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Cuando te vas, a dónde te vas?
Supongo que es porque todos requerimos de ese momento a solas tanto para meditar como para planear o indagarnos qué demonios hacemos aquí o allá... pero, realmente tenemos qué olvidarnos necesariamente del resto del mundo?
Cuando estás, realmente estás?
Supongo que nuestra presencia es importante en el lugar donde estemos; que si somos invitados es por algo, que si nos encontramos en un lugar público formamos parte del todo, del ambiente del sitio y gozamos de la compañía de los demás... pero, realmente el ambiente necesita que estés ahí?
Cuando te deprimes, identificas la causa?
Supongo que no, pues en lo personal ya he padecido de ello y en verdad no te explicas el cómo es que te encuentras así, sin motivo aparente, sin sentido, sin rumbo... mas, será lo mismo cuando realmente identificas la causa y no haces nada por solucionarlo?
Cuando estás feliz, en verdad lo estás?
Sospecho que muchas de las veces solemos colocar cierta actitud frente a los demás que sólo distraen o no permiten ver cómo es que realmente te encuentras y es justo ahí cuando, supongo, tu permear del sentir no se vuelve básico y pudiera tornarse hasta inentendible... o me equivoco?
Cuando miras a los demás, quisieras ser como cierta persona?
Sí, sí he sentido eso y te puedo asegurar que, en cierta medida, la realidad es que preferirás siempre terminar siendo lo que eres y quién eres debido a que tu amor propio se percata de la validez en tu persona... pero, sabes que eso no "aplica" de los demás hacia ti y entonces: valdrá la pena seguir siendo así? En realidad al decir "me vale lo que piensen los demás" lo aplicas?
Es este mundo lleno de prepotentes de mierda los que te tienen en vilo? desgastado, abrumado, casi olvidado? ...y, al no sentirte el "alma de la fiesta" optas por mejor quedarte en casa viendole la cara a quien no deseas ver?
Supongo que todos deberíamos hacer algo tanto hacia nuestro respecto como al de los demás... obvio, sin daños a segundos o terceros... supongo - escribí.
jueves, 7 de agosto de 2014
lunes, 28 de julio de 2014
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No quisiera creer que "todo lo estamos haciendo mal".
Preferiré en todo caso quedarme con la frase "haz lo que te funciona, lo que realmente funciona".
Casos vemos y sabemos: madres que dejan a temprana, muy temprana edad a sus hijos; padres irresponsables, excesos en todo cuanto hacemos o nos gusta hacer (beber alcohol, fumar, drogarse, bailar, sexo, comer y un sin fin de actividades más).
Será posible acaso que esta vida funcione así? Que realmente como individuos debemos dejar que cada quien haga lo suyo sin tener que estar "amamantando" hasta muy tardía edad a cada hijo? No educar? (Esto es, dejar que la experiencia la cobre cada quien por su experiencia propia).
Funcionará el seguir consumando nuestras fantasías y deseos quitando la vida a alguien más? Abusando de una mujer sexualmente y con violencia? Secuestrando personas? Dejar de llevar el sustento económico a casa? Dejar de trabajar? Saberse errante por la vida?
Qué es lo que realmente funciona para unos tantos y que pareciera que no lo es para muchos?
Acaso equivoco las cifras y, dada la vastedad de seres humanos que habitan el planeta, es que se mira hoy día tan propenso todo ello en dichos seres?
Sabré incluso hoy a mi edad qué es lo que funciona para mí? O es que sigo errante por el mundo creyendo que "hago lo correcto?
Tú, aquel, ellos... todos alguna vez me han criticado cuanto hago o dejé de hacer. Probablemente yo también lo hice volcando parte de mi frustración en ellos y ¿cuál ha sido el resultado? Hemos mejorado? Ha empeorado mi relación con ellos o la de ellos conmigo?
Mis hijos... qué decir de ellos y de sus ideas vanguardistas y de desenfreno...
Mi esposa... qué decir de ella y su aparente perfección... o la mía. Y "perfección" quiero que se entienda como ese desarrollar nuestra actividad cotidiana y familiar como la mejor cuando, visto desde cualquier otro prisma, sencillamente se encuentra más que errada.
Entonces? Le funcionará acaso a ellos el pensar así? Sería preferible que todos fueramos autistas? Todos con síndrome de Down? Todos violadores? Asesinos? Irresponsables y flojos?
Supongo que en la diversidad es donde se encuentra la raíz de todo este embrollo y no sólo en la comprensión... el desgranarlo, descifrarlo y aceptarlo quizá sea lo confuso y difícil de aceptar en nosotros.
No quisiera creer que "todo lo estamos haciendo mal".
Preferiré en todo caso quedarme con la frase "haz lo que te funciona, lo que realmente funciona".
Casos vemos y sabemos: madres que dejan a temprana, muy temprana edad a sus hijos; padres irresponsables, excesos en todo cuanto hacemos o nos gusta hacer (beber alcohol, fumar, drogarse, bailar, sexo, comer y un sin fin de actividades más).
