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Hace un tiempo creí tener la primacía en todo, ser aquel quien podría darte lo esencial para vivir, para pensar, para decidir o hacer...
Hace un tiempo que, casi sostengo, eso ya no es ni siquiera en un porcentaje mediano para ti.
Creí también que tendría la palabra idónea contigo, el mejor de los vuelos, la cercanía más íntima en todo aspecto y, hoy casi sostengo, que es por demás que siga intentando en ello en ti...
Creí que el interés hacia mí no decaería, que podría resultarte interesante siempre que tuvieras que interactuar con mi otro yo, con mi crepúsculo, con mi silencio incluso y, hoy casi sostengo, que tus ojos prefieren mirar otros ocasos y degustar desde ellos el color que, si bien yo te entregué a mi manera, pareciera ser que ha perdido su brillantez.
Creí que sabrías valorar siempre todo esto que te rodea y, si bien yo mismo he recapacitado en esto esta mañana, me pregunto cuándo será que tú lo hagas al unísono conmigo y así juntos disfrutar lo que aún no hemos disfrutado del entorno mas, hoy casi sostengo, que no habrá manera de que te convenza...
Creí que entenderías muchas situaciones y posturas, que apreciarías cada recapacitar que te ofrecía y, hoy casi sostengo, aprecias más el recapacitar desde tu propia trinchera sin necesidad de la mía y/o con ayuda de personas "nuevas" en tu haber y acontecer.
Recapacitando en todo esto, no quiero creer que, si bien supuse alguna vez que mi entereza, experiencia y madurez era superior a la tuya, probablemente a estas alturas en nuestras vidas resultas ser ya muy superior a mí y a muchos otros que "creemos" ser así...
Con esto, me resulta caro entender el por qué es que estoy permaneciendo paralelo al dédalo y no existe o existirá razón alguna para volver a estar inmerso en él como alguna vez creí estarlo.
Todo se resume a "creencias", a meras especulaciones y suposiciones y que desencadenan mi inmensa admiración hacia ti...
...admiración, que alguna vez creí sentías de mí.
lunes, 16 de abril de 2012
miércoles, 11 de abril de 2012
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Las cosas que se suceden estando paralelo al laberinto parecen ser más importantes con cada día que acontece.
El recapacitar de las cosas, los sentimientos y demás enseres tanto familiares como personales parecen ser el pan de cada noche estando en intimidad, en soledad o frente a cierto hecho que demerita un tanto lo que hoy somos.
Aunado a esto, el acontecer citadino coloca otro plus a lo antes recapitulado.
Aquellas frases rescatadas desde boca de los cercanos, el propio acontecer de ellos y, en fin, prácticamente el todo, enfoca nuestra atención fuertemente al qué es lo que estamos haciendo con nosotros, de nosotros y entre nosotros.
Y es en este permanecer paralelo que sigo considerando el que, sé, no volveré a estar más dentro del dédalo, que lo que tú has librado ya de él tiende a rebasarme y a dejarme sin acción posible tanto en la decisión como en el elegir de un nuevo viro para ti en tu recorrido.
Supongo con esto que estás más consciente de todo cuanto estás haciendo, de todo cuanto estás removiendo y de todo el cambio que inevitablemente provocarás en el derredor con todo esto... Supongo que estás más que lista o preparada para ello.
Habrá qué ver lo que viene con todo esto, lo que pudiera elegir desde mi perspectiva y lo que podré ser capáz de hacer desde este lado de tu trinchera, desde esta arista y mi corta visión... y digo "corta" porque, parece, que así voy rezagándome en esta "carrera de la vida" a la cual he llamado "laberinto" desde hace algunos años y desde donde, cada frase que he dicho, ha provocado en ti más desazón que intención, más desamor que aprecio o más destierro que recuerdo.
Qué triste y lamentable resulta todo esto cuando lo analizo, cotejo y valoro pues, qué triste y lamentable resulta el que lo aprecies, cotejes y valores más desde otro ente que desde este humilde escriba...
Acaso es que deberé tomar mucho más en cuenta mi "nueva postura" estando en paralelo?
Sé que no debo hablar por ti y que podría deteriorar mucho más lo que noche a noche me dices y sugieres y, en todo caso, pediría fueras más cuidadosa en el trasfondo que podrías descubrir aquí pues, lo tuyo, ya habrá sido dicho y, "el conflicto" en sí, estaría sólo en mí al no tener un rumbo definido y carecer de rutas para elegir.
Las cosas que se suceden estando paralelo al laberinto parecen ser más importantes con cada día que acontece.
