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Fuera del dédalo, la lucha de poderes se torna más cruda. Cualquier tópico representa en la actualidad una burda abstracción de lo que se ha pretendido desde el inicio. Algunas situaciones son plausibles y rescatables a pesar del todo, pero no deja de mermar en el estar o ante la estabilidad.
De manera lamentable, mi entorno se encuentra en oposición y termina por semi destruír gran parte de lo que soy o lo que he pretendido ser. El buen alimentar de mi ego no logro rescatarlo desde mi lar o mis consanguíneos y, peor aún, he permanecido un tanto aislado para no provocar más inestabilidad... todo, con pésimo resultado o reacción vana.
Supongo que tendré que recogerlo desde otro dédalo pues, al que sigo paralelo, en definitiva parece tornarse más que escabroso sin el menor indicio del que pueda formar parte esencial... y no es porque quisiera meterme en él por fuerza pues, de cierto sé, cada laberinto es propio de quien lo transita y, el hecho de permanecer paralelo a él, no propiamente significa que deseo internarme, mucho menos, si no me es permitido.
No he dilucidado del todo cómo es que he terminado aquí. Culpé en inicio al maldito dinero y, poco después, pude percatarme de que existían otros intereses que predominaban entorno mío y que dificultan aún hoy este estar... mas, parece ser que deberé esperar determinado tiempo pues, esto, no es de una semana o dos... probablemente requiera de meses...
Sólo espero que aún posea un tanto de integridad cuando pueda reencontrar mi dédalo y poder sortear cada viro cuando, por fin, me adentre...
Ojalá para entonces esté acompañado por alguien que sorteé su propio laberinto en contubernio conmigo... y, entre otros puntos, me entristece el tener que acudir a este espacio para vida de "ser escuchado" o que mi comentario y acción pueda tener algún reflejo.
viernes, 31 de mayo de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
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Hacer el amor...
Permitir que sea sólo el entorno de ese minúsculo lugar el que nos posea y nos mire fundirnos en uno solo con la ferviente certeza que existirá la energía suficiente que navegue en derredor nuestro y se convierta en llamarada que ilumine cuanto rincón posea dicho espacio.
Hacer el amor...
Tener la pausa requerida en el dédalo para disfrutar de cada miel que me ofrece tu cuerpo, redescubrir el aroma de tu boca, el satín de tu silueta a media luz; adivinar tu contorno, tu intención, tu sendero a seguir en cada recoveco de mi piel y yo en la tuya... Iniciar en el fin del día.
Hacer el amor...
Saberme atado a tu piel, a tus caricias, a tus manos y pies y sentir desde ti el calor amoroso que desgarra cada fibra de mi alma sin siquiera tú mediar palabra.
Dejar que sea nuestra respiración el dialecto y la imaginación el camino a seguir en esa pausa... Sabernos parte del cosmos y agradecer al momento el dote de placer con el cual se puede redimir el más brusco de los seres, el más atónito de los sueños o el más odiado de los sentimientos.
Hacer el amor...
Dejar que el tiempo se convierta en olvido, que todo siga moviéndose en el exterior mientras nosotros detenemos nuestro presente; hacer mofa a Morfeo, apoyarnos de la leal Selene e incluso poder esperar la luz del día siguiente sin importar la hinchazón de ojos o el cansancio físico luego de tan ardua labor en las sábanas.
Hacer el amor...
Jugar a redescubrirte, reinventarnos, volver a sabernos vivos, deletrear tu nombre y formar acrósticos con él mientras posas tu boca en mis pies o yo en los tuyos.
Hacer una pausa más... descansar sobre tus piernas o sobre el pecho, tu espalda... besar cada centímetro de tu piel y no compartir nada con el exterior... Sabernos dadores, creadores de vida.
Hacer el amor...
Otorgarme vida y amor con sólo un roce tuyo o tu sonrisa, confiar en el futuro, olvidar el pasado, sentir y sólo sentir... Saberte egoísta de mí.
Poder optar jugar desde cada punta tuya; llenarme la boca con tus fluídos, tu garganta o tus prendas... Urgar entre fetiches, cogerlos desde ti... cogernos mutuamente.
Hacer el amor...
Regalo de la creación y, tú conmigo, aún en silencio, paraíso terrenal.
Hacer el amor...