Será posible acaso que esta vida funcione así? Que realmente como individuos debemos dejar que cada quien haga lo suyo sin tener que estar "amamantando" hasta muy tardía edad a cada hijo? No educar? (Esto es, dejar que la experiencia la cobre cada quien por su experiencia propia).
Funcionará el seguir consumando nuestras fantasías y deseos quitando la vida a alguien más? Abusando de una mujer sexualmente y con violencia? Secuestrando personas? Dejar de llevar el sustento económico a casa? Dejar de trabajar? Saberse errante por la vida?
Qué es lo que realmente funciona para unos tantos y que pareciera que no lo es para muchos?
Acaso equivoco las cifras y, dada la vastedad de seres humanos que habitan el planeta, es que se mira hoy día tan propenso todo ello en dichos seres?
Sabré incluso hoy a mi edad qué es lo que funciona para mí? O es que sigo errante por el mundo creyendo que "hago lo correcto?
Tú, aquel, ellos... todos alguna vez me han criticado cuanto hago o dejé de hacer. Probablemente yo también lo hice volcando parte de mi frustración en ellos y ¿cuál ha sido el resultado? Hemos mejorado? Ha empeorado mi relación con ellos o la de ellos conmigo?
Mis hijos... qué decir de ellos y de sus ideas vanguardistas y de desenfreno...
Mi esposa... qué decir de ella y su aparente perfección... o la mía. Y "perfección" quiero que se entienda como ese desarrollar nuestra actividad cotidiana y familiar como la mejor cuando, visto desde cualquier otro prisma, sencillamente se encuentra más que errada.
Entonces? Le funcionará acaso a ellos el pensar así? Sería preferible que todos fueramos autistas? Todos con síndrome de Down? Todos violadores? Asesinos? Irresponsables y flojos?
Supongo que en la diversidad es donde se encuentra la raíz de todo este embrollo y no sólo en la comprensión... el desgranarlo, descifrarlo y aceptarlo quizá sea lo confuso y difícil de aceptar en nosotros.
martes, 15 de julio de 2014
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Pudiera parecerte extraño, pero realmente más extrañado me encuentro yo.
Y es que no me puedo imaginar la magnitud del motivo de tu ausencia.
México, como tal, sabemos ambos que ofrece gran oportunidad de trabajo y de vida mas, también, ofrece una lamentable idiosincrasia pueblerina y arcaica que pareciera más una maldición que una costumbre o cultura.
Supongo entonces que a razón de ello es que obedece tanta inseguridad; supongo también que a raíz de ello es que nuestro pueblo no progresa, que sigue soportando la vastedad de irregularidades políticas y desigualdad social pues, mientras no nos afecte a nuestro bolsillo individual o al refrigerador en casa, todo seguirá igual.
Ganas hemos tenido tanto tú como yo (bien lo sé) de que se gestara una nueva revolución y, a pesar de saber que los jóvenes y futuras generaciones tienden a soportar mucho menos tanta desigualdad, dista aún de mantener una lucha de esas magnitudes pues, mientras no se vea afectada su relación y contactos en las redes sociales, todo seguirá igual... No pasa nada!
No quiero creer que es por ello que te ausentas de manera casi permanente de este hermoso país... y, sabes también en el fondo, que justamente es por eso y tanto más que resulta preferible no estar más aquí.
Aún que nos duela escuchar el mariachi estando allá, que extrañemos tanto las tortas ahogadas como la cerveza, el pulque, los tacos al pastor o cualquier otro platillo culinario propio de esta tierra que sigue subsistiendo y superviviendo a pesar de los pesares.
Más en el fondo aún... no termino por entender el por qué hemos de ir de una mujer a otra a lo largo de nuestras vidas (de la misma forma que, ellas, van de un hombre a otro a lo largo de sus vidas) pues, a fin de cuentas caeremos en el mismo tenor con el paso de los años... a tener la misma sombra en el sofá, cierta paz en su vientre, la tele encendida o las ganas de llorar (ya sabes... ya lo dijo Ismael en su canción... y algo dije yo en "a fin de cuentas").
Entretanto, en todo ese ir y venir de los pensamientos, las formas, la cultura, la mujer, el sexo, las canciones, los alimentos y los vicios es que te recuerdo y sigo inmerso en una extraña maraña de pensamientos que no termino por descifrar...
Vive! Vive bien. Sé feliz! En verdad supongo que lo mereces al igual que quien hoy acompaña tus días... y, cuando más frío sientas, habrá una lágrima tibia de este lado del mundo que desearía convertirse en inolvidable frente a tu felicidad.
Pudiera parecerte extraño, pero realmente más extrañado me encuentro yo.
Y es que no me puedo imaginar la magnitud del motivo de tu ausencia.
México, como tal, sabemos ambos que ofrece gran oportunidad de trabajo y de vida mas, también, ofrece una lamentable idiosincrasia pueblerina y arcaica que pareciera más una maldición que una costumbre o cultura.
