propósito firme en su decisión de quedarse al lado de su amante.
Habrá qué entender que, el estar fuera del laberinto, me sigue otorgando la gama de sucesos y sentimientos que jamás pude ver mientras estuve dentro; que no podrá entender nadie en esencia lo que se padece o aprende y cada cual dirá lo que mejor le acomode en sus ideas y percepciones.
Habrá qué entender también que todos somos diferentes, que no se podrá comparar el dolor ajeno con el propio, que la soledad la vivimos "a nuestra única manera" y el amor con sus respectivas aristas.
Habrá qué entender que aquellos quienes nos escuchan no tienen la "autoridad" para hacer o deshacer en nuestra decisión final respecto a nada; que sólo son una compañía y apoyo pequeño para discernir nuestras ideas en totalidad... aunque cueste trabajo entenderlo.
Habrá qué entender otra vastedad de situaciones y aconteceres mundanos, sentimentales y personales; situaciones de cada día, aconteceres violentos e inhumanos y cada sentimiento que aflore en nosotros tanto de manera extraña como inusitada.
A ti, que me lees y optas por querer ayudar, supongo que ya tienes por "bien entendido" un espectro más amplio de vida y es por ello que te ofreces para hacerlo.
Mas, de no ser así, te pido e imploro que te mantengas al margen pues, si bien tu comentario sólo destruirá más algunos fundamentos, el resto de tu "bla bla bla" será más que inútil para conseguir nada.
A ti, que optaste por alejarte, gracias! Gracias en verdad por apoyar en esencia a mis sentidos y a cada fibra de añoranza que pudiera tener y que requiero para vivir con más cariño que otros.
A ti, que no comulgas, que no empatas, que deseas lo peor para mí y mi seno o que sencillamente jamás participarás en mi acontecer, gracias también por hacerlo así...
Todo y todos somos necesarios en este dédalo.
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