Permitir que sea sólo el entorno de ese minúsculo lugar el que nos posea y nos mire fundirnos en uno solo con la ferviente certeza que existirá la energía suficiente que navegue en derredor nuestro y se convierta en llamarada que ilumine cuanto rincón posea dicho espacio.
Hacer el amor...
Tener la pausa requerida en el dédalo para disfrutar de cada miel que me ofrece tu cuerpo, redescubrir el aroma de tu boca, el satín de tu silueta a media luz; adivinar tu contorno, tu intención, tu sendero a seguir en cada recoveco de mi piel y yo en la tuya... Iniciar en el fin del día.
Hacer el amor...
Saberme atado a tu piel, a tus caricias, a tus manos y pies y sentir desde ti el calor amoroso que desgarra cada fibra de mi alma sin siquiera tú mediar palabra.
Dejar que sea nuestra respiración el dialecto y la imaginación el camino a seguir en esa pausa... Sabernos parte del cosmos y agradecer al momento el dote de placer con el cual se puede redimir el más brusco de los seres, el más atónito de los sueños o el más odiado de los sentimientos.
Hacer el amor...
Dejar que el tiempo se convierta en olvido, que todo siga moviéndose en el exterior mientras nosotros detenemos nuestro presente; hacer mofa a Morfeo, apoyarnos de la leal Selene e incluso poder esperar la luz del día siguiente sin importar la hinchazón de ojos o el cansancio físico luego de tan ardua labor en las sábanas.
Hacer el amor...
Jugar a redescubrirte, reinventarnos, volver a sabernos vivos, deletrear tu nombre y formar acrósticos con él mientras posas tu boca en mis pies o yo en los tuyos.
Hacer una pausa más... descansar sobre tus piernas o sobre el pecho, tu espalda... besar cada centímetro de tu piel y no compartir nada con el exterior... Sabernos dadores, creadores de vida.
Hacer el amor...
Otorgarme vida y amor con sólo un roce tuyo o tu sonrisa, confiar en el futuro, olvidar el pasado, sentir y sólo sentir... Saberte egoísta de mí.
Poder optar jugar desde cada punta tuya; llenarme la boca con tus fluídos, tu garganta o tus prendas... Urgar entre fetiches, cogerlos desde ti... cogernos mutuamente.
Hacer el amor...
Regalo de la creación y, tú conmigo, aún en silencio, paraíso terrenal.
viernes, 24 de mayo de 2013
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...Ya tienes mi lectura contigo, cuentas uno a uno los días que transcurren y puedes de nueva cuenta soslayar el alba a mi lado, remembrar lo vivido e intentar lidiar juntos como siempre lo hemos tratado mas, muy sin embargo, quedamos a un paso del saberlo todo pues, resulta mucho más fácil el sólo decir que "todo sigue igual" aquí y allá para no meternos al antiguo laberinto o manchar de líneas saladas nuestro rostro.
El asunto es que "no queda tanta tela de dónde cortar" y concluye de prisa la conversación.
Puedo aceptar que gran parte está en mí y que no podría soportar aún el que nos adentraramos demasiado a ese estrecho del dédalo de donde provienes y que me ha tenido en vilo desde hace un poco más de dos meses pues, por mucho que lo intenté, definitivamente no pude con él y el sentimiento se fue apoderando poco a poco de mi entereza hasta volverla incertidumbre... supuse entonces que había un intruso en mí, quizá también en ti, en nuestro entorno.
Y me pregunto cuánto más podré soportar este estar, cuándo podré disfrutar de nuestra miel como quizá tú ya lo haces y desde donde sólo recojo amargura...
Cuánto más, incluso tú, podrás soportar mi dilema en silencio para después hacer estallar el envase que lo contiene e intentar derramarlo sobre una mesa desde donde ambos beberemos amargamente e infectarnos así del todo.
Sé que el momento es sólo mío, que he sido yo quien lo gestó, provocó y motivó para que así fuera y, perdona, pero no encuentro freno a esto desde el mismo momento en que ocurrió y que seguirá ocurriendo muy a costa de todo, de todos o de mí... y es justo cuando el indiferente asoma, cuando el frío aflorece, cuando cierto estanque se seca o cuando las notas no concuerdan con lo escrito.
Es difícil el no "llevarlo a la práctica" y el pensarte "sucia"... Es difícil lo que parece sencillo... Es por demás el que diga que "ya lo olvidé" y que descubras con cada mes que no es así...