Supongo entonces que a razón de ello es que obedece tanta inseguridad; supongo también que a raíz de ello es que nuestro pueblo no progresa, que sigue soportando la vastedad de irregularidades políticas y desigualdad social pues, mientras no nos afecte a nuestro bolsillo individual o al refrigerador en casa, todo seguirá igual.
Ganas hemos tenido tanto tú como yo (bien lo sé) de que se gestara una nueva revolución y, a pesar de saber que los jóvenes y futuras generaciones tienden a soportar mucho menos tanta desigualdad, dista aún de mantener una lucha de esas magnitudes pues, mientras no se vea afectada su relación y contactos en las redes sociales, todo seguirá igual... No pasa nada!
No quiero creer que es por ello que te ausentas de manera casi permanente de este hermoso país... y, sabes también en el fondo, que justamente es por eso y tanto más que resulta preferible no estar más aquí.
Aún que nos duela escuchar el mariachi estando allá, que extrañemos tanto las tortas ahogadas como la cerveza, el pulque, los tacos al pastor o cualquier otro platillo culinario propio de esta tierra que sigue subsistiendo y superviviendo a pesar de los pesares.
Más en el fondo aún... no termino por entender el por qué hemos de ir de una mujer a otra a lo largo de nuestras vidas (de la misma forma que, ellas, van de un hombre a otro a lo largo de sus vidas) pues, a fin de cuentas caeremos en el mismo tenor con el paso de los años... a tener la misma sombra en el sofá, cierta paz en su vientre, la tele encendida o las ganas de llorar (ya sabes... ya lo dijo Ismael en su canción... y algo dije yo en "a fin de cuentas").
Entretanto, en todo ese ir y venir de los pensamientos, las formas, la cultura, la mujer, el sexo, las canciones, los alimentos y los vicios es que te recuerdo y sigo inmerso en una extraña maraña de pensamientos que no termino por descifrar...
Vive! Vive bien. Sé feliz! En verdad supongo que lo mereces al igual que quien hoy acompaña tus días... y, cuando más frío sientas, habrá una lágrima tibia de este lado del mundo que desearía convertirse en inolvidable frente a tu felicidad.
martes, 8 de julio de 2014
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Ellos no lo saben...
Supongo que su vida corre como alguna ocasión corrió la mía, con ese ir y venir, con ese soñar, planear y/o tratar de sentirse integrado a la serie de engranes que posee esta sociedad.
Ya no se hable del uso de las redes sociales de hoy día. Todo el auge que han tenido y que les ha tocado vivir y disfrutar en este tiempo y que los mantiene un tanto dependientes de sin tomar en cuenta algunas otras cosas de la vida y que son tan sencillas como el despertar y saberse vivos.
Ellos no lo saben...
Suponen que el entorno es de ellos más que de los demás, señalan, vociferan, abusan de su edad y desgastan su cuerpo mucho más que quizá yo lo hice con el mío en su momento.
Juegan con el amor como si fuera un pedazo de plástico que, cuando sufre su desgaste por el uso, habrá que desecharlo y tomar o adquirir uno nuevo.
Hablarán de esto y aquello con poco fundamento y se llevarán muchas más sorpresas en la vida de la que ellos piensan que, si bien ya les ha tocado el brincar las fronteras gracias a sus tíos, es justo esa lejanía la que me tiene esta tarde escribiendo acerca de ellos pues... qué extraña se siente la casa sin ellos!
Ellos no lo saben... y probablemente lo sepan hasta que tengan sus propios hijos. Mas, el habernos quedado en casa sólo con los pequeños, me remonta a aquellos hermosos años cuando sóilo éramos cuatro en la familia y todo fluía benévolamente...
Hoy, sencillamente sabemos que faltan dos en este lar y que su ausencia, aunque momentánea, nos vuelve a recordar que alguna vez nos quedaremos sin ellos, que intentarán de alguna forma vivir su vida sin nosotros sus padres y nuestro lar volverá a ser un hueco silencioso en el espacio terrestre como lo fue en un inicio...
...sólo que esta vez será con senilidad en su interior pero quizá con la sonrisa plasmada en nuestros rostros por lo conseguido en ellos... en ellos, que no lo saben aún.
Ellos no lo saben...
Supongo que su vida corre como alguna ocasión corrió la mía, con ese ir y venir, con ese soñar, planear y/o tratar de sentirse integrado a la serie de engranes que posee esta sociedad.
Ya no se hable del uso de las redes sociales de hoy día. Todo el auge que han tenido y que les ha tocado vivir y disfrutar en este tiempo y que los mantiene un tanto dependientes de sin tomar en cuenta algunas otras cosas de la vida y que son tan sencillas como el despertar y saberse vivos.
Ellos no lo saben...
Suponen que el entorno es de ellos más que de los demás, señalan, vociferan, abusan de su edad y desgastan su cuerpo mucho más que quizá yo lo hice con el mío en su momento.
Juegan con el amor como si fuera un pedazo de plástico que, cuando sufre su desgaste por el uso, habrá que desecharlo y tomar o adquirir uno nuevo.