El recapacitar de las cosas, los sentimientos y demás enseres tanto familiares como personales parecen ser el pan de cada noche estando en intimidad, en soledad o frente a cierto hecho que demerita un tanto lo que hoy somos.
Aunado a esto, el acontecer citadino coloca otro plus a lo antes recapitulado.
Aquellas frases rescatadas desde boca de los cercanos, el propio acontecer de ellos y, en fin, prácticamente el todo, enfoca nuestra atención fuertemente al qué es lo que estamos haciendo con nosotros, de nosotros y entre nosotros.
Y es en este permanecer paralelo que sigo considerando el que, sé, no volveré a estar más dentro del dédalo, que lo que tú has librado ya de él tiende a rebasarme y a dejarme sin acción posible tanto en la decisión como en el elegir de un nuevo viro para ti en tu recorrido.
Supongo con esto que estás más consciente de todo cuanto estás haciendo, de todo cuanto estás removiendo y de todo el cambio que inevitablemente provocarás en el derredor con todo esto... Supongo que estás más que lista o preparada para ello.
Habrá qué ver lo que viene con todo esto, lo que pudiera elegir desde mi perspectiva y lo que podré ser capáz de hacer desde este lado de tu trinchera, desde esta arista y mi corta visión... y digo "corta" porque, parece, que así voy rezagándome en esta "carrera de la vida" a la cual he llamado "laberinto" desde hace algunos años y desde donde, cada frase que he dicho, ha provocado en ti más desazón que intención, más desamor que aprecio o más destierro que recuerdo.
Qué triste y lamentable resulta todo esto cuando lo analizo, cotejo y valoro pues, qué triste y lamentable resulta el que lo aprecies, cotejes y valores más desde otro ente que desde este humilde escriba...
Acaso es que deberé tomar mucho más en cuenta mi "nueva postura" estando en paralelo?
Sé que no debo hablar por ti y que podría deteriorar mucho más lo que noche a noche me dices y sugieres y, en todo caso, pediría fueras más cuidadosa en el trasfondo que podrías descubrir aquí pues, lo tuyo, ya habrá sido dicho y, "el conflicto" en sí, estaría sólo en mí al no tener un rumbo definido y carecer de rutas para elegir.
sábado, 7 de abril de 2012
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Puedo entender muchas cosas, situaciones, palabras, frases enteras, actitudes, amores y desamores, deseos u obstrucciones... pero nunca una muerte temprana.
Puedo entender porque tengo hijos, porque también soy padre de familia que se preocupa, que transfiere desde su ímpetu y amor hasta la boca más pequeña del necesitado tanto el alimento como el beso de despedida... pero no puedo entender cuándo es "el momento" para Dios.
Entiendo la inquietud de cada niño, de ese deseo vehemente por descubrir, de ese medir minúsculo del peligro en ellos... pero no entiendo el por qué es que son tan frágiles que siempre terminan dañados y con severas secuelas tras el experimentar.
Entiendo que cada uno de nostros buscamos al compañero de vida que nos lleve de la mano en este dédalo de la mejor manera, amorosa y decididamente... pero no puedo entender a aquel designio que sencillamente jamás permitió que un ente iniciara con el recorrido.
Entiendo que algunos nombres no formarán parte de las listas escolares ni convivirán jamás con otros niños debido a limitaciones físicas... pero no entiendo cuando estas limitaciones sencillamente no existen y es el destino mismo quien elimina dichos nombres de las futuras listas.
Entiendo que nos duela el desamor, la perfidia o el engaño desde la pareja pues, suponemos, que es la edad lo que los hace conscientes de cualquiera de sus actos y que pueden ocurrir con determinada alevosía y/o ventaja en momentos... pero no puedo entender una muerte temprana y ese truncar del todo.
Quiero entender que es Dios mismo quien coloca este tipo de vestigios y designios ante nuestros ojos para apreciar más lo efímero de esta vida, lo enorme que es el amor y lo valioso que puede resultar a ser cualquier niño que, aún sin conocerlo, se da a querer y demuestra agradecimiento, sencillez y simpatía con sólo abrir sus ojos cada día...
Quisiera en verdad entender... entender más el dolor de esas pérdidas y poder transmitir fortaleza, apoyo y suma comprensión a quienes más lo necesiten mientras continúen sumergidos en su pena.
...qué triste resulta entonces entender que, ni aún teniendo cien años de vida y la sensibilidad y cariño hacia los demás, podré entender una muerte temprana...
Q.D.E.P.
Oscar Alejandro Lomelí Correa (2008-2012).
Puedo entender muchas cosas, situaciones, palabras, frases enteras, actitudes, amores y desamores, deseos u obstrucciones... pero nunca una muerte temprana.