No puedo decir que "lo aprendí de ti" pues sería injusto el buscar a un culpable extra cuando ya he asegurado que soy sólo yo quien lo gestó, provocó y se sumerje en ello y, tristemente, el perdón no acude... o debiera decir "el olvido"?
Qué injusta es la vida marital en ocasiones... qué lamentable que, como humano, tenga qué perderme en pequeñeces y ahogarme tan fácil en un minúsculo charco...
...Ya tienes mi lectura contigo, cuentas uno a uno los días que transcurren y puedes de nueva cuenta soslayar el alba a mi lado, remembrar lo vivido e intentar lidiar juntos como siempre lo hemos tratado mas, muy sin embargo, quedamos a un paso del saberlo todo pues, resulta mucho más fácil el sólo decir que "todo sigue igual" aquí y allá para no meternos al antiguo laberinto o manchar de líneas saladas nuestro rostro.
El asunto es que "no queda tanta tela de dónde cortar" y concluye de prisa la conversación.
Puedo aceptar que gran parte está en mí y que no podría soportar aún el que nos adentraramos demasiado a ese estrecho del dédalo de donde provienes y que me ha tenido en vilo desde hace un poco más de dos meses pues, por mucho que lo intenté, definitivamente no pude con él y el sentimiento se fue apoderando poco a poco de mi entereza hasta volverla incertidumbre... supuse entonces que había un intruso en mí, quizá también en ti, en nuestro entorno.
Y me pregunto cuánto más podré soportar este estar, cuándo podré disfrutar de nuestra miel como quizá tú ya lo haces y desde donde sólo recojo amargura...
Cuánto más, incluso tú, podrás soportar mi dilema en silencio para después hacer estallar el envase que lo contiene e intentar derramarlo sobre una mesa desde donde ambos beberemos amargamente e infectarnos así del todo.
Sé que el momento es sólo mío, que he sido yo quien lo gestó, provocó y motivó para que así fuera y, perdona, pero no encuentro freno a esto desde el mismo momento en que ocurrió y que seguirá ocurriendo muy a costa de todo, de todos o de mí... y es justo cuando el indiferente asoma, cuando el frío aflorece, cuando cierto estanque se seca o cuando las notas no concuerdan con lo escrito.
Es difícil el no "llevarlo a la práctica" y el pensarte "sucia"... Es difícil lo que parece sencillo... Es por demás el que diga que "ya lo olvidé" y que descubras con cada mes que no es así...
No puedo decir que "lo aprendí de ti" pues sería injusto el buscar a un culpable extra cuando ya he asegurado que soy sólo yo quien lo gestó, provocó y se sumerje en ello y, tristemente, el perdón no acude... o debiera decir "el olvido"?
Qué injusta es la vida marital en ocasiones... qué lamentable que, como humano, tenga qué perderme en pequeñeces y ahogarme tan fácil en un minúsculo charco...
domingo, 19 de mayo de 2013
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No tengo idea del si existe un número supremo, uno con el cual Dios realmente creó el universo, una "cantidad" determinada de ecuaciones que, sumadas, divididas, alteradas o repartidas, den por resultado la cifra mágica desde donde todo fue hecho o desde donde parte el haber.
No tengo idea de la cantidad de vidas que, dicen, suele tener el gato, la reencarnación como tal o cualquier otro ser o suceso que pudiera trascender con el tiempo y las generaciones y, supongo, nadie tendría en realidad la respuesta dado que no poseería la cualidad requerida para determinarlo o constatarlo.
No tengo ni la menor idea de cuándo fue que crucé aquella parte del laberinto donde, creí, haberme percatado en totalidad de tu presencia en él o de que parte de mi total intención tuviera un vuelco sobre tu persona y cada chance que giraba entorno tuyo sin poder asirme a ninguna de ellas mientras transitaba... sospecho, que jamás habría un eco que me dijera en esencia el qué tanto había ya de ti en mí o viceversa... mas ese jamás fue el punto focal de lo nuestro.
No tengo la más rotunda idea del qué tanto impactó en tu psiqué, del cuánto se modificó tu temperamento o del qué tanto celo pudo haberse sembrado ante la casi imperceptible presencia de mis viros en los tuyos conforme transcurrió nuestra etapa... nuestra, por llamarla de alguna manera.
No tengo idea del qué vendrá después luego de terminar de plasmar estas humildes grafías en tu nombre, de cuántas hadas harán ronda contigo, de cuántas mariposas puedan entrar en tu hogar sin pasar por ti desapercibidas o de cuántos años Luz más estaré escribiendo Anna-logías un día diecinueve en y con tu recuerdo...
