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Tanto dentro como fuera del dédalo, existen momentos donde nuestro día entero es requerido para actividades diversas tanto humanas como sociales y laborales... y resulta realmente patético el que "nuestro día termine bien" cuando lo llevamos todo a cabo y nos vemos exhaustos frente al espejo justo antes de ir a la cama.
...y sé que también existen personas que una sola actividad les consume todo el día y que no cabrían en esta lista de actividad:
- Despertar
- Ducharse
- Desayunar
- Correr a la escuela
- Salir de ahí con el tiempo medido para sólo comer donde sea y continuar con...
- Visitar a aquel compañero con el cual se hará la tarea para el día siguiente o acudir personalmente a la biblioteca y concluirla solo.
- Acudir al centro de la ciudad para adquirir aquello que precisamos...
En fin... puedo seguir detallando el día, colocando otra actividad que bien pudiera ser laboral y no estudiantil, que sea de un músico plagado de compromisos (donde el reloj -el tiempo- es esencial para el buen y mejor desempeño de cada compromiso) o, por qué no comentarlo, que sea en estos días que se miran más cortos por ser temporada otoño-invierno y creemos que "el día no nos alcanza"...
Y es justo bajo esta premisa que quiero hacer hincapié pues hubo un instante en que pude detener mi actividad y recapacitar en ello (aunque, no propiamente en un horario laboral o propiamente social).
Por lo general no tengo una actividad colmada de ocupaciones; seguido se bromea en ese aspecto al sugerirle "una cita" al amigo o al compañero de profesión para poder vernos... mas no es mi caso.
Y sin embargo, a pesar de que se me dio parte desde las diez u once horas del día, no fue que me presenté con él sino a eso de las tres de la madrugada del día siguiente (todo por razones sociales, familiares y laborales) cosa, que me molestó realmente y, aunado a otros factores, debido a ello no pude permanecer más tiempo de haberlo pensado pues, para esa hora, ya el cansancio era mayúsculo y el día siguiente lo social y familiar me demandaba... y, tal como lo dije desde el inicio de este texto, me parece patético!
Y es que ese volver a recapacitar en "mi gran actividad cotidiana" me tiene así... consternado, observando hacia el parque que tengo frente a casa e imaginando cómo son ahora los días allá en casa de Memo, hoy día, sin su madre, la señora María Guadalupe Aceves Flores quien decidió ir al más allá a ser recibida por su esposo que hace algún lustro (poco más o menos) también dejó de existir... allá, donde podrán gastar "su tiempo" en cualquier otra actividad que dejará de ser mundana.
Y, mientras nosotros aquí, seguiremos llorando las ausencias, colmando de prisa la tarde, peleando con el tráfico citadino y reorganizando una y otra vez nuestro poco momento para el alimento formal... esperando (de alguna forma) que otra noticia del deceso de un amigo o pariente cercano nos haga detenernos en el arduo día para recapacitar en todo lo que estamos haciendo y/o en todo lo que vamos a dejar de hacer llegado nuestro momento.
Maestro Pacheco: en verdad deseo que anide en ti mi más sincero y profundo pésame por la ausencia hoy tan sensible de quien fuera tu madre. Dios nos de fuerza y resignación.
sábado, 23 de noviembre de 2013
lunes, 18 de noviembre de 2013
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...Y llegó!
Quizá cargada de ilusión, de "entretanto", de cierto rescate a la relación o a un simple erro en las fechas.
De la tierra de los cristianos su significado y colmada de augurios positivos y esperanza.
Llega con dolor, con sus propios sueños, con su demanda de cuidado y afecto, con un llanto que sólo podrá ser escuchado y reconocido a decenas de metros por sus padres... De voz inconfundible y de pasión en su interior (como sólo lo sabe tener una mujer).
Llega para sembrar duda, paciencia, regocijo, gozo y un sin fin más de cracterísticas que sólo ella puede otorgar a quien la sostiene en brazos, a quien le acerca a su boca el alimento y a quien trabajará por décadas hasta lograr dotarla de la fuerza necesaria para que ella se valga sola.
Tal vez funcione correcta y exacta, quizá medite sus actos a más temprana edad que nosotros y redistribuya el amor de una mejor manera... quizá cante, escriba o lea más que nadie.
Sólo ella tendrá bajo su manga aquel secreto que será descubierto por quien alce su falda o derribe su pantalón llegado el momento.
Llega con luz propia entre tanto caos u oscuridad, con fe entre la duda, con destino aún sin poder andar, con delicadeza entre lo burdo y abstracto, con definición entre lo inentendible o poco legible... con más que dar, con menos por hacer, con más qué demandar al mundo y con cada característica que cada gen le ha otorgado para ser única e irrepetible en esta maravilla que es la creación y de lo cual Dios mismo nos ha enseñado a su forma y manera depositada en nuestro actuar y crear.
Bienvenida al mundo, Romina, hija de Gabriel y Adriana, de Adriana y Gabriel, nacida del precio del amor, del desenfado, de la guerra, de lo absurdo, de lo menos probable, del propio deseo, de un llanto que terminó hace tiempo y de otro más plagado de sueños e ilusiones.