Hablarán de esto y aquello con poco fundamento y se llevarán muchas más sorpresas en la vida de la que ellos piensan que, si bien ya les ha tocado el brincar las fronteras gracias a sus tíos, es justo esa lejanía la que me tiene esta tarde escribiendo acerca de ellos pues... qué extraña se siente la casa sin ellos!
Ellos no lo saben... y probablemente lo sepan hasta que tengan sus propios hijos. Mas, el habernos quedado en casa sólo con los pequeños, me remonta a aquellos hermosos años cuando sóilo éramos cuatro en la familia y todo fluía benévolamente...
Hoy, sencillamente sabemos que faltan dos en este lar y que su ausencia, aunque momentánea, nos vuelve a recordar que alguna vez nos quedaremos sin ellos, que intentarán de alguna forma vivir su vida sin nosotros sus padres y nuestro lar volverá a ser un hueco silencioso en el espacio terrestre como lo fue en un inicio...
...sólo que esta vez será con senilidad en su interior pero quizá con la sonrisa plasmada en nuestros rostros por lo conseguido en ellos... en ellos, que no lo saben aún.
viernes, 27 de junio de 2014
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Estos días, estando cerca a cualquier otro dédalo, es que me acerco a este espacio con una preocupación que había dejado de estar conmigo hacía mucho tiempo atrás y, gracias a cierto intento, es que volví a percatarme de su presencia.
Mas, no quisiera llamarla en específico "preocupación" pues, realmente, no es así... llamémosle inquietud o duda para, así, dejarle el "compromiso" a alguien más que no sea yo directamente.
Y es que me refiero con ello a las musas, a los duendes que habían estado cercanos a mí y a mi guitarra por aquellos años en que ni siquiera los dejaba descansar un mes sin que les solicitara el acorde, la palabra o la enseñanza y así dejarla impresa en una canción.
Supongo (y quizá supongo mal), que se encuentran en un letargo del cual no han querido salir al dejarles dormir o desaparecer de mi círculo por tantos años y solicitarles "su regreso" de manera pronta y demandante además que, mi compañera musical, sentimental y sonora, ha repetido desde mis dedos esos acordes por tantos años que ahora me resultan tan socorridos que sencillamente no quieren repetirse más sosteniendo así la falta de intuición para que brote mi canción una vez más.
Entiendo lo de la sencillez, lo de la ecuanimidad, lo existencial y/o lo vivido. Ya entendí la postura de este, ese o aquel ante la música y/o la propuesta; supe del amor en su máxima expresión y lo dilucidé con notas (del celo, el desamor, la venganza, la soledad, los años, la risa, el llanto y tantos otros que, de igual forma quedaron impresos en una canción)... y, quizá la pregunta final que se me acerca es si podré algún día tener a mi lado a esa musa o a ese duende sonoro que solió acompañarme mientras escribía o improvisaba tanto texto como notas.
Escucho a este, aquel, aquello o aquella y lo asimilo, lo entiendo, lo disfruto o lo condeno en mi pequeño juicio; analizo y doy cabida a la nueva forma melódica, a la enésima canción que soliera parecer repetitiva y descubrir que no es así... como decir ¿por qué no se me ocurrió eso a mí?
Con suma probabilidad es que quizá tanto la musa como el duende que me acompañaba en aquellos años se superaron y fueron a dar al lado de aquel que hoy se aprovecha de ellos y los "explota" a placer sólo por obtener un poco de dedicación y/o atención.
No los llamaré traidores jamás... ellos no tienen la culpa de mi resolución o mi postura para sólo estar y ser un intérprete más... pero ¡cómo es que se alejaron tanto!?
Estos días, estando cerca a cualquier otro dédalo, es que me acerco a este espacio con una preocupación que había dejado de estar conmigo hacía mucho tiempo atrás y, gracias a cierto intento, es que volví a percatarme de su presencia.
Mas, no quisiera llamarla en específico "preocupación" pues, realmente, no es así... llamémosle inquietud o duda para, así, dejarle el "compromiso" a alguien más que no sea yo directamente.
Y es que me refiero con ello a las musas, a los duendes que habían estado cercanos a mí y a mi guitarra por aquellos años en que ni siquiera los dejaba descansar un mes sin que les solicitara el acorde, la palabra o la enseñanza y así dejarla impresa en una canción.
Supongo (y quizá supongo mal), que se encuentran en un letargo del cual no han querido salir al dejarles dormir o desaparecer de mi círculo por tantos años y solicitarles "su regreso" de manera pronta y demandante además que, mi compañera musical, sentimental y sonora, ha repetido desde mis dedos esos acordes por tantos años que ahora me resultan tan socorridos que sencillamente no quieren repetirse más sosteniendo así la falta de intuición para que brote mi canción una vez más.