Lo que sí sé de cierto es que ya no podré olvidar este día mientras posea vida... Podré quizá omitir algún texto por temor a herir sentimientos ajenos, pero quiero una vez más corroborarlo y bastará con que sólo tú lo notes.
Felicidades!
No tengo idea del si existe un número supremo, uno con el cual Dios realmente creó el universo, una "cantidad" determinada de ecuaciones que, sumadas, divididas, alteradas o repartidas, den por resultado la cifra mágica desde donde todo fue hecho o desde donde parte el haber.
No tengo idea de la cantidad de vidas que, dicen, suele tener el gato, la reencarnación como tal o cualquier otro ser o suceso que pudiera trascender con el tiempo y las generaciones y, supongo, nadie tendría en realidad la respuesta dado que no poseería la cualidad requerida para determinarlo o constatarlo.
No tengo ni la menor idea de cuándo fue que crucé aquella parte del laberinto donde, creí, haberme percatado en totalidad de tu presencia en él o de que parte de mi total intención tuviera un vuelco sobre tu persona y cada chance que giraba entorno tuyo sin poder asirme a ninguna de ellas mientras transitaba... sospecho, que jamás habría un eco que me dijera en esencia el qué tanto había ya de ti en mí o viceversa... mas ese jamás fue el punto focal de lo nuestro.
No tengo la más rotunda idea del qué tanto impactó en tu psiqué, del cuánto se modificó tu temperamento o del qué tanto celo pudo haberse sembrado ante la casi imperceptible presencia de mis viros en los tuyos conforme transcurrió nuestra etapa... nuestra, por llamarla de alguna manera.
No tengo idea del qué vendrá después luego de terminar de plasmar estas humildes grafías en tu nombre, de cuántas hadas harán ronda contigo, de cuántas mariposas puedan entrar en tu hogar sin pasar por ti desapercibidas o de cuántos años Luz más estaré escribiendo Anna-logías un día diecinueve en y con tu recuerdo...
Lo que sí sé de cierto es que ya no podré olvidar este día mientras posea vida... Podré quizá omitir algún texto por temor a herir sentimientos ajenos, pero quiero una vez más corroborarlo y bastará con que sólo tú lo notes.
Felicidades!
miércoles, 15 de mayo de 2013
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No tengo idea de cuándo llegará, pero sé que lo hará! ...y será un nuevo entender de las cosas; todo se volverá un nuevo sentimiento, fresco, con acento amoroso y sin restricciones. Ahí, donde no habite la venganza, cualquier mal entendido y sobre todo, el perdón, tendrá su justa razón de anidar en cada rincón de nuestra actividad pasada.
No sé cuándo, pero llegará el instante en que no nos interese nada más que el amor, que terminaremos riendo de las travesuras de los demás, de aquellos intentos fallidos del entorno por envolvernos en crisis y de cruzarnos de brazos ante lo implacable del murmullo que opta por destruír.
No sé cuándo, pero deseo en verdad que asome ese deseo de permanecer perenne, que las tribulaciones no nos arrastren, que los hacinamientos nos hagan parte de ese todo y no nos consideren en un mundo aparte con el fin de relegarnos. Ahí entonces, podremos construír esa pequeñez que nos basta para ser felices y terminar el día sonriendo después de la tenue labor del entendimiento.
No sé cuándo llegará, pero sé que lo hará! ...y será entonces cuando los demás mirarán hacia nosotros, cuando seamos tomados en cuenta en cualquier ámbito y ganaremos esa parte de respeto que siempre has querido; gozarás de ese valor que tanto me has demandado y vivirás en suma tranquilidad hasta el fin de los días pues, yo, ya estaré feliz observando tu seguridad.
No sé cuándo, pero estaré atento ante ese viro que nos aclare el camino, ante esa llamarada que utilizaremos cual antorcha para que no exista oscuridad entre nosotros y, ante esa última llamada, habrá de responder sinceramente y con el alma en la mano ante aquel quien llamará sólo una vez en nuestra vida para rendirle cuentas... Esperemos estar listos para cuando ello suceda.
No tengo idea del cuándo llegará... pero sé que lo hará!
Y espero estar consciente aún para poder gozarlo contigo, para poder apreciarlo en esencia y con vida y para poder terminar riendo del todo frente al todo con plena realización.