Sea la vida en ti y bendición con tus padres.
...Y llegó!
Quizá cargada de ilusión, de "entretanto", de cierto rescate a la relación o a un simple erro en las fechas.
De la tierra de los cristianos su significado y colmada de augurios positivos y esperanza.
Llega con dolor, con sus propios sueños, con su demanda de cuidado y afecto, con un llanto que sólo podrá ser escuchado y reconocido a decenas de metros por sus padres... De voz inconfundible y de pasión en su interior (como sólo lo sabe tener una mujer).
Llega para sembrar duda, paciencia, regocijo, gozo y un sin fin más de cracterísticas que sólo ella puede otorgar a quien la sostiene en brazos, a quien le acerca a su boca el alimento y a quien trabajará por décadas hasta lograr dotarla de la fuerza necesaria para que ella se valga sola.
Tal vez funcione correcta y exacta, quizá medite sus actos a más temprana edad que nosotros y redistribuya el amor de una mejor manera... quizá cante, escriba o lea más que nadie.
Sólo ella tendrá bajo su manga aquel secreto que será descubierto por quien alce su falda o derribe su pantalón llegado el momento.
Llega con luz propia entre tanto caos u oscuridad, con fe entre la duda, con destino aún sin poder andar, con delicadeza entre lo burdo y abstracto, con definición entre lo inentendible o poco legible... con más que dar, con menos por hacer, con más qué demandar al mundo y con cada característica que cada gen le ha otorgado para ser única e irrepetible en esta maravilla que es la creación y de lo cual Dios mismo nos ha enseñado a su forma y manera depositada en nuestro actuar y crear.
Bienvenida al mundo, Romina, hija de Gabriel y Adriana, de Adriana y Gabriel, nacida del precio del amor, del desenfado, de la guerra, de lo absurdo, de lo menos probable, del propio deseo, de un llanto que terminó hace tiempo y de otro más plagado de sueños e ilusiones.
Sea la vida en ti y bendición con tus padres.
martes, 12 de noviembre de 2013
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Fuera o dentro del dédalo me he topado con personas que, muy por encima de los valores morales o del "buen vecino", suponen que el mundo los merece y no existe nada más que su postura, su razón o su propuesta social ante el mundo.
Estos seres (si es que se les puede llamar así) obligan en cierta medida al resto a permanecer más recatados o más ajenos al ambiente que pueda suscitarse dentro de instalaciones en un bar o en una simple reunión.
Ellos, habitan entre nosotros y en ocasiones se sienten cual piedra en el zapato aún mientras manejamos un auto, observamos una película en el cine o nos encontramos en un restaurante con nuestra tranquilidad puesta en vilo al tenerlos presentes ahí.
Lo peor de todo es cuando se llega el extremo y, dada su pendeja postura y raciocinio, provocan sucesos que sencillamente desbordan nuestro entender y trocan la vida de quienes tuvieron al derredor en su momento.
Hablo aquí de las víctimas del bar "Aloha" en Zapopan del pasado sábado 9 de este mes y que se vieron envueltos en esa situación que sencillamente raya en lo absurdo, supera mi entender y no me da sino para sólo despotricar y mentar su madre a quien propició tal hecho.
Todo ello, independientemente, de otros tantos valores civicos y humanos que llanamente se tiraron a la basura o se hicieron a un lado gracias al abuso del alcohol y a la poca educación que seguramente este tipo (y los otros participantes) tienen en su cabeza... (si es que se le puede llamar cabeza a esa parte de su cuerpo que lleva en lo alto al permanecer erguido).
Mis condolencias a las familias pueden resultar ser poca cosa y jamás servirán de consuelo pues, los cuatro fallecidos a la fecha, seguro es que sólo intentaban divertirse aquella noche cuando, un pendejo (o varios) de estos que hablo desde el inicio, de manera lamentable coincidieron en el lugar y propiciaron tal hecatombe de impotencia, rabia, ira y dolor... Todo por una idiosincrasia que no deja de predominar en este enorme rancho que llamamos erróneamente y en muchas ocasiones metrópoli o ciudad.
Sabemos todos que los pueblos y las ciudades se forman gracias a las personas, a la gente y a sus costumbres... y entonces: ¿¡cómo debo llamar a este grupo de personas que propician tales hechos!?
Fuera o dentro del dédalo me he topado con personas que, muy por encima de los valores morales o del "buen vecino", suponen que el mundo los merece y no existe nada más que su postura, su razón o su propuesta social ante el mundo.
Estos seres (si es que se les puede llamar así) obligan en cierta medida al resto a permanecer más recatados o más ajenos al ambiente que pueda suscitarse dentro de instalaciones en un bar o en una simple reunión.
Ellos, habitan entre nosotros y en ocasiones se sienten cual piedra en el zapato aún mientras manejamos un auto, observamos una película en el cine o nos encontramos en un restaurante con nuestra tranquilidad puesta en vilo al tenerlos presentes ahí.
Lo peor de todo es cuando se llega el extremo y, dada su pendeja postura y raciocinio, provocan sucesos que sencillamente desbordan nuestro entender y trocan la vida de quienes tuvieron al derredor en su momento.
