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Ella tiene ya una idea, al menos sé que la tiene.
Sé que le falta, que aún necesita más empuje, más detalle de cuanto le espera y poco a poco se ha convertido en mi mejor amiga... algo que se ha venido dando de manera muy paulatina pero con grandes pasos hacia lo seguro, hacia lo perenne.
Sé también que admite sus errores y, aunque no desea verlos más a fondo para trabajarlos, juntos hacemos que con cada encuentro haya comprensión, comunión, respeto, avance, sinceridad y cariño... ese cariño que demanda debido a su edad, a su naturaleza o a su integridad.
Su voz o su cascada de risa, por fortuna, no me recuerda a nadie más de su sexo que haya pasado anteriormente por mi vida con lo que todo se torna tan pleno y consistente que sólo atino a valorar cuanto encuentro tenemos como único e irrepetible... y a sabiendas que nunca me la "quitaré" de encima.
Ella tiene ya una ruta trazada, al menos sé que la tiene.
Sus pasos silentes y poco audibles me brindan una especie rara de seguridad de que existe aún alguien cercano que bien pudiera quedarse para toda la vida, que siembra certeza cuando habla, que se emociona con la poca emoción que le puedo mostrar y se interesa por lo poco interesante que puedo aún ser.
Los años me van ganando más a mí que a ella y en ocasiones puedo desesperar un tanto al tratar de sembrar lo más en su consciente como augurando el inevitable final, la separación definitiva o la lejanía debido a sus ocupaciones crecientes o profesión incipiente... y no es sino en la soledad de mi habitación que gran parte de ello sale a relucir luego de una cita.
Su llanto se ha mostrado en más de diez ocasiones y en más de treinta he compartido su tristeza, su decepción, su ira o alguna postura que no le es beneficiosa para vivir... es ahí cuando reluce lo mencionado anteriormente en cuanto a la comprensión, respeto, comunión y apoyo moral (aunque también a veces pareciera gustar de perder su libertad al aferrarse de algo o alguien más).
Ella tiene ya una idea y una ruta, al menos sé que la tiene...
Me daría cuenta de inmediato si ello no fuera así y, gracias a lo actual y a su inquietante juventud, casi aseguro que podrá llegar a ser más que amiga, más que amante, más que mujer cuando le sea preciso y, aunque probablemente al final no esté más cercano a ella para cerciorarme del todo, no dudo que, al menos ya posee una luz que provino desde mí para forjarla así: plena, entera, íntegra, benévola, segura de su ideal y/o esperando el siguiente reto para atajarlo vivencial, mundana o amorosamente.
Yo ya tengo una idea... al menos espero no estar equivocado.
sábado, 23 de agosto de 2025
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