...Ojalá y coincidas conmigo para ese entonces.
No tengo idea de cuándo llegará, pero sé que lo hará! ...y será un nuevo entender de las cosas; todo se volverá un nuevo sentimiento, fresco, con acento amoroso y sin restricciones. Ahí, donde no habite la venganza, cualquier mal entendido y sobre todo, el perdón, tendrá su justa razón de anidar en cada rincón de nuestra actividad pasada.
No sé cuándo, pero llegará el instante en que no nos interese nada más que el amor, que terminaremos riendo de las travesuras de los demás, de aquellos intentos fallidos del entorno por envolvernos en crisis y de cruzarnos de brazos ante lo implacable del murmullo que opta por destruír.
No sé cuándo, pero deseo en verdad que asome ese deseo de permanecer perenne, que las tribulaciones no nos arrastren, que los hacinamientos nos hagan parte de ese todo y no nos consideren en un mundo aparte con el fin de relegarnos. Ahí entonces, podremos construír esa pequeñez que nos basta para ser felices y terminar el día sonriendo después de la tenue labor del entendimiento.
No sé cuándo llegará, pero sé que lo hará! ...y será entonces cuando los demás mirarán hacia nosotros, cuando seamos tomados en cuenta en cualquier ámbito y ganaremos esa parte de respeto que siempre has querido; gozarás de ese valor que tanto me has demandado y vivirás en suma tranquilidad hasta el fin de los días pues, yo, ya estaré feliz observando tu seguridad.
No sé cuándo, pero estaré atento ante ese viro que nos aclare el camino, ante esa llamarada que utilizaremos cual antorcha para que no exista oscuridad entre nosotros y, ante esa última llamada, habrá de responder sinceramente y con el alma en la mano ante aquel quien llamará sólo una vez en nuestra vida para rendirle cuentas... Esperemos estar listos para cuando ello suceda.
No tengo idea del cuándo llegará... pero sé que lo hará!
Y espero estar consciente aún para poder gozarlo contigo, para poder apreciarlo en esencia y con vida y para poder terminar riendo del todo frente al todo con plena realización.
...Ojalá y coincidas conmigo para ese entonces.
sábado, 11 de mayo de 2013
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No he comprendido del todo el por qué no has aparecido aún en mis sueños... y no he comprendido tampoco el por qué deberías estar en ellos.
No ha sido sencillo el adentrarme noche a noche al mundo de Morfeo estando tú lejos y, probablemente, sea por la vastedad de compromisos que se gestan aquí, cada ir y venir, cada fecha que se acerca o cada hora que nos acerca más al día de.
Muchas cuestiones no me quedan claras del todo. Peleo constantemente con el desarrollo del día y temo un tanto más el arribo de cada noche cuando la soledad es la que predomina en el entorno.
Cada cual y cada quien con su ir y venir, con su actividad, su sentir y su rutina que no termina por cotejar con la mía.
Ya alguna de esas veces deseé enormemente el romper la tensión con "nuestra fórmula" y, el recuerdo de los últimos recurrir a ella, me vuelve a orillar a no hacerlo, a quedarme recapitulando cierto egoísmo mostrado desde tu trinchera y preferir de esta soledad de la que, en el párrafo anterior, mostré cual queja.
Cada recurrir de las imágenes moldea serenamente mi semblante, asoma eventualmente alguna lágrima y termino por resumir en retornar al punto de partida, a mi inicio.
Y, al no comprender del todo el por qué no has aparecido en mis sueños, resuelvo una vez más que no deberías estar en ellos necesariamente... que mientras tengas un dédalo qué recorrer te mantendrás ocupada aún por encima de mi sentir, de mi decisión, opinión o postura; que mientras tengas un viro por optar lo mantendrás con la expectativa justa según tu apreciación sin importar la mía y, aunque todo esto es válido y cuando justamente requieras de este ente sin dédalo, hasta entonces querrás otra vez que te acompañe ciegamente aparentando o dibujando en ello maestría, parte esencial de tu venganza extendida o haciendo creer al mundo que es un acto de buena fe, de nobleza o de hacerme partícipe...
Mientras tanto, mi semblante seguirá sereno, mi desgana cumplirá su parte y la soledad cobrará la suya desde cualquiera de sus ángulos abrazando al mundo... a mi mundo y, probablemente, al tuyo.
No he comprendido del todo el por qué no has aparecido aún en mis sueños... y no he comprendido tampoco el por qué deberías estar en ellos.