Hablo aquí de las víctimas del bar "Aloha" en Zapopan del pasado sábado 9 de este mes y que se vieron envueltos en esa situación que sencillamente raya en lo absurdo, supera mi entender y no me da sino para sólo despotricar y mentar su madre a quien propició tal hecho.
Todo ello, independientemente, de otros tantos valores civicos y humanos que llanamente se tiraron a la basura o se hicieron a un lado gracias al abuso del alcohol y a la poca educación que seguramente este tipo (y los otros participantes) tienen en su cabeza... (si es que se le puede llamar cabeza a esa parte de su cuerpo que lleva en lo alto al permanecer erguido).
Mis condolencias a las familias pueden resultar ser poca cosa y jamás servirán de consuelo pues, los cuatro fallecidos a la fecha, seguro es que sólo intentaban divertirse aquella noche cuando, un pendejo (o varios) de estos que hablo desde el inicio, de manera lamentable coincidieron en el lugar y propiciaron tal hecatombe de impotencia, rabia, ira y dolor... Todo por una idiosincrasia que no deja de predominar en este enorme rancho que llamamos erróneamente y en muchas ocasiones metrópoli o ciudad.
Sabemos todos que los pueblos y las ciudades se forman gracias a las personas, a la gente y a sus costumbres... y entonces: ¿¡cómo debo llamar a este grupo de personas que propician tales hechos!?
lunes, 4 de noviembre de 2013
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Hoy me acerco a mi espacio, a este espacio que me ha conocido un poco más que algunas personas, con la intención del querer desgranar un tanto el significado de un simple "hola"... ese que he recibido sin más y que me da a entender en cierta medida que aún estás ahí, con vida, con tantos proyectos quizá que, para mi desgracia o fortuna, sigo sin conocer o terminaré por intuír.
Palabra que no va más allá frente a otras, que no solía ser nuestro vínculo habitual y que ha terminado por manifestarse en algún par de ocasiones y que sigue dejando decenas de huecos en mi entender al quedar sólo en eso; palabra, que no puede ir más allá del simple saludo vecinal y que forma parte del "tomar en cuenta" a quien está al lado de cierta amistad y que apenas conocemos mas no terminamos por entablar conversación profunda con él.
Palabra que, no propiamente excluye del entorno, sino que está ahí también a manera de inicio tentativo sin serlo forzoso pero que no termina por definirse de entre algunas otras que pueden ir un poco, tan sólo un poco más allá... Palabra que ha terminado por rebotar en mi mente, que sigue plasmada ante mis ojos cuando los cierro y que desea el "seguimiento" que siempre tuvo años atrás.
Palabra que preferiría mil veces hubiese sido omitida y que llegara el mensaje de texto totalmente en blanco a manera de centenares de palabras (y mucho más) reflejadas en dicho contenido, que podían dictarme ante mis ojos desde una sonrisa, una mirada, un grato recuerdo o cada forma que pudimos dar en su momento a cada encuentro... Palabra de cuatro grafías que llegó acompañada sin punto final y que sigue sin decirme más que sólo eso: hola.
Me acerco hoy pues a este espacio con el deseo de quizá quitarme de la cabeza ese y otro momento que se sigue tornando habitual entre tú y yo y que, aseguro, no terminará por gustarme jamás al quedar sólo en eso, en una palabra que, reitero, me hace sentir el vecino que recibe el cordial cotidiano o el desconocido apenas conocido...
¡Qué distinto sería el recibir la palabra "gracias"!
Hoy me acerco a mi espacio, a este espacio que me ha conocido un poco más que algunas personas, con la intención del querer desgranar un tanto el significado de un simple "hola"... ese que he recibido sin más y que me da a entender en cierta medida que aún estás ahí, con vida, con tantos proyectos quizá que, para mi desgracia o fortuna, sigo sin conocer o terminaré por intuír.
Palabra que no va más allá frente a otras, que no solía ser nuestro vínculo habitual y que ha terminado por manifestarse en algún par de ocasiones y que sigue dejando decenas de huecos en mi entender al quedar sólo en eso; palabra, que no puede ir más allá del simple saludo vecinal y que forma parte del "tomar en cuenta" a quien está al lado de cierta amistad y que apenas conocemos mas no terminamos por entablar conversación profunda con él.
Palabra que, no propiamente excluye del entorno, sino que está ahí también a manera de inicio tentativo sin serlo forzoso pero que no termina por definirse de entre algunas otras que pueden ir un poco, tan sólo un poco más allá... Palabra que ha terminado por rebotar en mi mente, que sigue plasmada ante mis ojos cuando los cierro y que desea el "seguimiento" que siempre tuvo años atrás.
Palabra que preferiría mil veces hubiese sido omitida y que llegara el mensaje de texto totalmente en blanco a manera de centenares de palabras (y mucho más) reflejadas en dicho contenido, que podían dictarme ante mis ojos desde una sonrisa, una mirada, un grato recuerdo o cada forma que pudimos dar en su momento a cada encuentro... Palabra de cuatro grafías que llegó acompañada sin punto final y que sigue sin decirme más que sólo eso: hola.