Entiendo lo de la sencillez, lo de la ecuanimidad, lo existencial y/o lo vivido. Ya entendí la postura de este, ese o aquel ante la música y/o la propuesta; supe del amor en su máxima expresión y lo dilucidé con notas (del celo, el desamor, la venganza, la soledad, los años, la risa, el llanto y tantos otros que, de igual forma quedaron impresos en una canción)... y, quizá la pregunta final que se me acerca es si podré algún día tener a mi lado a esa musa o a ese duende sonoro que solió acompañarme mientras escribía o improvisaba tanto texto como notas.
Escucho a este, aquel, aquello o aquella y lo asimilo, lo entiendo, lo disfruto o lo condeno en mi pequeño juicio; analizo y doy cabida a la nueva forma melódica, a la enésima canción que soliera parecer repetitiva y descubrir que no es así... como decir ¿por qué no se me ocurrió eso a mí?
Con suma probabilidad es que quizá tanto la musa como el duende que me acompañaba en aquellos años se superaron y fueron a dar al lado de aquel que hoy se aprovecha de ellos y los "explota" a placer sólo por obtener un poco de dedicación y/o atención.
No los llamaré traidores jamás... ellos no tienen la culpa de mi resolución o mi postura para sólo estar y ser un intérprete más... pero ¡cómo es que se alejaron tanto!?
sábado, 14 de junio de 2014
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Ya sea dentro o fuera del laberinto, qué hermoso resulta el disfrutar siempre de los bellos momentos de esta vida.
Aquel eclipse solar de 1991 estando en los cabos igualmente comparado al que se llevará a cabo (si mal no recuerdo) en el año 2023 y que de nueva cuenta podrá ser visto y disfrutado por muchos quienes habitarán aún este planeta.
Y digo así porque, anoche, tuve la coincidencia de ver dos sucesos citadinos en donde, en uno de ellos, un hombre perdió la vida (como coloquialmente se dice) y, en tiempos del mundial de futbol, un deceso personal nos priva de toda posibilidad de seguir disfrutando de esta maravilla deportiva.
Pudiera leerse absurdo pues ¿quién demonios pensará en un mundial de futbol para vida de seguir con vida?
No es ese el hecho en específico, sino el de poder disfrutar de esos bellos momentos que nos otorga esta vida pues la lista y los ejemplos pueden ser tan vastos, sencillos y tan a la mano que no terminaría de ennumerarlos.
Y es que, en lo personal, estoy disfrutando mucho cada encuentro futbolero que se está llevando a cabo y que, gracias a mi horario de trabajo, puedo ver con tranquilidad en casa, con los míos, con esa salud que todos deseamos y, principalmente, sin meterme en problema alguno con nadie como para agriar una de estas tardes en que hasta me arden mis ojos de tanto estar pegado al televisor.
No pueden negar que es un hermoso deporte y que, incluso los torrenciales aguaceros que caen en estos días sobre la ciudad, son realmente hermosos al dejarnos esa frescura tan necesaria dado el intenso verano que nos azora ya (un tanto adelantado).
Las risas de mis hijos, las bromas con mis familiares, los recorridos que para muchos suelen ser absurdos, el beber una cerveza, fumar un cigarrillo, un nuevo amanecer o una noche de intensidad sexual con mi compañera de vida... Ya lo dije antes, la lista pudiera ser interminable.
Aquellas obras que darán más valor y movilidad a esta ciudad apretada y colmada de autos y que, en un futuro algo lejano, podremos tener y disfrutar... sí, disfrutar como tal y que, en el caso de ya no estar más con vida, sencillamente no sabríamos qué ocurrirá o cómo será dicho futuro.
Todo este recapacitar me orilló a recordar a mi finado hermano Ricardo, el cual, no mostraba interés en casi nada en particular y que, probablemente y en comparación mía, no le importaba nada de lo que pudiera ocurrir en el entorno o en su seno... fue entonces cuando seguí dilucidando que quizá él ya tenía la respuesta divina al no apasionarse con nada, ni siquiera con la vida misma o los sucesos derivados de esta.
Su vida fue en probabilidad un reflexionar vacuo o real el estar en este mundo y, tal vez, algún día lo entenderé y quedaré en el pleno entendido de que no hay nada por hacer o atesorar de este y/o cualquier otro momento en nuestro tiempo.
Ya sea dentro o fuera del laberinto, qué hermoso resulta el disfrutar siempre de los bellos momentos de esta vida.
Aquel eclipse solar de 1991 estando en los cabos igualmente comparado al que se llevará a cabo (si mal no recuerdo) en el año 2023 y que de nueva cuenta podrá ser visto y disfrutado por muchos quienes habitarán aún este planeta.
Y digo así porque, anoche, tuve la coincidencia de ver dos sucesos citadinos en donde, en uno de ellos, un hombre perdió la vida (como coloquialmente se dice) y, en tiempos del mundial de futbol, un deceso personal nos priva de toda posibilidad de seguir disfrutando de esta maravilla deportiva.
Pudiera leerse absurdo pues ¿quién demonios pensará en un mundial de futbol para vida de seguir con vida?
No es ese el hecho en específico, sino el de poder disfrutar de esos bellos momentos que nos otorga esta vida pues la lista y los ejemplos pueden ser tan vastos, sencillos y tan a la mano que no terminaría de ennumerarlos.
