sábado, 21 de febrero de 2026

.

 No he comprendido (y creo que jamás comprenderé) el por qué es que existen personas que se dedican al fraude, que quizá hasta disfrutan engañando a otros y, de paso, beneficiándose con algún objeto valioso o con dinero en efectivo.
Será por la adrenalina y dopamina que ello genera?  Les vale siete chingadas cualquier principio moral?  Les gusta "la vida fácil" y aprovecharse de los demás? ...y es que he sido víctima de ello ya en dos ocasiones.

No he comprendido (y creo que jamás comprenderé) el por qué de tanto fetiche en el ámbito social, personal, sexual o incluso laboral...  o aquel deseo (o cábala) muy arraigado de "contar los pasos al andar", los escalones al subir en algún andén; el entrar con el pie derecho a algún casino.
El ser supersticioso y creer que el destino o el azar favorable estará de nuestro lado siempre.
Será también culpa de la adrenalina y dopamina que se genera?  El respetar o malograr la moral personal o social?
...el punto radica aquí que también he sido así en ocasiones.

No he comprendido (y creo que jamás comprenderé) el por qué siempre deseamos ser como alguien más; ese parecer siempre inconformes con lo que tenemos, con lo que poseemos o con nuestra característica humana tal y cual se ha formado con el paso de los años.
Cómo es que deseamos tanto lo ajeno?  Es acaso que puede valernos siete chingadas cuanto ocurra?  Es por el simple hecho de generar adrenalina y dopamina y someternos a la emoción?
...y es que, de manera lamentable, aquí también me he visto inmerso en ciertas ocasiones.

Y digo "lamentable" porque soy una persona sumamente sensible y, cada que se trunca un principio moral, cada que abusan de mí, cada que no estoy conforme con mi vida o cada que recurro a ese refugio sexual plagado de fetiches y demás (todo esto sin contar el uso del cigarrillo o el alcohol) es que mi sueño y vida se "desacomoda" en exceso...  e, insisto, será por necesidad de adrenalina y/o dopamina?  Porque ya me vale enteramente una chingada todo?   ...o porque soy humano y tropezaré siempre aún sin yo desearlo en el fondo o desde un inicio.


No pude ni he podido encontrar (y creo que jamás encontraré) consuelo u orientación de todo esto en la religión. (Y probablemente aquí es donde he "miado muy fuera de la olla")
* Consuelo al aferrarme a algo que me tranquilice o me detenga (no que me controle, sino que me haga entender y dejar de caer o al menos amainar un tanto lo sentido).
* Orientación para aceptar la dicotomía divina como ley fundamental de este existir en nuestra tercera dimensión donde, el disfrutar de dosis masivas de adrenalina y dopamina, muchas veces resulta de lo mejor y, el "valemadrismo" sostiene gran parte de algunos avances mundanos social, tecnológica, moral y hasta sexualmente hablando.

Será que la adrenalina y la dopamina tienen todas las respuestas a los estímulos humanos?

jueves, 22 de enero de 2026

 .

Si hay algo de lo que estoy más que convencido es que detesto y aborrezco lo bélico.

No sé si sea justo por ello que no adquirí en mi época videojuegos que tuvieran esa característica de balear a otros o intentar no ser liquidado... no daré nombres de los tantos que salieron en mi tiempo 'gamer' ni los tantos otros que se sumaron con el paso de los años.

Otro detalle que no soporto escuchar en programas televisivos (que son o provienen propiamente desde los Estados Unidos de América) es aquella de "gracias por tu servicio", refiriéndose a aquel individuo que asistió o fue enviado a alguna de las tantas y tantas guerras e intervenciones que el mencionado país ha consumado... todo, gracias a su propio beneficio.

No quisiera decir aquí que el país con mayor poder en el mundo sólo se aferra a dicho potencial para poder subsistir o sobrevivir al no contar con recursos suficientes para su desarrollo y propio bienestar... es entonces que "siempre será el más fuerte el que impone su verdad y el más débil el que tiene qué acatar y callar".
No, no lo diré.

Y es que, si hay algo que en verdad detesto y aborrezco, es justo lo bélico.

Lo he catado desde el temperamento agresivo de mi aborrecible vecino y esposa, hasta uno que otro infeliz con su vida que termina por molestar a otros, por sentirse superior e incluso al poder provocar daño psicológico, físico o social dado su proceder.
Y que en cada recorrido en auto se puede catar, más, en horas "pico".

 

Qué maravilla sería el mundo sin esas muestras de imponer poder sobre otros... qué maravilla de mundo si se entendiera que todos necesitamos de otros y podremos requerirlos alguna vez en la vida (incluyendo naciones enteras, razas o simples vecinos).
Qué perfecta la dicotomía divina a este respecto que sostiene que siempre habrá una contra en todo!
Por ende, deberá existir lo contrario a la paz... y no hay manera de evitarlo.