Me acerco hoy pues a este espacio con el deseo de quizá quitarme de la cabeza ese y otro momento que se sigue tornando habitual entre tú y yo y que, aseguro, no terminará por gustarme jamás al quedar sólo en eso, en una palabra que, reitero, me hace sentir el vecino que recibe el cordial cotidiano o el desconocido apenas conocido...
¡Qué distinto sería el recibir la palabra "gracias"!
domingo, 27 de octubre de 2013
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Observo el título aún de mi blog y me vuelvo a recordar fuera del dédalo...
Yo sé que existen algunos que piensan que estoy dentro del mismo, que quizá exagero un tanto cuando me digo fuera de él, pero es que ha sucedido ya más de una ocasión en que estoy al punto de sentirme dentro (y cambiar así el nombre a mi espacio) y una situación u otra me orilla a decidir dejarlo así por más tiempo.
Probablemente sólos sea un tanto de decisión, de dejar atrás esos prejuicios y hacer de mi vida el propio papalote que cobre vuelo independiente, que mi vida se torne vida, que mi entorno no me haga trastabillar una vez más y dejar que las situaciones rueden cuan lejos quieran sin que me "afecte".
Y en verdad lo he conseguido por momentos aunque, sin previo aviso, retorne a detener mi andar y redescubrirme con dolor, con prejuicios, con situaciones que me frenan y que no dejan opción a sólo recapitular más cada día, cada asunto, cada frase proferida por este, ese o aquel y que me deja con la reticencia desmedida, con el entrecejo decaído o con los brazos alzados en señal de "luz, un poco de luz y paciencia por favor"!
El abuso de confianza ha jugado un papel determinante en todo este menester y me indago si este es el resultado de tantas noches... si este es el resultado irrefrenable del acaecer de una relación, si todo rumbo tomado indiscutiblemente llegará a topar con lo mismo...
Luego me recuerdo que este tema ya lo había tocado con ella y sencillamente ya no está ahí para volver a refrescarlo o seguir desgranándolo.
Aunado a esto, me vuelvo a recordar que muchos de estos tópicos provocan hastío en ella y ya no pueden repetirse... Esto es una lástima pues, quiero creer, mi estupidez es tan amplia que suele necesitar del mismo recordatorio una y otra vez a lo largo de mi vida... (Algo así como ese decir "te amo" constantemente para que no se "olvide" o para seguir "refrescando" la relación...)
En fin... Seguiré fuera del laberinto por tiempo indefinido.
Mientras tanto, ojalá que el tuyo te sea leve.
Observo el título aún de mi blog y me vuelvo a recordar fuera del dédalo...
Yo sé que existen algunos que piensan que estoy dentro del mismo, que quizá exagero un tanto cuando me digo fuera de él, pero es que ha sucedido ya más de una ocasión en que estoy al punto de sentirme dentro (y cambiar así el nombre a mi espacio) y una situación u otra me orilla a decidir dejarlo así por más tiempo.
Probablemente sólos sea un tanto de decisión, de dejar atrás esos prejuicios y hacer de mi vida el propio papalote que cobre vuelo independiente, que mi vida se torne vida, que mi entorno no me haga trastabillar una vez más y dejar que las situaciones rueden cuan lejos quieran sin que me "afecte".
Y en verdad lo he conseguido por momentos aunque, sin previo aviso, retorne a detener mi andar y redescubrirme con dolor, con prejuicios, con situaciones que me frenan y que no dejan opción a sólo recapitular más cada día, cada asunto, cada frase proferida por este, ese o aquel y que me deja con la reticencia desmedida, con el entrecejo decaído o con los brazos alzados en señal de "luz, un poco de luz y paciencia por favor"!
El abuso de confianza ha jugado un papel determinante en todo este menester y me indago si este es el resultado de tantas noches... si este es el resultado irrefrenable del acaecer de una relación, si todo rumbo tomado indiscutiblemente llegará a topar con lo mismo...
Luego me recuerdo que este tema ya lo había tocado con ella y sencillamente ya no está ahí para volver a refrescarlo o seguir desgranándolo.
Aunado a esto, me vuelvo a recordar que muchos de estos tópicos provocan hastío en ella y ya no pueden repetirse... Esto es una lástima pues, quiero creer, mi estupidez es tan amplia que suele necesitar del mismo recordatorio una y otra vez a lo largo de mi vida... (Algo así como ese decir "te amo" constantemente para que no se "olvide" o para seguir "refrescando" la relación...)
En fin... Seguiré fuera del laberinto por tiempo indefinido.
Mientras tanto, ojalá que el tuyo te sea leve.
lunes, 14 de octubre de 2013
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...tendría en todo caso qué existir un "medidor de cordura" para revisar los niveles personales, para juntar en un grupo a quienes posean un mayor porcentaje de e iniciar con ellos una mejor generación más capaz y tolerante, más atrevida en lo que a muchos más nos cuesta trabajo decidir social e intelectualmente o al menos que decidan por otros tantos.