Y es que, en lo personal, estoy disfrutando mucho cada encuentro futbolero que se está llevando a cabo y que, gracias a mi horario de trabajo, puedo ver con tranquilidad en casa, con los míos, con esa salud que todos deseamos y, principalmente, sin meterme en problema alguno con nadie como para agriar una de estas tardes en que hasta me arden mis ojos de tanto estar pegado al televisor.
No pueden negar que es un hermoso deporte y que, incluso los torrenciales aguaceros que caen en estos días sobre la ciudad, son realmente hermosos al dejarnos esa frescura tan necesaria dado el intenso verano que nos azora ya (un tanto adelantado).
Las risas de mis hijos, las bromas con mis familiares, los recorridos que para muchos suelen ser absurdos, el beber una cerveza, fumar un cigarrillo, un nuevo amanecer o una noche de intensidad sexual con mi compañera de vida... Ya lo dije antes, la lista pudiera ser interminable.
Aquellas obras que darán más valor y movilidad a esta ciudad apretada y colmada de autos y que, en un futuro algo lejano, podremos tener y disfrutar... sí, disfrutar como tal y que, en el caso de ya no estar más con vida, sencillamente no sabríamos qué ocurrirá o cómo será dicho futuro.
Todo este recapacitar me orilló a recordar a mi finado hermano Ricardo, el cual, no mostraba interés en casi nada en particular y que, probablemente y en comparación mía, no le importaba nada de lo que pudiera ocurrir en el entorno o en su seno... fue entonces cuando seguí dilucidando que quizá él ya tenía la respuesta divina al no apasionarse con nada, ni siquiera con la vida misma o los sucesos derivados de esta.
Su vida fue en probabilidad un reflexionar vacuo o real el estar en este mundo y, tal vez, algún día lo entenderé y quedaré en el pleno entendido de que no hay nada por hacer o atesorar de este y/o cualquier otro momento en nuestro tiempo.
miércoles, 11 de junio de 2014
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...luego, el pensar que aún sigo siendo para ti indispensable.
Comentarios van y vienen y siguen trazando una línea que no nos llevan a algún punto en especial. Los hechos pareciera que sólo han dibujado la cotidianeidad común y ya no denostan lo que en esencia muestran.
No, no estoy diciendo que lo nuestro está mal... probablemente el todo siga formando parte del todo y habrá qué adecuarse desde cualquier vertiente del prisma aún estando fuera del dédalo.
...luego, sies vasos en el fregador no hacen la diferencia.
Comentarios brotan desde ti que parecieran no tener eco y, muy en el fondo, algunos de ellos lastiman o siguen mellando lo ya lastimado; incluso, los tópicos que has tocado estando en otro estado anímico, parecieran ir con "otra intención".
No, no estoy diciendo que lo nuestro está mal... probablemente el todo siga formando parte del todo y habrá que reacomodar lo que queda para no confundir la luz que atraviesa el prisma con lo intrínseco que porta en sí el laberinto... tu laberinto.
...luego, el sueño reacomodado para revestir de erro lo nuestro una vez más.
Comentarios haces con tintes sonoros, con réplicas y reclamos que en muchas ocasiones han de fruncir mi seño y me hacen permanecer en silencio aunque, ya en determinadas ocasiones, no he podido con el peso de las palabras y se asomaron indistintamente tanto contigo como en alguien más de mi confianza.
Y no, no estoy diciendo que lo nuestro está mal... probablemente el todo siga formando parte del todo y habrá que revalorar lo que queda de esa luz que ha atravesado cada prisma que portamos y que, día con día, dicha luz no ilumine erróneamente más nuestro camino tanto dentro por fuera del dédalo y, de paso y a pesar del todo, no se extinga.
Qué ganas de volver a soñar contigo como era en un principio... Qué ganas de estar contigo como estuve en un principio... Qué ganas de apagar esa bombilla parpadeante y dejar sólo un prisma para ambos, sí, como quizá lo tuvimos en un principio.
...luego, el pensar que aún sigo siendo para ti indispensable.
Comentarios van y vienen y siguen trazando una línea que no nos llevan a algún punto en especial. Los hechos pareciera que sólo han dibujado la cotidianeidad común y ya no denostan lo que en esencia muestran.
No, no estoy diciendo que lo nuestro está mal... probablemente el todo siga formando parte del todo y habrá qué adecuarse desde cualquier vertiente del prisma aún estando fuera del dédalo.
...luego, sies vasos en el fregador no hacen la diferencia.
Comentarios brotan desde ti que parecieran no tener eco y, muy en el fondo, algunos de ellos lastiman o siguen mellando lo ya lastimado; incluso, los tópicos que has tocado estando en otro estado anímico, parecieran ir con "otra intención".
No, no estoy diciendo que lo nuestro está mal... probablemente el todo siga formando parte del todo y habrá que reacomodar lo que queda para no confundir la luz que atraviesa el prisma con lo intrínseco que porta en sí el laberinto... tu laberinto.
