martes, 2 de febrero de 2021

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Nunca terminaré por entender a esas personas que se enfrascan en concebir una sola razón o "verdad" y morir con ello siempre presente o utilizado como "estandarte de vida".
Ni siquiera el día tiene por unanimidad ser igual uno de otro.

Mas tampoco terminaré por entender a esas personas que se enfrascan en dudar todo cuanto se le es mostrado, cuando es más que evidente un hecho o cuando se les demuestra a todas luces lo erróneo de su postura.
Sí, aún a sabiendas que, la percepción humana, no es la real, la totalitaria, la certera.

En sí, nunca podré entenderte si tu hablar no dicta tus hechos, si tus acciones demuestran lo abstracto que puede ser o convertirse el proceder cuando, tus frases, expresan sencillamente lo llano, lo concreto, lo veraz.
No sabré nunca el cómo es que te has forjado en tu vida, de dónde es que has mamado tu aprendizaje o el cómo es que terminaste copulando con otro ser a pesar de saberte así.

Las incertidumbres juegan su papel primordial doquiera que asomo.
Las personas ya no suelen "leer" como antes... pues, antes, se leía "entre labios", se sugerían las miradas, se percibían las señas en el rostro y se podía "jugar" con lo subliminal en los textos... dónde fue entonces que te forjaste? De dónde cogiste esa seriedad que no encierra sino lo absurdo? Cómo te han dado un nombre cuando, tú, lo has trocado por otro que no suele ser "de pila"?

Las barbaridades juegan un papel casi primordial en estos días.
Las historias cada vez son más extremas, el sexo más posesivo, la rabia más marcada, la estupidez más recurrente, la canción menos escuchada y el talento menos apreciado...


Cómo podremos entonces "jugar" a ser humanos? Cómo sacaremos a luz lo que debe ser prioridad?
Cómo entender al prójimo cuando, éste, sólo quiere entenderse a sí mismo?
Cómo no atentar contra nuestra vida cuando la vida misma atenta contra nuestra?
Cómo "corregir" la última pregunta hecha, formulada "al viento"?

Cómo ser más que sol, día, amor, cordura, comprensión y vida si ni siquiera podemos ser humanos?

domingo, 3 de enero de 2021

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Y se sucede todos los días...
El detalle que da pie a entender que, mientras se está con vida, hay oportunidad de poder decir lo que uno siente y/o piensa de esta o aquella persona.

Los actuales medios de comunicación nos mantienen tan cerca que, con sólo teclear un poco o consultar nuestro teléfono inteligente, ya tenemos a la otra persona en el auricular... con gran parte de su atención y, para uno, la conocida voz de aquel o aquella.

Trabajando en el taller de guitarras, es notoria la presencia física de quienes ahí laboran; desde el barrendero en las afueras hasta cada compañero en el interior del recinto. Es sumamente notorio cuando, por alguna causa u otra, alguien se ausenta.
En definitiva, el lugar que ocupan, se mira extrañamente vacío y no hay quién pueda cubrir ese espacio.

Me permití, con este recapacitar, el elogiar ampliamente a uno de nuestros compañeros hace algunos días a manera de que sepa directamente desde mí y propia voz, el cómo lo tengo catalogado. En ese instante lo tenía a escaso un metro de distancia y él agradecía humilde mi opinión acerca de su persona.
Mas, quedó en "pendiente" el comunicárselo directamente a mi patrón.

Éste último que menciono se ausentó por un día en el taller por motivo de un corto viaje de negocios y, a pesar de que lo pude tener tras el auricular en dos ocasiones que le requerí, el saberle lejos me llenó de intenso sentimiento nostálgico.
Aquí, el punto es que no sé cuándo me atreva a expresarle mi profunda estima teniéndole de frente.

Ya en el pasado mes de mayo y parte de junio de 2020, Carlos Topete Félix se ausentó del taller por una enfermedad que lo tuvo en terapia intensiva por más de una semana... y, es obvio, que la tristeza invadió el recinto de trabajo por días esperando un desenlace fatal.
El cariño que ha sabido sembrar él en cada uno de nosotros sólo se convirtió en algunas lágrimas en aquellos sus días de ausencia... mas, él, jamás supo de esto. Nunca nos atrevimos a decírselo.