...tendría qué conocer a una mujer igual o al menos muy similar a ti para poder seguir desempeñándome como hasta hoy, para seguir recibiendo esa serie de mieles que sólo tú puedes otorgar, ese poseer asequible de unos labios o el poder regodear mi vista con sólo tu imagen y silueta a cualquier hora del día y bajo cualquier circunstancia.
...tendría qué volver a replantear el mundo quién está apto para ejercer el cargo más importante, el puesto más demandado o el hacerse llamar líder y no sólo otorgarlo a quienes, abusando de estúpidas estrategias, pueda convencer a aquellos con menos "recurso cerebril" y así conseguir un mundo más equitativo y justo.
...tendría qué haber contenedores de basura "voladores, inteligentes y automáticos" para que por si solos recogieran esas bolsas y desperdicios que el viento lleva de un lado a otro, que los chicles tuvieran más plástico para que el sol no les derrita tan aprisa y terminen en la suela de mi zapato o que se pudiera consumir cada envoltorio de los productos que mi inteligente industria actual crea.
...tendría qué arrebatar los oídos de aquellos que no "desean escuchar" para, al menos, poder utilizarlos en mi propio beneficio y que no sean un verdadero desperdicio de la creación.
Haría lo aplicable para manos, pies, boca y ojos...
Tendría qué hacer mil cosas más quizá, desenterrar uno que otro mito, convertir en espejo mi ventana, mirar de soslayo a todo aquel que desee participar y no pedir recibo alguno por quienes gocen aún de cabal salud y se unan a este extraño movimiento proveniente de un sueño... uno, en el cual, tú estás inmersa y del que sólo puedo rescatar tu plenitud y veracidad... el resto, el resto, podría permanecer como fútil y dar cabida a otros sueños donde, deseo fervientemente, volver a estar contigo y disfrutarte como hasta hoy.
...entonces no "tendría qué hacer más nada"... sólo ser feliz.
...tendría en todo caso qué existir un "medidor de cordura" para revisar los niveles personales, para juntar en un grupo a quienes posean un mayor porcentaje de e iniciar con ellos una mejor generación más capaz y tolerante, más atrevida en lo que a muchos más nos cuesta trabajo decidir social e intelectualmente o al menos que decidan por otros tantos.
...tendría qué conocer a una mujer igual o al menos muy similar a ti para poder seguir desempeñándome como hasta hoy, para seguir recibiendo esa serie de mieles que sólo tú puedes otorgar, ese poseer asequible de unos labios o el poder regodear mi vista con sólo tu imagen y silueta a cualquier hora del día y bajo cualquier circunstancia.
...tendría qué volver a replantear el mundo quién está apto para ejercer el cargo más importante, el puesto más demandado o el hacerse llamar líder y no sólo otorgarlo a quienes, abusando de estúpidas estrategias, pueda convencer a aquellos con menos "recurso cerebril" y así conseguir un mundo más equitativo y justo.
...tendría qué haber contenedores de basura "voladores, inteligentes y automáticos" para que por si solos recogieran esas bolsas y desperdicios que el viento lleva de un lado a otro, que los chicles tuvieran más plástico para que el sol no les derrita tan aprisa y terminen en la suela de mi zapato o que se pudiera consumir cada envoltorio de los productos que mi inteligente industria actual crea.
...tendría qué arrebatar los oídos de aquellos que no "desean escuchar" para, al menos, poder utilizarlos en mi propio beneficio y que no sean un verdadero desperdicio de la creación.
Haría lo aplicable para manos, pies, boca y ojos...
Tendría qué hacer mil cosas más quizá, desenterrar uno que otro mito, convertir en espejo mi ventana, mirar de soslayo a todo aquel que desee participar y no pedir recibo alguno por quienes gocen aún de cabal salud y se unan a este extraño movimiento proveniente de un sueño... uno, en el cual, tú estás inmersa y del que sólo puedo rescatar tu plenitud y veracidad... el resto, el resto, podría permanecer como fútil y dar cabida a otros sueños donde, deseo fervientemente, volver a estar contigo y disfrutarte como hasta hoy.
...entonces no "tendría qué hacer más nada"... sólo ser feliz.
miércoles, 9 de octubre de 2013
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En ocasiones, el simple hecho de dejar pasar los días pareciera resultar contraproducente mas, supongo que el estar inmerso en el laberinto, este actuar tiende a hacernos reflexionar hacia dónde es que deberemos tomar el viro próximo.
En ocasiones, el simple hecho de callar pareciera resultar contraproducente mas, supongo que al estar aún dotados del pleno entendimiento, este callar obliga a hacernos discernir mejor cada frase que podemos referir el uno del otro y, mejor aún, escuchar nuestro exterior.
En ocasiones, el simple hecho de observar pareciera resultar contraproducente mas, supongo que el poseer aún de este recurso, este privilegio tiende a hacernos mucho más responsables de cada uno de nuestros actos que pudieran lastimar al otro pues, los demás, también poseen su percepción.
En ocasiones, el simple hecho de carecer de la ocasión pudiera resultar contraproducente mas, estando fuera del dédalo, este carecer obliga más a entender que no se tiene lo necesario para continuar, para forjar una nueva intención, para quizá gestar el intento que pudiera desarrollar la oportunidad de probablemente poseer la propia.