...luego, el sueño reacomodado para revestir de erro lo nuestro una vez más.
Comentarios haces con tintes sonoros, con réplicas y reclamos que en muchas ocasiones han de fruncir mi seño y me hacen permanecer en silencio aunque, ya en determinadas ocasiones, no he podido con el peso de las palabras y se asomaron indistintamente tanto contigo como en alguien más de mi confianza.
Y no, no estoy diciendo que lo nuestro está mal... probablemente el todo siga formando parte del todo y habrá que revalorar lo que queda de esa luz que ha atravesado cada prisma que portamos y que, día con día, dicha luz no ilumine erróneamente más nuestro camino tanto dentro por fuera del dédalo y, de paso y a pesar del todo, no se extinga.
Qué ganas de volver a soñar contigo como era en un principio... Qué ganas de estar contigo como estuve en un principio... Qué ganas de apagar esa bombilla parpadeante y dejar sólo un prisma para ambos, sí, como quizá lo tuvimos en un principio.
miércoles, 4 de junio de 2014
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Habríamos de ver cuánta felicidad y estabilidad hay en el mundo que sencillamente desaprovechamos por estar inmiscuidos en otras pequeñeces y/o porquerías que no nos llevan sino al sólo perdernos un tanto más de los beneficios de la vida y el amor.
Fuera del dédado se percibe aún más pues es básicamente lo que hemos estado "peleando" todos estos años y, peor aún, parece que mientras más tiempo transcurre más se trunca o se pierde la lucha en el entretanto debido a inquietudes superfluas dé parte de alguno de los dos.
En verdad lo veo lamentable puesto que también he concebido la lucha y guerra que hemos librado y, en lo que todos suponen como algo terminado, vuelve a relucir la desesperanza o el "tirón flojo" que nos orilla a cierto rincón del laberinto donde ninguno deseamos estar.
En verdad que no quisiera decir que es básicamente "culpa tuya" pero, dados los hechos e inquietudes que en ambos proliferan actualmente, es que tú llevas las de mayor peso en lo que nuestro estar demanda.
Infinidad de días he cargado con el peso de mi culpa, de mi falta y de otras burradas que traje conmigo y que mezclé de manera lamentable en nuestro seno como para que, a fin de cuentas, todo sólo se resuma a pérdidas y/o problemas que no nos llevan a ninguna parte desperdiciando así nuestra mutua felicidad y la de los que nos rodean.
Supuse que el tiempo sería el mejor de los remedios y, parece que muy por el contrario, ha sido este fiel cómplice a otros desvaríos que nos dejan en ocasiones a ambos más fuera del dédalo que antes.
No sé ya si terminar mi texto diciendo que, de nueva cuenta tendré qué esperar pues, en está ocasión, el tiempo, no me ha servido de aliado.
Habríamos de ver cuánta felicidad y estabilidad hay en el mundo que sencillamente desaprovechamos por estar inmiscuidos en otras pequeñeces y/o porquerías que no nos llevan sino al sólo perdernos un tanto más de los beneficios de la vida y el amor.
Fuera del dédado se percibe aún más pues es básicamente lo que hemos estado "peleando" todos estos años y, peor aún, parece que mientras más tiempo transcurre más se trunca o se pierde la lucha en el entretanto debido a inquietudes superfluas dé parte de alguno de los dos.
En verdad lo veo lamentable puesto que también he concebido la lucha y guerra que hemos librado y, en lo que todos suponen como algo terminado, vuelve a relucir la desesperanza o el "tirón flojo" que nos orilla a cierto rincón del laberinto donde ninguno deseamos estar.
En verdad que no quisiera decir que es básicamente "culpa tuya" pero, dados los hechos e inquietudes que en ambos proliferan actualmente, es que tú llevas las de mayor peso en lo que nuestro estar demanda.
Infinidad de días he cargado con el peso de mi culpa, de mi falta y de otras burradas que traje conmigo y que mezclé de manera lamentable en nuestro seno como para que, a fin de cuentas, todo sólo se resuma a pérdidas y/o problemas que no nos llevan a ninguna parte desperdiciando así nuestra mutua felicidad y la de los que nos rodean.
Supuse que el tiempo sería el mejor de los remedios y, parece que muy por el contrario, ha sido este fiel cómplice a otros desvaríos que nos dejan en ocasiones a ambos más fuera del dédalo que antes.
No sé ya si terminar mi texto diciendo que, de nueva cuenta tendré qué esperar pues, en está ocasión, el tiempo, no me ha servido de aliado.
sábado, 31 de mayo de 2014
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Fuera del dédalo también puedo extrañarte, desearte como nunca antes o simplemente apreciar tu belleza.
Decirle al viento con una simple sonrisa que estoy tranquilo disfrutando de los quehaceres cotidianos o de mi trabajo pues, gracias a mi estatus, es que puedo optar por esta postura benevolente.
