Alguna ocasión aspiré a poder tener un nombre en el mundo de los llamados "roleros" a lo largo y ancho del país, que alguien tuviera a bien el acudir a alguna presentación dada por este servidor o que mi actividad musical personal fuera más a favor que "en contra".
El resultado todos lo conocen hoy: y es que muy pocas personas me conocen.
Alguna otra ocasión aspiré el poseer una vida plagada de sueños, un poco de viajes, el tener conmigo a una mujer que me amase por quién soy y no por qué hago y poseer un bien inmueble donde acudir a descansar o ser el punto de partida para mi actividad cotidiana y laboral.
El resultado lo tengo aún conmigo y, eso, ha dado pie a gran parte de mis ausencias en sociedad.
Alguna ocasión aspiré a poder tener cercano a mí a personas francas, amistades hermosas que tuvieran a bien el convivir armoniosamente, vecinos preocupados por su derredor ambiental que pudieran colaborar en la mejoría de las relaciones propias o que fungieran incluso de apoyo en caso extremo de necesidad.
El resultado de mi "aspirar" se ha ido con mi simple "exhalar".
Alguna ocasión aspiré a poder encontrar en el medio musical a personas con el mismo sentido, con cierta disciplina que provocara méritos más que musicales, que me pudieran proporcionar trabajo al saberme un buen elemento o, al menos, que buscaran la cordialidad al trabajar juntos.
El resultado sólo lo he vivido y tenido en suma limitada y, considero, que es más mi tarea que la de los demás.
Alguna ocasión aspiré a tener este espacio y mostrar en un futuro no muy lejano mi perspectiva de vida para quien deseara acercarse a ella, el dejar un pequeño legado textual a mi prole e intentar convencer en cierta medida a mi compañera de vida que, el dédalo, sigue siendo personal, que no podría estar en cien por ciento supeditado a sus condiciones y que pudiera aceptar que toda acción tiene una reacción (llámese de amor o desamor).
El resultado de dicho aspirar ha sido quizá en vano a esta fecha y sólo he conseguido saturar de incertidumbre mi matrimonio, de cacofonías este espacio y de construír un mar de dudas entorno a lo que realmente vivo, pienso y siento.
...y es que, como bien dijo J. E. Pacheco, "a lo que aspiro es a que todo lo que yo viví se pierda en el olvido".