En ocasiones, el simple hecho de carecer de entendimiento pudiera resultar contraproducente mas, aún sin dédalo, este carecer pudiera hacernos creer mucho más de lo que realmente significa y obligarnos a bifurcar cada viro, cada intento, cada sueño, cada imagen, cada sonido o cada intento...
Habrá quizá ocasiones en que la misma ocasión nos vuelva a colocar en el intento...
En ocasiones, el simple hecho de dejar pasar los días pareciera resultar contraproducente mas, supongo que el estar inmerso en el laberinto, este actuar tiende a hacernos reflexionar hacia dónde es que deberemos tomar el viro próximo.
En ocasiones, el simple hecho de callar pareciera resultar contraproducente mas, supongo que al estar aún dotados del pleno entendimiento, este callar obliga a hacernos discernir mejor cada frase que podemos referir el uno del otro y, mejor aún, escuchar nuestro exterior.
En ocasiones, el simple hecho de observar pareciera resultar contraproducente mas, supongo que el poseer aún de este recurso, este privilegio tiende a hacernos mucho más responsables de cada uno de nuestros actos que pudieran lastimar al otro pues, los demás, también poseen su percepción.
En ocasiones, el simple hecho de carecer de la ocasión pudiera resultar contraproducente mas, estando fuera del dédalo, este carecer obliga más a entender que no se tiene lo necesario para continuar, para forjar una nueva intención, para quizá gestar el intento que pudiera desarrollar la oportunidad de probablemente poseer la propia.
En ocasiones, el simple hecho de carecer de entendimiento pudiera resultar contraproducente mas, aún sin dédalo, este carecer pudiera hacernos creer mucho más de lo que realmente significa y obligarnos a bifurcar cada viro, cada intento, cada sueño, cada imagen, cada sonido o cada intento...
Habrá quizá ocasiones en que la misma ocasión nos vuelva a colocar en el intento...
sábado, 5 de octubre de 2013
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"...dejemos las palomitas para otra ocasión, el postre para el momento adecuado y vivamos nuestra vida como mejor podamos... En verdad que no deseo el tener qué reprochar después el que hayamos perdido nuestro tiempo y nos gane el olvido, la desesperanza, la tristeza o el hastío."
Qué culpa tengo al saberme práctico y sencillo por ser hombre, al saberme partidario del sentimiento, al tener qué aferrarme a imágenes una y otra vez para vida de adentrarme en tu deseo que, sencillamente, no termina por cotejar con el mío...?
Qué culpa tienes al saberte errada en cierto camino, con huecos distintos que los míos, con esa falta de experiencia que sólo la vida misma, el amor y el sentir te pueden dar y que no lograste rescatar desde nadie antes que yo?
Qué culpa tienen todos aquellos que han intentado colocar parte de la gama experimental en nosotros, cada película que nos sirve de reflejo, cada momento que termina por tornarse vacío o cada encuentro errado o a destiempo bajo las sábanas?
Qué culpa tengo al desearte tanto, al buscar el color de tu piel sembrado en mis pupilas, al querer sentir la textura de tu piel como lo quiso aquel o al terminar embelesado en tus pies acompañado quizá también por tu calzado como cierto otro?
Qué culpa tienes ante tu ineptitud, poca actitud, indiferencia, inocencia, bajo temperamento, poca paciencia, costumbre, recelo o resentimiento, amnesia, cambio abrupto, poca paciencia, admiración mal encauzada, falta de orgullo o sencillamente al desear la vida de aquella...?
Qué culpa tienen todos ellos quienes te han soñado, quienes te han seguido con la mirada hasta perderte de vista, que te han ofrecido el mundo o que te han prometido más que el cielo sin celo entre sus sábanas con sólo depositar en ti una sonrisa colmada de deseo carnal?
...dejemos las palomitas para otra ocasión... Qué culpa mutua y sentido le hemos dado a lo nuestro?
"...dejemos las palomitas para otra ocasión, el postre para el momento adecuado y vivamos nuestra vida como mejor podamos... En verdad que no deseo el tener qué reprochar después el que hayamos perdido nuestro tiempo y nos gane el olvido, la desesperanza, la tristeza o el hastío."
Qué culpa tengo al saberme práctico y sencillo por ser hombre, al saberme partidario del sentimiento, al tener qué aferrarme a imágenes una y otra vez para vida de adentrarme en tu deseo que, sencillamente, no termina por cotejar con el mío...?
Qué culpa tienes al saberte errada en cierto camino, con huecos distintos que los míos, con esa falta de experiencia que sólo la vida misma, el amor y el sentir te pueden dar y que no lograste rescatar desde nadie antes que yo?
Qué culpa tienen todos aquellos que han intentado colocar parte de la gama experimental en nosotros, cada película que nos sirve de reflejo, cada momento que termina por tornarse vacío o cada encuentro errado o a destiempo bajo las sábanas?
Qué culpa tengo al desearte tanto, al buscar el color de tu piel sembrado en mis pupilas, al querer sentir la textura de tu piel como lo quiso aquel o al terminar embelesado en tus pies acompañado quizá también por tu calzado como cierto otro?