Puedo entender porque tengo hijos, porque también soy padre de familia que se preocupa, que transfiere desde su ímpetu y amor hasta la boca más pequeña del necesitado tanto el alimento como el beso de despedida... pero no puedo entender cuándo es "el momento" para Dios.
Entiendo la inquietud de cada niño, de ese deseo vehemente por descubrir, de ese medir minúsculo del peligro en ellos... pero no entiendo el por qué es que son tan frágiles que siempre terminan dañados y con severas secuelas tras el experimentar.
Entiendo que cada uno de nostros buscamos al compañero de vida que nos lleve de la mano en este dédalo de la mejor manera, amorosa y decididamente... pero no puedo entender a aquel designio que sencillamente jamás permitió que un ente iniciara con el recorrido.
Entiendo que algunos nombres no formarán parte de las listas escolares ni convivirán jamás con otros niños debido a limitaciones físicas... pero no entiendo cuando estas limitaciones sencillamente no existen y es el destino mismo quien elimina dichos nombres de las futuras listas.
Entiendo que nos duela el desamor, la perfidia o el engaño desde la pareja pues, suponemos, que es la edad lo que los hace conscientes de cualquiera de sus actos y que pueden ocurrir con determinada alevosía y/o ventaja en momentos... pero no puedo entender una muerte temprana y ese truncar del todo.
Quiero entender que es Dios mismo quien coloca este tipo de vestigios y designios ante nuestros ojos para apreciar más lo efímero de esta vida, lo enorme que es el amor y lo valioso que puede resultar a ser cualquier niño que, aún sin conocerlo, se da a querer y demuestra agradecimiento, sencillez y simpatía con sólo abrir sus ojos cada día...
Quisiera en verdad entender... entender más el dolor de esas pérdidas y poder transmitir fortaleza, apoyo y suma comprensión a quienes más lo necesiten mientras continúen sumergidos en su pena.
...qué triste resulta entonces entender que, ni aún teniendo cien años de vida y la sensibilidad y cariño hacia los demás, podré entender una muerte temprana...
Q.D.E.P.
Oscar Alejandro Lomelí Correa (2008-2012).
martes, 3 de abril de 2012
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Hoy me acerco a este espacio en total soledad, con lejanía como compañera nocturna y con esas inconsistencias que otorga este estar paralelo al dédalo que, podría resultar ser, ajeno al mismo...
Y es que poco a poco puedo vislumbrar lo innecesarios en que podemos convertirnos con el paso de los días, de los meses y los años, en lo poco necesarios que podemos llegar a ser tanto para el empleo como para la sociedad, el mundo o alguien en particular.
Desde esta arista se puede reconocer fácilmente lo diferente de cada día (y, eso, es algo que agradezco enormemente bajo este menester); observar lo que puede llegar a influenciar el derredor para alguna toma de decisión o lo que se viene diciendo para sí u otros desde los sueños o a través de la televisión.
Los símbolos no concuerdan, las palabras carecen de peso, los caminos a tomar sencillamente ya no aparecen frente a mí y, el único elegido, no tiene ese peso e importancia que solía tener hace unos años.
Las represalias son el tenor de semana a semana y el vacío se apodera de lo antes colmado.
Es inmensamente triste el sentirse parte de nada, fungir solamente cual proveedor de servicios y la economía y no poder sostener el alma con esos finos acabados y/o detalles que existían noche a noche.
Es lamentable el no poder encontrar esa frase letal, esas palabras que "hagan girar el planeta" desde donde, esta noche, escribo en silencio y donde sólo se escucha el teclear de mis dedos.
Hoy, me acerco a este espacio con el fin de poder descifrar la línea que me lleva a esta nada, la soledad que ya me está provocando más costumbre que necesidad o el sentir que sencillamente ya no formo parte esencial de nada ni nadie... que cada enete que comulga conmigo sólo lo hace por mero "accidente geográfico".
...y allá va esta mañana... al "bote de los recuerdos". Allá va esta noche... a sumar una más donde la inconsistencia y la soledad es menester propio del regreso a casa, donde se carece más cada día y donde, a pesar del cambio de horario, las cosas siguen igual de 'estables' (...o empeoran).
Hoy me acerco a este espacio en total soledad, con lejanía como compañera nocturna y con esas inconsistencias que otorga este estar paralelo al dédalo que, podría resultar ser, ajeno al mismo...
Y es que poco a poco puedo vislumbrar lo innecesarios en que podemos convertirnos con el paso de los días, de los meses y los años, en lo poco necesarios que podemos llegar a ser tanto para el empleo como para la sociedad, el mundo o alguien en particular.