Pero, deseo retomar este punto pues, de manera muy lamentable, la única ocasión que en un pasado exterioricé mi profunda estima por alguien, fue justo cuando la relación ya estaba lastimada y, mi receptor, me juzgó a más no poder... me tildó de falso, de hipócrita y de "convenenciero" pues, él creyó, que le decía todo eso para evitar que me corriera de cierto empleo que tuve estando a su lado en Cabo San Lucas B.C.S.
Ahí fue donde mi sentir, prefirió quizá y para siempre, seguir apagado en mi opinión hacia cualquiera (aún mereciéndolo y estando en vida).

Y no, no necesito ir a un psicólogo para erradicar esto de mi mente y recuerdo y mostrarme con mayor plenitud ante los demás.
Puedo sostener aquí que, ante mi esposa (por ejemplo), siempre fui sincero y pude decirle en su momento cuán enorme era mi amor por ella.


Descubro pues, siempre un freno, un detalle que nos limita, un miedo, una pena o vergüenza quizá que nos detiene a exteriorizar cuánto es que estimamos o queremos a aquella persona que nos acompaña en vida.

Dos carrozas fúnebres en estos días han pasado por mi lado al ir manejando y, vuelvo a recordar, todos los "te quiero" que dejé de decir a quien los merecía y que se convirtieron en lágrimas al saberles muertos.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

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Qué hermoso soñarte así!
Dejando derramadas estelas de sencillez, de lugares remotos y nuevos en mi estar, de ternura, sonrisas y buen augurio de vida que nunca conocimos ni vivimos.

Qué hermoso soñarte así!
Enamorada; con la certeza de que cada día puede bien ser un nuevo comienzo y no el continuar de la rutina o la bajeza. Sin pereza, sin dolor que te lastime y con la mirada entera sobre mí haciéndome creer que significo más que sólo un ente a tu lado.

Qué hermoso soñarte así!
Ligera, desenfadada, con tranquilidad amorosa, seguridad sentimental y con ese resquicio asomando siempre de tu sensualidad matinal para, sin mediar palabra, hacerme perder entre tus líneas y curvas.

Qué hermoso soñarte así!
Descalza; demostrando a la vez que cualquier camino que hubiera por recorrer podrá hacerse sin contratiempo, sin prisa o sintiendo el piso y suelo para literal seguir con los pies en la tierra... así, justo como te conocí en inicio y como llegué a amarte.


Qué hermoso soñarte así!
Y qué tranquilidad sembraste con ello todo mi día sabiendo que te tuve conmigo, al menos, por un tiempo... el suficiente para valorar todo lo logrado, lo vivido, nuestro entorno, todo nuestro pasado y, con ello, volver a entender que no todo es eterno, que todo posee un fin y tuvo un objetivo claro: el que tuvieras desde mí todo mi amor... mi poco o mucho amor.

sábado, 28 de noviembre de 2020

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No podría definir en dónde es que "cabe en mí" la estima y admiración.
Si bien son diferentes, el sentimiento que provocan es sumamente sensible y merece de mi cuidado y atención al estar al lado de quien realmente me lo merece.

Y es que son realmente pocos los compañeros de profesión que se lo han ganado por su sencillez, por su desinteresada amistad o porque sencillamente se muestran sin tapujos, abiertos y sinceros y no requieren de "avisar" que vienen a mi lar o que te desdeñarán una visita.

Uno de ellos al cual admiro enormemente, me provoca una sensación de amor indescriptible y me inunda una gana de estar a su lado en todo momento escuchándole, queriendo formar parte esencial en su vida o, al menos, que mi presencia no le resulte incómoda en ningún momento aún, que no forme parte de su charla o conversación si estamos con más elementos en alguna tertulia.
Hemos compartido momentos maravillosos musicalmente hablando y, obvio, desde ahí se desprende gran parte de mi admiración hacia él.