No ha sido sencillo el adentrarme noche a noche al mundo de Morfeo estando tú lejos y, probablemente, sea por la vastedad de compromisos que se gestan aquí, cada ir y venir, cada fecha que se acerca o cada hora que nos acerca más al día de.
Muchas cuestiones no me quedan claras del todo. Peleo constantemente con el desarrollo del día y temo un tanto más el arribo de cada noche cuando la soledad es la que predomina en el entorno.
Cada cual y cada quien con su ir y venir, con su actividad, su sentir y su rutina que no termina por cotejar con la mía.
Ya alguna de esas veces deseé enormemente el romper la tensión con "nuestra fórmula" y, el recuerdo de los últimos recurrir a ella, me vuelve a orillar a no hacerlo, a quedarme recapitulando cierto egoísmo mostrado desde tu trinchera y preferir de esta soledad de la que, en el párrafo anterior, mostré cual queja.
Cada recurrir de las imágenes moldea serenamente mi semblante, asoma eventualmente alguna lágrima y termino por resumir en retornar al punto de partida, a mi inicio.
Y, al no comprender del todo el por qué no has aparecido en mis sueños, resuelvo una vez más que no deberías estar en ellos necesariamente... que mientras tengas un dédalo qué recorrer te mantendrás ocupada aún por encima de mi sentir, de mi decisión, opinión o postura; que mientras tengas un viro por optar lo mantendrás con la expectativa justa según tu apreciación sin importar la mía y, aunque todo esto es válido y cuando justamente requieras de este ente sin dédalo, hasta entonces querrás otra vez que te acompañe ciegamente aparentando o dibujando en ello maestría, parte esencial de tu venganza extendida o haciendo creer al mundo que es un acto de buena fe, de nobleza o de hacerme partícipe...
Mientras tanto, mi semblante seguirá sereno, mi desgana cumplirá su parte y la soledad cobrará la suya desde cualquiera de sus ángulos abrazando al mundo... a mi mundo y, probablemente, al tuyo.
viernes, 3 de mayo de 2013
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Estando fuera del dédalo y conforme transcurren las semanas poco a poco he dejado de creer en ciertos aspectos de la vida que no me había atrevido a plasmar en este espacio por precaución, por no arrepentirme en un futuro o por otras razones que, de momento, pudieran resultar contradictorias.
Quizá ello se deba al círculo que me rodea, a ciertas necesidades que no han sido del todo prósperas para mi comunidad, mi país o dentro de mi estatus social, laboral o sentimental puesto que, resalta o sobresale en otros, cierta estabilidad que no sé si es ficticia, falsa o resulta ser simple postura y/o apariencia.
Aquí cabe resaltar que existen decenas de dichos triunfalistas encaminados al éxito con respecto a todos esos puntos que atrás mencioné y, aún así, no es por lo general (a lo que he descubierto) que sea simplemente yo quien esté obrando de manera errónea, vana o indirecta hacia los fines propios que demanda dicho éxito.
En un tiempo llegué a culpar a mi pareja por algunos de estos elementos que deterioran mi entereza y, luego de "escarbar" en el trasfondo, terminé por culparme a mí mismo otorgando así cierto perdón virtual a quien sigue acompañando mis días hasta terminar por comprender que, justamente, cada quien tiene sus expectativas de vida, planes y temperamentos y no les importa "llevarse entre las patas a los demás" para vida de conseguir su propia estabilidad.
Aquellos quienes se dicen amigos, aquellos otros que se jactan de conocer, de brindar oportunidades, algunos patrones, músicos fracasados e incluso mis propios hijos que, ciegos, sólo ven por ellos cuando la necesidad familiar les demanda un tanto más de lo que ellos creen dar. (Y es que no hablo de los pequeños, sino de los que creen tener conciencia y 'edad' para hacer y deshacer de sus días a placer cuando en realidad aún dependen del jalón y apoyo que sus padres les pueden y suelen otorgar).
Escuché una frase hace poco que, el amor, es un experimento propio de Dios que está en "modo de prueba" aún; que casi ningún ser humano puede manejarlo, equilibrarlo y llevarlo a los inmensos horizontes y fuerza que este don posee y, dicha prueba, trae consigo mucho "ensayo y error" que termina en convertirse, según veo, en más error que ensayo.