Desde esta arista se puede reconocer fácilmente lo diferente de cada día (y, eso, es algo que agradezco enormemente bajo este menester); observar lo que puede llegar a influenciar el derredor para alguna toma de decisión o lo que se viene diciendo para sí u otros desde los sueños o a través de la televisión.
Los símbolos no concuerdan, las palabras carecen de peso, los caminos a tomar sencillamente ya no aparecen frente a mí y, el único elegido, no tiene ese peso e importancia que solía tener hace unos años.
Las represalias son el tenor de semana a semana y el vacío se apodera de lo antes colmado.
Es inmensamente triste el sentirse parte de nada, fungir solamente cual proveedor de servicios y la economía y no poder sostener el alma con esos finos acabados y/o detalles que existían noche a noche.
Es lamentable el no poder encontrar esa frase letal, esas palabras que "hagan girar el planeta" desde donde, esta noche, escribo en silencio y donde sólo se escucha el teclear de mis dedos.
Hoy, me acerco a este espacio con el fin de poder descifrar la línea que me lleva a esta nada, la soledad que ya me está provocando más costumbre que necesidad o el sentir que sencillamente ya no formo parte esencial de nada ni nadie... que cada enete que comulga conmigo sólo lo hace por mero "accidente geográfico".
...y allá va esta mañana... al "bote de los recuerdos". Allá va esta noche... a sumar una más donde la inconsistencia y la soledad es menester propio del regreso a casa, donde se carece más cada día y donde, a pesar del cambio de horario, las cosas siguen igual de 'estables' (...o empeoran).
viernes, 30 de marzo de 2012
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A qué obedece la ausencia?
Será acaso a que tu boca sólo refiere hacia mí lo inusual y me desarma para poder opinar?
Será acaso porque me has descubierto como un hombre común? ...porque he perdido lo especial para ti y lo reafirmas con este o aquel comentario?
Será acaso porque, en definitiva, no volverás a dejarme formar parte del dédalo y permaneceré perdido de este lado, paralelo, y con "el castigo que merezco"?
Será quizá porque yo mismo entiendo la gravedad de mis actos y cada uno de los resultados que han acaecido en ti directamente?
Será acaso porque te he convertido en una margarita deshojada y, luego de tragarme cada una de tus hojas, hoy impides que consuma una más y sólo deseas mostrarte entera cual flor que eres?
Será acaso porque no puedo sino sólo aceptar que soy el causante directo de cada llanto, cada mella, cada rabia y problema personal en ti?
Será acaso porque sigo observando que no me necesitas a pesar de tú asegurarlo?
Será porque entiendo que ya no soy más quien te sugiere, quien te hace recapacitar o porque sencillamente ya no tengo más qué aportar para ti?
Será mi ausencia en este espacio quizá el que ya no puedo opinar debido a que todo resulta falso según tu entender?
Será tal vez porque tú, cual alumno, has superado al "maestro"?
Qué sencillo resulta ver a este escriba desde el interior del laberinto y, al no saberlo parte esencial de él, relegarlo, no contarlo, omitirlo y sólo aceptar desde él el apoyo más superfluo, el que sólo puede brindar una parte del todo pues, dicho todo, ya es imposible (según tú) de que lo logre.
Qué triste resulta entender que, estando paralelo al dédalo, se te mire como "el predecible", como el mentiroso o falso, como el exagerado, el más llorón, el cobarde, el "que menos"...
Y cuán triste es que no te lo digan directamente por "miedo a lastimarte" pues... la verdad siempre es dolorosa y es la única que "no tiene remedio".
A qué obedece la ausencia?
Será acaso a que tu boca sólo refiere hacia mí lo inusual y me desarma para poder opinar?
Será acaso porque me has descubierto como un hombre común? ...porque he perdido lo especial para ti y lo reafirmas con este o aquel comentario?
Será acaso porque, en definitiva, no volverás a dejarme formar parte del dédalo y permaneceré perdido de este lado, paralelo, y con "el castigo que merezco"?
Será quizá porque yo mismo entiendo la gravedad de mis actos y cada uno de los resultados que han acaecido en ti directamente?
Será acaso porque te he convertido en una margarita deshojada y, luego de tragarme cada una de tus hojas, hoy impides que consuma una más y sólo deseas mostrarte entera cual flor que eres?
Será acaso porque no puedo sino sólo aceptar que soy el causante directo de cada llanto, cada mella, cada rabia y problema personal en ti?
Será acaso porque sigo observando que no me necesitas a pesar de tú asegurarlo?
Será porque entiendo que ya no soy más quien te sugiere, quien te hace recapacitar o porque sencillamente ya no tengo más qué aportar para ti?