Sin embargo, es su persona y manera de pensar que me conmueve y colma de estima... y no por "siempre estar de acuerdo conmigo", sino porque se muestra como quien es y, si algo "no le parece", lo hace constar sin necesidad de ofender a nadie o a mí mismo. Se muestra humilde a sabiendas de que, como en todo, siempre habrá un "mejor partido" en todo sentido.
Supongo que debería aprenderle algunas de sus maneras.

Mas, en sí, el motivo de mi escrito es justo en el no poder expresar con grafías lo que siento pero sí reconocer que existen seres en este mundo que realmente admiro... y no se trata de algún famoso, sino de personas que, por lo general, pasan desapercibidas ante otros tantos mortales que ni siquiera entienden lo que es o lo que es vivir contando con este tipo de entes y su amistad.


A ti, pues, que te he dicho que te admiro y aprecio, perdona mi vana intención de desgranar su por qué... supongo que debo vivir aún más para vida de poder expresarlo aunque, sólo con estar cercano a ti, el corazón me da un vuelco, la reverencia asoma a cada momento y la humildad que supuestamente poseo se hace menos que un grano de arena estando tú cercano.

Gracias por hacerme saber que realmente existen personas aún así en este pedazo de mundo que ha sido increíblemente destruído por una pandemia que sigue dejando secuelas de pobreza y mortandad... pues, pareciera, que ni eso cambiará tu manera hermosa de ser; y, eso, es envidiable.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

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Jamás podré decir que no significaste nada en mí.
Sabes perfectamente qué tanto llevaste mío cuando partías, qué tanto aroma quedaba tuyo, en qué parte dolías más o hacia dónde dirigía mi mirada en otras mujeres mientras estabas lejos.
Conociste a detalle cuanto soy y sabrás de cierto incluso lo que pienso aún sin tú estar a mi lado... no podrás negarlo.

Jamás podré decir que no quedaste marcada en mí.
Pues aún es fecha en que, ante cualquier resquicio de vida y amor, tu nombre y ente entero fluye por mis ideas, solidifica mis frases o al menos me hacen esbozar una sonrisa que denota complicidad.
Todo nuestro pasado puede habitar en mí con sólo mirar algún reflejo vano tuyo en cualquier otra mujer e incluso llevarme a mostrar una lágrima.

Jamás podré decir que no fui tatuado a tu manera.
Pues desde el silencio mismo hasta lo más indeseado tuyo me remonta y acalla otras posibilidades, frena desenfrenos, soslaya miradas que terminan en no ser de nadie y/o para nadie.
Tus pasos, tu risa, tu cabello, tu acento... las decenas de fotografías que aún viven en mi recuerdo al sólo cerrar mis ojos o los pocos sitios donde dimos rienda suelta a la vida y al compañerismo.

Jamás podré decir que fuiste nadie o que vales nada.
Inhumano sería. Esquivo de la verdad y del asombro con que muchas veces te vestiste y te regodeaste frente a mí hasta llevarme al desespero del deseo o a la cúspide sexual.
Y es que tu valor jamás podría ser monetario... ese problemático papel moneda que sólo denota ambición es más que absurdo ante tu validez humana, mundana, matriarcal o amistosa.


Jamás podré decir que no fui feliz a tu lado...
Tú más que nadie lo supo desde mis acciones, desde mis palabras, desde mis hechos, mis canciones, mis textos y, aunque no lo parezca, sigo vivo gracias a ti, a todo ese recuerdo, a todo ese peso que cargo en mi espalda, en cada esquina que viro, aún fuera del dédalo o durmiendo solo...  con mi mañana incierto, con la frescura de la mañana bañada de ti, lo mismo un atardecer que alguna visita al mar...

En el campo, la lluvia, el comedor, la cama, el teléfono o cada calle donde tus sagrados pies cruzaron.
Jamás podré decir que nunca te amé...

martes, 6 de octubre de 2020

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Hoy no habría motivo alguno para simplemente escribir...
Debería existir una razón poderosa para hacerlo y, así, poder llegar hasta tus ojos con la vehemencia suficiente y la certeza necesaria para ser en tus días, para hacer de tus días y no con ello trocar tus noches... las mismas que hoy no dejan llegar el día.

