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Si hay algo de lo que estoy más que convencido es que detesto y aborrezco lo bélico.
No sé si sea justo por ello que no adquirí en mi época videojuegos que tuvieran esa característica de balear a otros o intentar no ser liquidado... no daré nombres de los tantos que salieron en mi tiempo 'gamer' ni los tantos otros que se sumaron con el paso de los años.
Otro detalle que no soporto escuchar en programas televisivos (que son o provienen propiamente desde los Estados Unidos de América) es aquella de "gracias por tu servicio", refiriéndose a aquel individuo que asistió o fue enviado a alguna de las tantas y tantas guerras e intervenciones que el mencionado país ha consumado... todo, gracias a su propio beneficio.
No quisiera decir aquí que el país con mayor poder en el mundo sólo se aferra a dicho potencial para poder subsistir o sobrevivir al no contar con recursos suficientes para su desarrollo y propio bienestar... es entonces que "siempre será el más fuerte el que impone su verdad y el más débil el que tiene qué acatar y callar".
No, no lo diré.
Y es que, si hay algo que en verdad detesto y aborrezco, es justo lo bélico.
Lo he catado desde el temperamento agresivo de mi aborrecible vecino y esposa, hasta uno que otro infeliz con su vida que termina por molestar a otros, por sentirse superior e incluso al poder provocar daño psicológico, físico o social dado su proceder.
Y que en cada recorrido en auto se puede catar, más, en horas "pico".
Qué maravilla sería el mundo sin esas muestras de imponer poder sobre otros... qué maravilla de mundo si se entendiera que todos necesitamos de otros y podremos requerirlos alguna vez en la vida (incluyendo naciones enteras, razas o simples vecinos).
Qué perfecta la dicotomía divina a este respecto que sostiene que siempre habrá una contra en todo!
Por ende, deberá existir lo contrario a la paz... y no hay manera de evitarlo.