Será mi ausencia en este espacio quizá el que ya no puedo opinar debido a que todo resulta falso según tu entender?
Será tal vez porque tú, cual alumno, has superado al "maestro"?
Qué sencillo resulta ver a este escriba desde el interior del laberinto y, al no saberlo parte esencial de él, relegarlo, no contarlo, omitirlo y sólo aceptar desde él el apoyo más superfluo, el que sólo puede brindar una parte del todo pues, dicho todo, ya es imposible (según tú) de que lo logre.
Qué triste resulta entender que, estando paralelo al dédalo, se te mire como "el predecible", como el mentiroso o falso, como el exagerado, el más llorón, el cobarde, el "que menos"...
Y cuán triste es que no te lo digan directamente por "miedo a lastimarte" pues... la verdad siempre es dolorosa y es la única que "no tiene remedio".
domingo, 25 de marzo de 2012
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Para cuando puedas leer esto, probablemente ya haya sucedido el que mi estabilidad haya regresado, el que mi paciencia se "haya extendido" y siga al pie de cada día, de cada decisión tomada, de cada muestra de sumisión que he decidido adoptar para vida de no provocar problemas entre nosotros.
Para cuando puedas recapacitar en ello, probablemente ya no te importe pues ya has hecho lo que creíste en su momento y todo permanece estable aunque con los tintes de tristeza o impotencia que todo ello haya provocado en ambos... y no habrá mucho por hacer.
Para cuando puedas asimilar el peso de una carta u otra, el móvil de cada mensaje u otro, la intención de cada caricia en tu piel, probablemente ya no los (las) obtengas con la misma energía, ímpetu o sinceridad que antes y, quizá, termines por aceptarlo así pues, independientemente del que hayas sido tú la culpable, sé que en tu sentir habrá gran peso para creer que yo también tengo gran "vela en este entierro".
Para cuando termines de leer, probablemente entenderás que este momento ha sido en mí una pérdida de tiempo, de grafías, y todo el posible esfuerzo que me ha costado el hacerlo, plasmarlo o decirlo, ha sido enteramente en vano pues, quizá, terminarás por no creerlo, por no aceptarlo, por desmentirlo o por creer que es sólo un montón de incongruencias...
Para cuando termine de escribir, cerraré una página más de este estar paralelo al dédalo; sabré aceptar parte de la culpa y pediré al tiempo que nos coloque en el lugar adecuado para asimilar ambos el daño que hemos estado provocándonos tanto de manera indirecta como en silencio.
...Para cuándo terminará todo esto?
Para cuando puedas leer esto, probablemente ya haya sucedido el que mi estabilidad haya regresado, el que mi paciencia se "haya extendido" y siga al pie de cada día, de cada decisión tomada, de cada muestra de sumisión que he decidido adoptar para vida de no provocar problemas entre nosotros.
Para cuando puedas recapacitar en ello, probablemente ya no te importe pues ya has hecho lo que creíste en su momento y todo permanece estable aunque con los tintes de tristeza o impotencia que todo ello haya provocado en ambos... y no habrá mucho por hacer.
Para cuando puedas asimilar el peso de una carta u otra, el móvil de cada mensaje u otro, la intención de cada caricia en tu piel, probablemente ya no los (las) obtengas con la misma energía, ímpetu o sinceridad que antes y, quizá, termines por aceptarlo así pues, independientemente del que hayas sido tú la culpable, sé que en tu sentir habrá gran peso para creer que yo también tengo gran "vela en este entierro".
Para cuando termines de leer, probablemente entenderás que este momento ha sido en mí una pérdida de tiempo, de grafías, y todo el posible esfuerzo que me ha costado el hacerlo, plasmarlo o decirlo, ha sido enteramente en vano pues, quizá, terminarás por no creerlo, por no aceptarlo, por desmentirlo o por creer que es sólo un montón de incongruencias...
Para cuando termine de escribir, cerraré una página más de este estar paralelo al dédalo; sabré aceptar parte de la culpa y pediré al tiempo que nos coloque en el lugar adecuado para asimilar ambos el daño que hemos estado provocándonos tanto de manera indirecta como en silencio.
...Para cuándo terminará todo esto?
lunes, 19 de marzo de 2012
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El estar paralelo al dédalo me sigue dando la opción de cuestionar, de comparar, de evitar el ingresar de lleno a un nuevo laberinto e, incluso, el poder comparar el que tuve y desde donde "hice trampa" al poder saltar uno de sus muros que me llevó al estar aquí desde donde observo.
Ha sido aquí donde he podido recapacitar más, donde me he cuestionado y valorado en referencia a todo aquello por lo cual me encuentro fuera; no he intentado con esto el "encontrar a un culpable" y, si bien podría decir que has sido tú la principal causa y motivo, eres a la vez quien cuestiona hacia mí para poder revertir la misma aseveración y sentencia hacia mi persona.