Hoy, no habría motivo alguno para simplemente estar...
Y entender con ello que ocupas ese lugar en el espacio-tiempo donde se haría claramente tu voluntad, donde ejercería la fiereza de tu cariño o donde predominara más que la simple presencia... la misma que hace tanta falta.

Hoy, no habría motivo alguno para simplemente cantar...
El encontrar la nota idónea que, reflexiva, acuda hasta tu entender y hagas con ella la cadencia adecuada que nos enseñe a todos del canto mismo del viento mientras alzas tu vuelo... ese mismo que hoy se niega.

Hoy, no habría motivo alguno para simplemente meditar...
Buscar en el entredicho lo que alguna vez sugeriste y que nos orilló a todos y cada uno de quienes te supimos a caminar con tu enseñanza y tu pregón... ése mismo que hoy calla.

Hoy, no habría motivo alguno para simplemente "sentarse" en el laberinto...
No lo habría pues, aunque estuviese fuera de él, seguiríamos sintiendo que seguimos inmersos y, con ello, lamentar nuestra situación actual al sabernos aún mortales.


Hoy, no hubiese escrito, hablado, cantado, meditado o alzado el vuelo hacia tu encuentro pues, sé con certeza, que no estarás aquí hurgando tratando de encontrar una fecha representativa, un momento álgido, una frase que te evoque o cualquier nota que se asemeje un tanto a lo que tú elegiste alguna vez para, desde ahí, partir hacia el rumbo de vida que siempre te trazaste.

Hoy, es por demás el intentar "buscar la luz"... pues carecerá de su presencia conmigo o en mis grafías.
Sé, pues, el lugar donde estás y estarás siempre. Aquel donde elegiste "al final", ese que ninguno de nosotros conoce y que pudiera resultarnos "familiar"... mas, aunque queramos, sólo es tuyo y lo será a partir del momento justo de tu partida.

Hoy, y siempre, para ti... aún sin fecha, aún sin nombre, sin nota, sin texto siquiera.

Q.D.E.P.
Luzanna Andreani Ruiz.

sábado, 5 de septiembre de 2020

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Supongo que ya me has dado la mayor de las enseñanzas, el mejor de los ejemplos y, de manera irremediable, se ha reflejado esto en mis sueños pues, esta madrugada, llegó hasta mí una más de tus respuestas.
Una más de tus cátedras.

Mas, quizá no se trataba de que fuera así... no pude dormir más después de ese encuentro contigo en el mundo de Morfeo. Mi cabeza revolucionó un tanto y, comprendí, nuestra postura, nuestra situación, nuestro balance emocional, nuestro devenir ya anunciado.

Y fue hermoso poder verte luchando con alguien más sexualmente, padeciendo lo mismo que conmigo y, susurrándome al oído para que no escuchara nadie más, el motivo de tus acciones, la causa primordial, el efecto de nuestra lucha frustrada... el inminente receso y la necesidad carnal plasmada en todo el derredor o rincón corporal.

Comprendí. Ese es el resumen.
No puedo objetar más nada y, lo maravilloso, es la experiencia que este sueño me deja ante lo nuestro, ante lo que fue, ante la necesidad, ante la libertad de poder "hacer y deshacer"... ante y por encima de cada comentario dicho aún por nosotros mismos.
Promesas rotas, cabezas agachadas, meneos mismos... en fin.


Supongo que ya me has dado la mayor de las enseñanzas, el mejor de los ejemplos... pero, qué necesidad había de que fuera acompañado de Morfeo?
Qué necesidad de que fuera con alguien superior a mí?
Qué necesidad de que fuera "entre semana"?
Qué grato poder recibirlo así, desde ti.

Indiscutiblemente sufrí... pero comprendí y, eso, no tiene precio.
Supongo que fue mi amor por ti (que aún conservo), supongo que fue el designio de libertad... no sé lo que haya sido.
El punto es que, si bien sufrí, aprendí una vez más en tu nombre.

Gracias mil.

viernes, 7 de agosto de 2020

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No ha sido una o dos veces que he leído cierta sentencia amorosa que suelen usar algunos enamorados para demostrar que siguen prendados de su compañer@.
El punto en específico que refieren es que: "cada amanecer a su lado, es la única felicidad que predomina o es el inicio del nuevo día con el brío de siempre e igual de enamorad@... como en un principio"... bla, bla, bla.