Qué culpa tienes ante tu ineptitud, poca actitud, indiferencia, inocencia, bajo temperamento, poca paciencia, costumbre, recelo o resentimiento, amnesia, cambio abrupto, poca paciencia, admiración mal encauzada, falta de orgullo o sencillamente al desear la vida de aquella...?
Qué culpa tienen todos ellos quienes te han soñado, quienes te han seguido con la mirada hasta perderte de vista, que te han ofrecido el mundo o que te han prometido más que el cielo sin celo entre sus sábanas con sólo depositar en ti una sonrisa colmada de deseo carnal?
...dejemos las palomitas para otra ocasión... Qué culpa mutua y sentido le hemos dado a lo nuestro?
domingo, 29 de septiembre de 2013
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Fuera del dédalo aún se siguen mostrando algunas situaciones sentimentales que me hacen trastabillar, situaciones que, extrañamente, también parecen ocurrirle a ella en un ámbito quizá un poco diferente o similar pero que queda inmersa en el laberinto de cualquier manera.
Y es que, a pesar de todo lo que hemos vivido, a todas aquellas situaciones que nos dieron dolor o alegría, más que terminar con nuestra relación pareciera que se está reafirmando por otro vértice, desde otro aspecto... en verdad no logro descifrarlo aún y no quisiera terminar más confundido en dichos vértices suponiendo cosas cuando la realidad es otra...
El orgullo en sí, suponía, era quien tenía la pauta, quien predominaría pasado el tiempo e, insisto, si es él quien está de manifiesto, entonces sostendré que seguimos confundiendo lo que es el amor y nos está perdiendo en esencias y desvíos.
Cómo pues explicamos las travesuras, posturas "infantiles" (así como tú las llamaste) o las otras estupideces que, yo por ejemplo, he consumado de una manera tan absurda que terminamos por dar y/o aceptar la disculpa del otro cuando, en otros tiempos, sencillamente no existía todo esto.
La otra manera que has usado (y que en verdad aún no entiendo si es para probarme) ha sido ese sacar de situaciones que tenías más que guardadas y que suponías me harían daño al decírmelas pues se trata de detalles que te han ocurrido desde otros hombres en todo este tiempo que vives conmigo...
¿Será ello para volver a ponernos a prueba? ¿Realmente estamos "curados de espantos" que podremos soportar tanto lo que me comentes o aflore como lo que yo pueda agregar a lo tuyo conocido?
Supongo que no nos hace bien el "hacernos los valientes" y decir que "ya no importa, que ya no nos importa a estas alturas"... a menos que tú si puedas con eso y yo termine "desplazado del juego"...
No ha sido una vez en que he doblado las manos ante ti, que he entendido qué es la resignación o que he vivido postrado en un error para después reconocerlo cuando me lo has hecho ver...
Si esto forma parte del amar, necesitaré más que de tu apoyo para librar esta etapa que, suponía, ya no formaba parte de ningún dédalo pues, al seguir diciéndome fuera de él, no debería existir!
...O es quizá que nunca he estado fuera?
Fuera del dédalo aún se siguen mostrando algunas situaciones sentimentales que me hacen trastabillar, situaciones que, extrañamente, también parecen ocurrirle a ella en un ámbito quizá un poco diferente o similar pero que queda inmersa en el laberinto de cualquier manera.
Y es que, a pesar de todo lo que hemos vivido, a todas aquellas situaciones que nos dieron dolor o alegría, más que terminar con nuestra relación pareciera que se está reafirmando por otro vértice, desde otro aspecto... en verdad no logro descifrarlo aún y no quisiera terminar más confundido en dichos vértices suponiendo cosas cuando la realidad es otra...
El orgullo en sí, suponía, era quien tenía la pauta, quien predominaría pasado el tiempo e, insisto, si es él quien está de manifiesto, entonces sostendré que seguimos confundiendo lo que es el amor y nos está perdiendo en esencias y desvíos.
Cómo pues explicamos las travesuras, posturas "infantiles" (así como tú las llamaste) o las otras estupideces que, yo por ejemplo, he consumado de una manera tan absurda que terminamos por dar y/o aceptar la disculpa del otro cuando, en otros tiempos, sencillamente no existía todo esto.
La otra manera que has usado (y que en verdad aún no entiendo si es para probarme) ha sido ese sacar de situaciones que tenías más que guardadas y que suponías me harían daño al decírmelas pues se trata de detalles que te han ocurrido desde otros hombres en todo este tiempo que vives conmigo...
¿Será ello para volver a ponernos a prueba? ¿Realmente estamos "curados de espantos" que podremos soportar tanto lo que me comentes o aflore como lo que yo pueda agregar a lo tuyo conocido?
Supongo que no nos hace bien el "hacernos los valientes" y decir que "ya no importa, que ya no nos importa a estas alturas"... a menos que tú si puedas con eso y yo termine "desplazado del juego"...
No ha sido una vez en que he doblado las manos ante ti, que he entendido qué es la resignación o que he vivido postrado en un error para después reconocerlo cuando me lo has hecho ver...