Es entonces que todo se "equilibra", que "cada quien encuentra lo que desea" estando dentro, fuera o paralelo al laberinto e, insisto, desde aquí se puede observar mejor cierto panorama que puede brindar el mejor de los juicios al "ser visto desde la barrera".
El detalle puede ser en esencia el que, al parecer, soy sólo yo quien se encuentra en posición de... y tú no pues, al parecer, mucho de lo que se ha vuelto a colocar sobre la mesa ha perdido peso y, lo que en cierta ocasión pareció primordial, hoy sencillamente toma un tenue color que no tinta gran cosa en el agua de mi amor y/o necesidad personal.
Y, si bien también había optado por gritar a los cuatro vientos que todo marcharía mejor, en ocasiones descubro con suma tristeza que seguiré destinado a permanecer de este lado del dédalo desde donde sigo observando el movimiento, tu movimiento, aquel viro, tu viro constante, el camino recorrido y el tuyo... sin mí.
Seguiré analizando y cuestionando desde aquí sin llegar a culpar a nadie en específico. Reconozco mis culpas y, de ser sólo ellas las que han favorecido a todo esto, podré entonces escribirlo sin resentimiento, e intentar la aceptación para dejarte libre de culpas y poder perdonar a mí mismo cada falta y erro.
Habrá más... más que sólo eso quizá.
El estar paralelo al dédalo me sigue dando la opción de cuestionar, de comparar, de evitar el ingresar de lleno a un nuevo laberinto e, incluso, el poder comparar el que tuve y desde donde "hice trampa" al poder saltar uno de sus muros que me llevó al estar aquí desde donde observo.
Ha sido aquí donde he podido recapacitar más, donde me he cuestionado y valorado en referencia a todo aquello por lo cual me encuentro fuera; no he intentado con esto el "encontrar a un culpable" y, si bien podría decir que has sido tú la principal causa y motivo, eres a la vez quien cuestiona hacia mí para poder revertir la misma aseveración y sentencia hacia mi persona.
Es entonces que todo se "equilibra", que "cada quien encuentra lo que desea" estando dentro, fuera o paralelo al laberinto e, insisto, desde aquí se puede observar mejor cierto panorama que puede brindar el mejor de los juicios al "ser visto desde la barrera".
El detalle puede ser en esencia el que, al parecer, soy sólo yo quien se encuentra en posición de... y tú no pues, al parecer, mucho de lo que se ha vuelto a colocar sobre la mesa ha perdido peso y, lo que en cierta ocasión pareció primordial, hoy sencillamente toma un tenue color que no tinta gran cosa en el agua de mi amor y/o necesidad personal.
Y, si bien también había optado por gritar a los cuatro vientos que todo marcharía mejor, en ocasiones descubro con suma tristeza que seguiré destinado a permanecer de este lado del dédalo desde donde sigo observando el movimiento, tu movimiento, aquel viro, tu viro constante, el camino recorrido y el tuyo... sin mí.
Seguiré analizando y cuestionando desde aquí sin llegar a culpar a nadie en específico. Reconozco mis culpas y, de ser sólo ellas las que han favorecido a todo esto, podré entonces escribirlo sin resentimiento, e intentar la aceptación para dejarte libre de culpas y poder perdonar a mí mismo cada falta y erro.
Habrá más... más que sólo eso quizá.
jueves, 15 de marzo de 2012
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Todos sabemos ya que el estar fuera del dédalo trae diversas consecuencias... se puede entender de cierta manera que el rumbo se ha perdido, que es por demás el que se vaya andando o que lo incierto será lo que predomine en definitiva en la vida.
Sin embargo, existen seres que, a pesar de haber provocado en nuestro laberinto el peor de los panoramas, pueden, de alguna forma, dar ese aire nuevo, ese rumbo que parece ficticio o quizá hasta falso y, así, volver a colocarnos en cierta forma en ruta al devenir, al porvenir.
En lo personal, agradezco a aquellos quienes lo han hecho, a quienes se han acercado y, con su ejemplo o sus palabras, han podido otorgar este nuevo rumbo en mi vida.
Por segunda ocasión no daré nombres, pues ellos saben a la perfección lo que en mí han hecho y, al leer esto, sencillamente sabrán que hablo de cada uno de ellos.
...todo esto, independientemente de cada trance nuevo que debo superar, de cada nudo que debo desatar, de cada emblema por plasmar, de cada beso por robar, cada lágrima secar o cada frase entender.