Ya algunas veces he recibido el mote de "amargado" y no, no es de lo que hoy me quejo; sino que indago si realmente lo anterior expuesto puede ser cierto o posible porque, según creo, son sólo frases que se dicen al cónyuge con el afán de atención, de mero romanticismo, de muestra de cariño o con el malévolo fin de "escucharlas de regreso"... porque, de que las hay, las hay!

Supongo que nunca fui suficiente para quien acompañó por más de veintitrés años mi vida y, lo he dicho hasta el cansancio aquí, que yo fui el primero en cometer el error que dio inicio a nuestra ruptura mas, más que hurgar en cosas del pasado si fui o no suficiente, quiero entender que no es posible el poder "amanecer siempre con el amor a flor de piel".
Casi sostengo que no es posible!

Se necesitaría realmente estar embrujado, haber consumido un brebaje o tener un poco de basura revolviéndose en nuestra cabeza para no "despertar" a lo inevitable: la rutina, la cual, sin dagas o espinas, van mellando lentamente a todo ese amor que "se profesa".
Y, si van a salirme con que hay que retroalimentar y renovar al amor constantemente, díganme si ya lo consiguieron y cómo! ...porque yo sencillamente no pude.

Casi puedo asegurar que mi compañera de vida obtuvo treinta mil quejas mías a lo largo de nuestros años y, no por eso, me considero un pendejo para amar o alguien inservible para cosas del amor... y, de manera obvia, no escribiré aquí ni una sola queja o reclamo hacia mi esposa... eso sería lo más baboso que pudiera hacer en este espacio.

Si la respuesta es "sencilla" háganmela saber (aunque me cobren) pues, casi puedo imaginar que me responden: "...es que, si vas a copular todos los días, pues cambia poquito al menos la orientación de la cama para que 'no se vea igual' que anoche..." o "...busca cosas nuevas como disfrazarte, vendarle los ojos a ella, ver una película porno... HAY MIL MANERAS, CHINGADO!"


De verdad, y ya en serio... se puede siempre al despertar olvidar en totalidad al mundo exterior y saberte entero y pleno con tener a alguien al lado?
Se puede? Sin tener qué pensar en la necesidad del dinero y los tantos y tantos pagos, compromisos y horas invertidas en arreglos, comida, limpieza, sueño y un mar de asuntos más!??

No, no me repitan frasecitas cursis de películas... díganme realmente qué les ha funcionado y, entonces, dejar de pensar que es imposible, entenderlo de "otra forma" y tratar de digerir con ello mi fracaso y decepción.

jueves, 9 de julio de 2020

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Este blog nunca fue creado con la firmeza de quejarme o de lanzar piedras al viento (con nombre y sitio) para que cayeran cual duras y pesadas son sobre ciertas cabezas.

No me recuerdo en sí si, luego de crearlo, me percaté de que tenía el "poder" de escribir y plasmar aquí lo que quisiera, el tiempo que quisiera y desterrar de mi mente, recuerdo y sentimiento cuanto se me ocurriese.
Así pues, inicié una travesía textual de la cual nunca he querido soltar o alejarme.

Y es que forma parte del desahogo, del inventar e imaginar situaciones o sucesos, del plasmar de los sueños, del vivir enamorado (a mi manera), del entablar un diálogo sin música o del simple echar las letras al ciberespacio para dejarlas como vestigio del que un día fui.

Mas, es más marcado en estos días, que cierta vacuidad se anida de manera casi perpetua en todo mi quehacer; la pandemia que vivimos nos limita enormemente y no deja resquicio ni siquiera para poder respirar lo gratuito de la vida... qué decir de lo económico.
Qué decir de las tertulias, de las visitas, los besos o los abrazos, de los festejos, las vacaciones... tanto y tanto gel antibacterial, alcohol y cloro sanitizante sólo nos dice que no podremos desinfectar el universo por mucho que lo apliquemos o lo usemos... (Y lo peor, debilitamos a nuestro poderoso sistema inmune).