Sí, fuera del laberinto también puedo molestarme... pero ya no suele ser con la intensidad de antes o con el recelo engañoso y perjuicioso que sólo demacraba mi semblante. No sé si se lo deba a los años o al saberme con la vida resuelta aún estando en solitario.
Fuera del dédalo observo a la parca en televisión que ha visitado a otros, que ha socorrido a unos tantos más y se sigue manteniendo lejos de mi círculo... Cuando ocurra su visita "estaré informando desde esta única plataforma".
Fuera, sigo fuera y a pesar de ello pareciera que estoy dentro, dentro de un círculo donde el interior parece el exterior y viceversa... Un sentimiento nace con cada día a pesar de la cotidianeidad y el ver crecer a mis hijos me conmueve, me llena y me aferra a seguir aquí.
Sí, no es necesario a veces el tener qué mencionarte, sabiendo tú de antemano que todo es debido a ti.
Fuera del dédalo también puedo extrañarte, desearte como nunca antes o simplemente apreciar tu belleza.
Decirle al viento con una simple sonrisa que estoy tranquilo disfrutando de los quehaceres cotidianos o de mi trabajo pues, gracias a mi estatus, es que puedo optar por esta postura benevolente.
Sí, fuera del laberinto también puedo molestarme... pero ya no suele ser con la intensidad de antes o con el recelo engañoso y perjuicioso que sólo demacraba mi semblante. No sé si se lo deba a los años o al saberme con la vida resuelta aún estando en solitario.
Fuera del dédalo observo a la parca en televisión que ha visitado a otros, que ha socorrido a unos tantos más y se sigue manteniendo lejos de mi círculo... Cuando ocurra su visita "estaré informando desde esta única plataforma".
Fuera, sigo fuera y a pesar de ello pareciera que estoy dentro, dentro de un círculo donde el interior parece el exterior y viceversa... Un sentimiento nace con cada día a pesar de la cotidianeidad y el ver crecer a mis hijos me conmueve, me llena y me aferra a seguir aquí.
Sí, no es necesario a veces el tener qué mencionarte, sabiendo tú de antemano que todo es debido a ti.
jueves, 22 de mayo de 2014
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...y quedo un tanto "sumergido en la incertidumbre" cuando, sin aviso previo, quedas tú también fuera del laberinto por al menos un día cuando te sucede.
Y es que, si bien yo ya me siento fuera, dicha incertidumbre y rareza ronda en el entorno cuando te observo fuera también quedando ambos en cierto limbo, sin piso, sin trama, rumbo o futuro inmediato.
Es justo ahí que observo nuestro presente y no puedo ir más allá o sencillamente no encuentro la hora o el momento preciso entre la nada para "volver" a nuestro estado habitual.
Sé, que eso no tiene que ver contigo directamente pues, todo ello, sólo llega y se postra frente a nosotros a manera de recordatorio del paso inexorable de los años o de las atrocidades que la misma salud demanda transcurrido el tiempo y, a pesar de saberlo, no deja de impresionarme, de ponerme a recapacitar en el "cómo sería" o el "cómo será" si continúa así.
Mis ausencias, incluso en el mundo, han sido bajo "tu supervisión y cuidado" y realmente no sabría qué rumbo tomar si llegaras a quedarte fuera del dédalo de manera permanente, si la vida optara por terminar con tus ausencias temporales o intermitentes...
No creas que no las tomo en cuenta o que las paso desapercibidas... realmente tienen gran demanda en mi entender y me pueden provocar cierto desequilibrio emocional, tanto, que muchas de esas veces sólo me obedece el silencio o la tristeza...
Perdona si mi sensibilidad te provoca desazón.
...y quedo un tanto "sumergido en la incertidumbre" cuando, sin aviso previo, quedas tú también fuera del laberinto por al menos un día cuando te sucede.
Y es que, si bien yo ya me siento fuera, dicha incertidumbre y rareza ronda en el entorno cuando te observo fuera también quedando ambos en cierto limbo, sin piso, sin trama, rumbo o futuro inmediato.
Es justo ahí que observo nuestro presente y no puedo ir más allá o sencillamente no encuentro la hora o el momento preciso entre la nada para "volver" a nuestro estado habitual.
Sé, que eso no tiene que ver contigo directamente pues, todo ello, sólo llega y se postra frente a nosotros a manera de recordatorio del paso inexorable de los años o de las atrocidades que la misma salud demanda transcurrido el tiempo y, a pesar de saberlo, no deja de impresionarme, de ponerme a recapacitar en el "cómo sería" o el "cómo será" si continúa así.
Mis ausencias, incluso en el mundo, han sido bajo "tu supervisión y cuidado" y realmente no sabría qué rumbo tomar si llegaras a quedarte fuera del dédalo de manera permanente, si la vida optara por terminar con tus ausencias temporales o intermitentes...
No creas que no las tomo en cuenta o que las paso desapercibidas... realmente tienen gran demanda en mi entender y me pueden provocar cierto desequilibrio emocional, tanto, que muchas de esas veces sólo me obedece el silencio o la tristeza...
Perdona si mi sensibilidad te provoca desazón.
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