...todo esto, independientemente de cada trance nuevo que pudiera provocar, de cada nudo que debiera atar, de cada sino por colocar, de cada beso por sugerir, cada lágrima derramar o cada frase aseverar.
...todo esto, independientemente de cada trance derogar, de cada nudo conservar, de cada emblema o sino descifrar, de cada beso negar, cada lágrima entender o cada frase aceptar.
...todo esto, independientemente del amor que debo derramar, del que estoy dispuesto a aceptar, del que pudieras derramar y del que estés dispuesto a asimilar.
...todo esto, entre muchas otras cosas.
Todos sabemos ya que el estar fuera del dédalo trae diversas consecuencias... se puede entender de cierta manera que el rumbo se ha perdido, que es por demás el que se vaya andando o que lo incierto será lo que predomine en definitiva en la vida.
Sin embargo, existen seres que, a pesar de haber provocado en nuestro laberinto el peor de los panoramas, pueden, de alguna forma, dar ese aire nuevo, ese rumbo que parece ficticio o quizá hasta falso y, así, volver a colocarnos en cierta forma en ruta al devenir, al porvenir.
En lo personal, agradezco a aquellos quienes lo han hecho, a quienes se han acercado y, con su ejemplo o sus palabras, han podido otorgar este nuevo rumbo en mi vida.
Por segunda ocasión no daré nombres, pues ellos saben a la perfección lo que en mí han hecho y, al leer esto, sencillamente sabrán que hablo de cada uno de ellos.
...todo esto, independientemente de cada trance nuevo que debo superar, de cada nudo que debo desatar, de cada emblema por plasmar, de cada beso por robar, cada lágrima secar o cada frase entender.
...todo esto, independientemente de cada trance nuevo que pudiera provocar, de cada nudo que debiera atar, de cada sino por colocar, de cada beso por sugerir, cada lágrima derramar o cada frase aseverar.
...todo esto, independientemente de cada trance derogar, de cada nudo conservar, de cada emblema o sino descifrar, de cada beso negar, cada lágrima entender o cada frase aceptar.
...todo esto, independientemente del amor que debo derramar, del que estoy dispuesto a aceptar, del que pudieras derramar y del que estés dispuesto a asimilar.
...todo esto, entre muchas otras cosas.
domingo, 11 de marzo de 2012
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...y trabajar en el alma...
Redescubrir lo que ella ejemplifica con su simple momento en el firmamento.
No bajar la guardia. Generar más energía con ella para poder brindar luz a quien la requiera.
...dejar trabajar al alma...
Elaborar el bosquejo, no detener la búsqueda junto con ella.
Reconciliar a aquella otra que se ha perdido en el laberinto del rencor... Permitir que el amor prevalezca.
...trabajar con alma...
Hacerla partícipe de este o aquel logro, de esta o aquella lucha, de cierta actividad que sólo ella entiende y no es capaz de defraudar al aplicar todo su tesón.
Saberla cómplice de cuanta emoción nos tope.
...vaciar el alma...
Desfogar de ella todo el amor que le caracteriza y que es del único "material" del que, sabemos, está hecha.
Cerciorarnos de que no tendrá caducidad ni perderá su fuerza y contenido al intentar "vaciarla".
...amar con alma...
Saberla dueña de nuestros actos amorosos, de nuestros encuentros sexuales, de nuestra conversación silente con Dios.
Entenderla en esencia, con su propia templanza, con decisión propia y con esa misma naturalidad, sencillez y complejidad por quien todo fue hecho.
¿Y tu alma...? ¿Qué hace ahora? ¿Qué otras latitudes y sensibilidades abarca?
¿Qué problemáticas oprime e impide que te dañen?
...de cuánto te salva por amor?
...y trabajar en el alma...
Redescubrir lo que ella ejemplifica con su simple momento en el firmamento.
No bajar la guardia. Generar más energía con ella para poder brindar luz a quien la requiera.
...dejar trabajar al alma...
Elaborar el bosquejo, no detener la búsqueda junto con ella.
Reconciliar a aquella otra que se ha perdido en el laberinto del rencor... Permitir que el amor prevalezca.
...trabajar con alma...
Hacerla partícipe de este o aquel logro, de esta o aquella lucha, de cierta actividad que sólo ella entiende y no es capaz de defraudar al aplicar todo su tesón.
Saberla cómplice de cuanta emoción nos tope.
...vaciar el alma...
Desfogar de ella todo el amor que le caracteriza y que es del único "material" del que, sabemos, está hecha.
Cerciorarnos de que no tendrá caducidad ni perderá su fuerza y contenido al intentar "vaciarla".
...amar con alma...