Con este día, casi suman cuatro meses de asueto artístico y es sólo a través de las redes sociales y una que otra plataforma en streaming que nos puede sostener activos cuando, aseguro, la música debe ser considerada esencial... pero, vuelvo, resulta extremadamente lamentable el descontrol a lo que todo esto ha desembocado.
No conozco persona alguna que viva sin música en su derredor... personas que, incluso, disfrutan del 'canto' de las aves como algo simple y gratuito que la naturaleza nos brinda (y otros tantos estudios que sostienen que, con música, hasta las plantas crecen mejor o los animales cambian para bien su estado de ánimo mejorando a la vez el producto alimenticio que ofrecen al ser humano).


Pero, vaya... vaya al olvido este dos mil veinte, vaya a la mierda cada decisión errada de quienes han protagonizado este caótico momento mundial; vaya al desván (a esperar un mejor año) cada beso, cada abrazo, cada soplo al oído y cada nota que ha quedado muda tanto en mi voz como en mi guitarra gracias a esta pandemia sanitaria.

Es por demás subrayar la austeridad económica por la que estamos pasando todos y cada uno que nos dedicamos a las artes, al entretenimiento y/o a la farándula.
Sólo deseo que podamos aferrarnos al amor mismo tan fuerte que nunca nadie nos mire caer... porque, de hambre y deudas, ya han caído algunos tantos.

viernes, 5 de junio de 2020

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Ciertamente, aún no existe un manual para librar el laberinto.

Y si anteriormente, en cada viro existía alguna probabilidad, en esta actualidad pareciera que el "qué más da" es el que predomina o resulta ser "la opción más recurrente".
Duele decirlo, pero es así de contundente.

Lo peor es que nunca supe de cierto en cuál de los momentos, estando inmerso, opté por virar hacia lo vacío, hacia donde no existe más que una poca de credulidad, una pizca de razón o un trozo minúsculo de amor y que "debe ser repartido" en todo, en cada cosa o ser que rodea mi entorno y aún así dejar para mí la "parte sobrante" para poder vivir.

Muchas personas aseguran que con sólo un poco de amor se sobrevive o que con ese mismo poco basta para andar, para cantar, para escribir, para hurgar e intentar a la vez seguir llenando la vasija interior o impedir que ésta se vacíe por completo... luego asomo a la mía y ella es el reflejo de mi entorno, de la parte hueca del dédalo la cual intento de alguna forma reconocer sin conseguirlo.

Y, ciertamente, aún no existe un manual para librar el laberinto.

Nadie tiene la "razón precisa", la "última y definitiva respuesta", el "color adecuado", la "sabiduría suficiente" e incluso "la cordura tal" para poder sobrellevar cada devenir que asoma en este año que ya ha transcurrido en más de su mitad y que, si bien ahora observo desde mi prisma, seguramente existen decenas de cientos más en el orbe que ni siquiera saben "en qué o en dónde están metidos".

El mundo se carga con monigotes que terminan siendo fantoches manipulados por algunas manos que, en apariencia, sugieren saber más del movimiento teatral que "la gran mayoría" y, de manera muy lamentable, pareciera ser que cada uno de nosotros nos encontramos en dicha mayoría pues son muy contados los que "pueden mover las fichas" con cada jugada... aplicado al dédalo, cada vez menos aseguran saber el cómo escapar de él sin que se nos diga la solución al acertijo.

Luego, por otro lado, aquellos que sencillamente se mueven (aunque en círculo) y nos infectan de cierta ingenuidad que, soslaya quizá, la "probable solución"... la manera "correcta" de vivir, la desgana total o la desfachatez o la sencillez extrema que ya hemos perdido por creernos más sabios que antes...


Aún no existe un manual para librar el laberinto, no hay fórmula, opinión, sugerencia vital o razonamiento confiable... sólo se divisa, incluso en las paredes huecas, un inmenso vacío que te grita que es más vano retroceder que seguir avanzando...
Y terminas andando vacío de lágrimas, de ideas, de entusiasmo, de palabras, de sueños y caricias... sin frío, sin temor, con crepúsculos en "blanco y negro" y con la certeza de que ahora sí estás mucho más perdido estando, según tú, afuera o paralelo al dédalo.