Si esto forma parte del amar, necesitaré más que de tu apoyo para librar esta etapa que, suponía, ya no formaba parte de ningún dédalo pues, al seguir diciéndome fuera de él, no debería existir!
...O es quizá que nunca he estado fuera?
sábado, 21 de septiembre de 2013
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Muchas ocasiones terminamos quejándonos por una situación u otra que, para otros tantos, resultan ser mínimas comparadas con las que, severamente, ellos padecen y caemos en la exageración de nuestro dolor o desdicha.
Digo esto por todos aquellos que han resultado afectados por los ciclones Ingrid y Manuel de este mes y que, en mi humilde opinión, están sufriendo enormemente al perder desde un ser querido hasta la totalidad de sus bienes o fuentes de trabajo quedando así más que a la intemperie física, moral y económicamente por decirlo de alguna manera.
Y es que, desastres como estos debido a contingencias naturales, resultan fáciles de apreciar desde nuestro prisma cuando, los verdaderamente implicados, saben a la perfección lo que es el padecer y lo que es sufrir.
En mi caso, la comodidad (o suerte) que sigo teniendo debido a mi posición geográfica sobre el territorio mexicano me sigue brindando la opción de no poder quejarme y, sin embargo, sigo haciéndolo debido a mi falta de dinero o de esa tranquilidad que el tener trabajo nos brinda... Esto es, termino viendo sólo por mis intereses particulares.
Así, como muchos, terminamos haciendo lo mismo y nos olvidamos de que aquellos requieren de ayuda a raudales y no somos capaces de aportar ese grano de comodidad para quienes lo demandan con urgencia.
No quiero culpar aquí a políticos y demás que, con sus onerosos sueldos, más que desfalcar al país caen en la ridiculez mundial al decirse mexicanos y no hacer nada por minimizar ese desfalco... (y a pesar de decir que no quiero culparlos aquí, ya lo hago).
Mas, reitero, quienes tengan a bien ayudar (al menos moralmente) háganlo! Manden al averno a políticos corruptos, mediocres e insensibles que jamás verán por quienes padecen y hagamos que este país renazca en confianza por quienes lo habitamos (y no propiamente por quienes nos gobiernan).
El tiempo nos hará merecedores de dicha confianza y el pueblo terminará por levantarse en armas ante tanta chingada opresión, ante tanta pendejada e impuesto tras impuesto; ante tanta puta reforma que más que beneficiar sólo daña a quienes, como yo, necesitan llevar ese sustento al hogar y viven al día (a pesar de que tanto estúpido comercial radiado nos quiera "meter" lo contrario en la cabeza.
Reconozco en mi país a un México cansado y a punto del quiebre... Ojalá pueda formar parte de alguna solución.
Mis condolencias a aquellos que lo han perdido todo.
Muchas ocasiones terminamos quejándonos por una situación u otra que, para otros tantos, resultan ser mínimas comparadas con las que, severamente, ellos padecen y caemos en la exageración de nuestro dolor o desdicha.
Digo esto por todos aquellos que han resultado afectados por los ciclones Ingrid y Manuel de este mes y que, en mi humilde opinión, están sufriendo enormemente al perder desde un ser querido hasta la totalidad de sus bienes o fuentes de trabajo quedando así más que a la intemperie física, moral y económicamente por decirlo de alguna manera.
Y es que, desastres como estos debido a contingencias naturales, resultan fáciles de apreciar desde nuestro prisma cuando, los verdaderamente implicados, saben a la perfección lo que es el padecer y lo que es sufrir.
En mi caso, la comodidad (o suerte) que sigo teniendo debido a mi posición geográfica sobre el territorio mexicano me sigue brindando la opción de no poder quejarme y, sin embargo, sigo haciéndolo debido a mi falta de dinero o de esa tranquilidad que el tener trabajo nos brinda... Esto es, termino viendo sólo por mis intereses particulares.
Así, como muchos, terminamos haciendo lo mismo y nos olvidamos de que aquellos requieren de ayuda a raudales y no somos capaces de aportar ese grano de comodidad para quienes lo demandan con urgencia.
No quiero culpar aquí a políticos y demás que, con sus onerosos sueldos, más que desfalcar al país caen en la ridiculez mundial al decirse mexicanos y no hacer nada por minimizar ese desfalco... (y a pesar de decir que no quiero culparlos aquí, ya lo hago).
Mas, reitero, quienes tengan a bien ayudar (al menos moralmente) háganlo! Manden al averno a políticos corruptos, mediocres e insensibles que jamás verán por quienes padecen y hagamos que este país renazca en confianza por quienes lo habitamos (y no propiamente por quienes nos gobiernan).
El tiempo nos hará merecedores de dicha confianza y el pueblo terminará por levantarse en armas ante tanta chingada opresión, ante tanta pendejada e impuesto tras impuesto; ante tanta puta reforma que más que beneficiar sólo daña a quienes, como yo, necesitan llevar ese sustento al hogar y viven al día (a pesar de que tanto estúpido comercial radiado nos quiera "meter" lo contrario en la cabeza.
Reconozco en mi país a un México cansado y a punto del quiebre... Ojalá pueda formar parte de alguna solución.
Mis condolencias a aquellos que lo han perdido todo.
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