Saberla dueña de nuestros actos amorosos, de nuestros encuentros sexuales, de nuestra conversación silente con Dios.
Entenderla en esencia, con su propia templanza, con decisión propia y con esa misma naturalidad, sencillez y complejidad por quien todo fue hecho.
¿Y tu alma...? ¿Qué hace ahora? ¿Qué otras latitudes y sensibilidades abarca?
¿Qué problemáticas oprime e impide que te dañen?
...de cuánto te salva por amor?
martes, 6 de marzo de 2012
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...quiero creer que, la llevabas, para que yo la viera; que la conociera tal cual ladina es, tal y como fue concebida por aquel personal que labora para aquella industria y que terminarías por adquirirla para tu beneplácito...
Y sí, la vi, la toqué, la escuché.
...quiero creer que, la mostraste, para que yo la entendiera; que la conociera tal cual franca es, tal y como tú le has dado forma y pauta de acuerdo al protocolo social que sólo tú le has podido dar...
Y sí, la vi andar por la calle, la escuché. me cercioré de que ahí estuvo. Le sonreí.
...quiero creer que, la desnudaste, para que "yo la vistiera"; que la conociera tal y como es en esencia, que incluso hasta quizá pudiera ponerle nombre y terminara por colocarle sus prendas respectivas e invitarte a que no la trajeras más así...
Y sí, la vi esconderse un tanto y pudo dejar un sino en mi seño.
...quiero creer que, intentaste tal vez dejarla en ese momento para que me acompañara por siempre. Y la sentí con una gana un tanto vana de querer asirse a mi pantalón, de querer untarse en mi piel y de formar parte un tanto esencial de mi haber y/o existir...
Y sí, la sentí, la entendí como tal y le volví a dejar libre para que se aferrara con mucha más fuerza a ti sabiéndole tu dueña.
...quiero crer que tú también viste la mía, la tocaste, la tuviste entre tus manos, la escuchaste, le sonreíste mientras la catabas desde tu vitrina, la miraste por un momento desnuda y también quisiste vestirla con la prenda de la comprensión, la razón o la cordura...
...quiero creer que tú también la viste comulgar con la tuya, mostrarse cual espejo ante el tuyo y crear un caleidoscopio un tanto difícil de descifrar pero fácil de aceptar y entender... tolerar.
No fue sino al final que, desde el cielo, nos caería un húmedo recuerdo que permanecerá quizá por siempre en lo entrañable del día que fue y nos forzará a volver a asimilar que, a pesar de estar fuera del dédalo (del mismo dédalo incluso) jamás se volverá a repetir.
A: Miriam Barragán.
...quiero creer que, la llevabas, para que yo la viera; que la conociera tal cual ladina es, tal y como fue concebida por aquel personal que labora para aquella industria y que terminarías por adquirirla para tu beneplácito...
Y sí, la vi, la toqué, la escuché.
...quiero creer que, la mostraste, para que yo la entendiera; que la conociera tal cual franca es, tal y como tú le has dado forma y pauta de acuerdo al protocolo social que sólo tú le has podido dar...
Y sí, la vi andar por la calle, la escuché. me cercioré de que ahí estuvo. Le sonreí.
...quiero creer que, la desnudaste, para que "yo la vistiera"; que la conociera tal y como es en esencia, que incluso hasta quizá pudiera ponerle nombre y terminara por colocarle sus prendas respectivas e invitarte a que no la trajeras más así...
Y sí, la vi esconderse un tanto y pudo dejar un sino en mi seño.
...quiero creer que, intentaste tal vez dejarla en ese momento para que me acompañara por siempre. Y la sentí con una gana un tanto vana de querer asirse a mi pantalón, de querer untarse en mi piel y de formar parte un tanto esencial de mi haber y/o existir...
Y sí, la sentí, la entendí como tal y le volví a dejar libre para que se aferrara con mucha más fuerza a ti sabiéndole tu dueña.
...quiero crer que tú también viste la mía, la tocaste, la tuviste entre tus manos, la escuchaste, le sonreíste mientras la catabas desde tu vitrina, la miraste por un momento desnuda y también quisiste vestirla con la prenda de la comprensión, la razón o la cordura...
...quiero creer que tú también la viste comulgar con la tuya, mostrarse cual espejo ante el tuyo y crear un caleidoscopio un tanto difícil de descifrar pero fácil de aceptar y entender... tolerar.
No fue sino al final que, desde el cielo, nos caería un húmedo recuerdo que permanecerá quizá por siempre en lo entrañable del día que fue y nos forzará a volver a asimilar que, a pesar de estar fuera del dédalo (del mismo dédalo incluso) jamás se volverá a repetir.
A: Miriam Barragán.
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