Así pues, con esto, la mayoría de nosotros quedamos en cierto limbo sentimental que nos hace dudar entonces de la fidelidad, la integridad, la amistad, la responsabilidad y una retahila más de valores que derivan de ese principio llamado amor. Puedo decir en cierta forma, que justo es aquí donde me encuentro y termino por caer en determinada indiferencia que se refleja en mi semblante a manera de desgana, que se refleja en mis sábanas aunada la ausencia, el desamor y el insomnio o se refleja en mi profesión dando por resultado el dejar de ofrecer calidad y sólo mostrando "lo común" que las personas "quieren escuchar".
Si me observas en estos días, no me pregúntes por favor qué me sucede... Mi seriedad e indiferencia obedece a más de una sola situación o posición, mi incredulidad aumenta con cada cuestionamiento y, ante la vastedad del universo y mi extrema pequeñez, recuerdo nuevamente esa frase que recita acerca de "la levedad del ser" que no termina la humanidad por entender y que cada vez nos orilla más a cierta autodestrucción por alejarnos del sentimiento matter: el amor... (y todos sus co-relativos y derivados)
Estando fuera del dédalo y conforme transcurren las semanas poco a poco he dejado de creer en ciertos aspectos de la vida que no me había atrevido a plasmar en este espacio por precaución, por no arrepentirme en un futuro o por otras razones que, de momento, pudieran resultar contradictorias.
Quizá ello se deba al círculo que me rodea, a ciertas necesidades que no han sido del todo prósperas para mi comunidad, mi país o dentro de mi estatus social, laboral o sentimental puesto que, resalta o sobresale en otros, cierta estabilidad que no sé si es ficticia, falsa o resulta ser simple postura y/o apariencia.
Aquí cabe resaltar que existen decenas de dichos triunfalistas encaminados al éxito con respecto a todos esos puntos que atrás mencioné y, aún así, no es por lo general (a lo que he descubierto) que sea simplemente yo quien esté obrando de manera errónea, vana o indirecta hacia los fines propios que demanda dicho éxito.
En un tiempo llegué a culpar a mi pareja por algunos de estos elementos que deterioran mi entereza y, luego de "escarbar" en el trasfondo, terminé por culparme a mí mismo otorgando así cierto perdón virtual a quien sigue acompañando mis días hasta terminar por comprender que, justamente, cada quien tiene sus expectativas de vida, planes y temperamentos y no les importa "llevarse entre las patas a los demás" para vida de conseguir su propia estabilidad.
Aquellos quienes se dicen amigos, aquellos otros que se jactan de conocer, de brindar oportunidades, algunos patrones, músicos fracasados e incluso mis propios hijos que, ciegos, sólo ven por ellos cuando la necesidad familiar les demanda un tanto más de lo que ellos creen dar. (Y es que no hablo de los pequeños, sino de los que creen tener conciencia y 'edad' para hacer y deshacer de sus días a placer cuando en realidad aún dependen del jalón y apoyo que sus padres les pueden y suelen otorgar).
Escuché una frase hace poco que, el amor, es un experimento propio de Dios que está en "modo de prueba" aún; que casi ningún ser humano puede manejarlo, equilibrarlo y llevarlo a los inmensos horizontes y fuerza que este don posee y, dicha prueba, trae consigo mucho "ensayo y error" que termina en convertirse, según veo, en más error que ensayo.
Así pues, con esto, la mayoría de nosotros quedamos en cierto limbo sentimental que nos hace dudar entonces de la fidelidad, la integridad, la amistad, la responsabilidad y una retahila más de valores que derivan de ese principio llamado amor. Puedo decir en cierta forma, que justo es aquí donde me encuentro y termino por caer en determinada indiferencia que se refleja en mi semblante a manera de desgana, que se refleja en mis sábanas aunada la ausencia, el desamor y el insomnio o se refleja en mi profesión dando por resultado el dejar de ofrecer calidad y sólo mostrando "lo común" que las personas "quieren escuchar".
Si me observas en estos días, no me pregúntes por favor qué me sucede... Mi seriedad e indiferencia obedece a más de una sola situación o posición, mi incredulidad aumenta con cada cuestionamiento y, ante la vastedad del universo y mi extrema pequeñez, recuerdo nuevamente esa frase que recita acerca de "la levedad del ser" que no termina la humanidad por entender y que cada vez nos orilla más a cierta autodestrucción por alejarnos del sentimiento matter: el amor... (y todos sus co-relativos y derivados)
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